Cecilia Marianne Linde, presidenta de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC).

Cecilia Marianne Linde, presidenta de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC). / Imagen de Karolinska Universitetssjh

Medicina

La nueva definición del infarto cambia las reglas del diagnóstico y pone el foco en las mujeres

Presentada en el Congreso Europeo de Cardiología, busca mejorar la investigación y la recogida de datos sobre una enfermedad que sigue siendo una de las principales causas de muerte cardiovascular

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La definición de lo que se considera un infarto de miocardio ha entrado en una nueva etapa. Y es que durante el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) se ha presentado la Quinta Definición Universal, un nuevo marco internacional que modifica de manera sustancial la forma de clasificar estos acontecimientos cardiovasculares. Así, se refuerza el reconocimiento de determinados mecanismos de infarto especialmente relevantes en las mujeres y establece una clasificación más homogénea que puede favorecer la investigación y la vigilancia epidemiológica de la enfermedad.

El nuevo documento sustituye la anterior clasificación basada en categorías numéricas por un sistema organizado en tres categorías clínicas: infarto de miocardio primario, infarto de miocardio secundario e infarto de miocardio relacionado con procedimientos.

La nueva definición ha sido elaborada conjuntamente por la ESC, el Colegio Americano de Cardiología (ACC), la Asociación Americana del Corazón (AHA) y el grupo de trabajo de la Federación Mundial del Corazón (WHF) con el objetivo de hacer más sencilla la clasificación y favorecer una mayor consistencia en el diagnóstico y el tratamiento.

Facilitar la comunicación con el paciente y la investigación

Uno de los argumentos utilizados para justificar el cambio es la dificultad que podía presentar la clasificación numérica a la hora de explicar el diagnóstico a los pacientes para que sea así más comprensible y contribuir a una mayor coherencia en diferentes entornos sanitarios.

La actualización también incorpora un componente importante relacionado con la investigación y la salud pública. La nueva clasificación se ha diseñado para alinearse con la Clasificación Internacional de Enfermedades (ICD) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluidas las propuestas de códigos de la ICD-11. Esta correspondencia podría facilitar una recogida de datos más homogénea, mejorar la vigilancia de la enfermedad y ayudar en la planificación sanitaria.

Impacto especial en el diagnóstico de las mujeres

La nueva definición también ha sido interpretada en Reino Unido como una oportunidad para mejorar especialmente el reconocimiento y el tratamiento del infarto de miocardio en las mujeres. Esta cuestión no es nueva: la comunidad científica ya había identificado diferencias entre hombres y mujeres en la presentación y los mecanismos del infarto, así como problemas de infradiagnóstico y diagnóstico tardío en determinados grupos de pacientes.

Otro de los elementos señalados en esta interpretación es la utilización de valores de troponina específicos por sexo. La nueva definición incorpora este enfoque con el objetivo de que los umbrales utilizados para detectar lesión miocárdica tengan en cuenta las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. La medida pretende reducir el riesgo de que determinados casos en mujeres pasen inadvertidos.

No se trata, sin embargo, de crear una categoría de infarto exclusiva para las mujeres. El nuevo sistema es universal y se aplica a todos los pacientes. La relevancia para las mujeres deriva de que permite reconocer de forma más explícita determinados mecanismos de infarto y utilizar criterios diagnósticos que pueden ayudar a reducir un sesgo que ya había sido señalado por la investigación cardiovascular.

Infarto de miocardio primario

La modificación de la clasificación pretende que la categoría utilizada para describir un infarto indique de una manera más directa qué mecanismo o circunstancia ha provocado el acontecimiento. El cambio supone, por lo tanto, trasladar el foco desde la identificación de un número hacia la comprensión de la fisiopatología y el contexto clínico del paciente.

La primera categoría corresponde al infarto de miocardio primario, que engloba los acontecimientos producidos por una alteración coronaria aguda primaria. La enfermedad aterosclerótica y los fenómenos asociados a la formación de un trombo continúan siendo mecanismos fundamentales. Sin embargo, la nueva definición reconoce otros procesos capaces de producir un infarto como el espasmo de las arterias coronarias, la embolia coronaria y la disección coronaria espontánea.

Infarto de miocardio secundario y relacionado con procedimientos

El infarto de miocardio secundario aparece cuando existe un desequilibrio entre el aporte y la demanda de oxígeno del miocardio provocado por otra condición clínica. Entre los ejemplos señalados en la nueva definición figuran una presión arterial marcadamente anormal o una frecuencia cardíaca elevada. La clave continúa siendo diferenciar correctamente entre una lesión miocárdica producida por ese desequilibrio y un verdadero infarto de miocardio.

Por último, el infarto de miocardio relacionado con procedimientos es aquel que se produce dentro de los 30 días posteriores a una intervención o una cirugía. La nueva definición establece además criterios específicos para identificar estos infartos y determinar cuándo una lesión miocárdica relacionada con un procedimiento debe considerarse realmente un infarto.