Manuel, enfermero de UCI en Suiza.

Manuel, enfermero de UCI en Suiza.

Enfermería

Manuel, el enfermero que cambió las bolsas de empleo por una UCI en Suiza: "La conciliación es del 100%"

Tras seis años encadenando sustituciones en España y casi dos de trámites para homologar su título, Manuel ha conseguido un contrato en una UCI de Ginebra, donde asegura que "valoran más" su formación

Y además: De médica de Familia a TCAE: "Aún estoy esperando la homologación, la Medicina es mi vida"

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Manuel nos atiende en su día de descanso. Entre idas y venidas a Madrid, este enfermero ya puede respirar tranquilo. Hace seis meses que consiguió un contrato en una Unidad de Cuidados Intensivos en un hospital de Ginebra, Suiza, después de estar esperando casi dos años entre burocracia, exámenes de francés y homologaciones. Atrás quedan seis años encadenando sustituciones de meses o incluso semanas con unas condiciones laborales que, según asegura, "no le daban para pagar todo". "En Madrid no podía permitirme nada más con el salario que tenía; me cansé de esa dinámica de no saber nunca en qué Servicio te van a llamar", subraya a Redacción Médica.

Pero el salto al país alpino no fue una decisión impulsiva. Manuel buscaba una oportunidad de seguir desarrollándose profesionalmente en Cuidados Intensivos, al contar con un máster en esta área en España. Según el enfermero, la falta de una especialidad reconocida a través del EIR y la dependencia de las bolsas de empleo para acceder a contratos temporales dificultan la estabilidad laboral y el desarrollo de una trayectoria profesional en este ámbito. Una situación que, sin embargo, podría cambiar después de que Sanidad haya iniciado los trámites para reconocer la especialidad.

"Las oportunidades para el sector sanitario en Europa son muy buenas. También en Suiza los contratos suelen ser de mínimo un año o directamente indefinidos. Por lo que, el sanitario asegura que "fue fácil tomar la decisión", aunque, no obstante, reconoce cómo "costó adaptarse a un sistema sanitario tan diferente".

¿Cómo es la homologación para trabajar como enfermero en Suiza?

Lo que parecía un trámite de apenas seis meses acabó convirtiéndose en un periplo de casi dos años para el extremeño. "El proceso fue largo porque tenía que conseguir mínimo un B2 de francés con el diploma DELF. No se logra de un día para otro cuando el nivel que traías era el del instituto", detalla. Mientras su novio emigró primero al encontrar trabajo como ingeniero, él tuvo que quedarse en España perfeccionando el idioma. A esto se sumaban las idas y venidas entre Ginebra, Madrid y Extremadura para seguir cubriendo sustituciones en verano. "Me quedaba en casa de un amigo", recuerda.

A las trabas con el idioma se sumó el cambio radical en la forma de buscar empleo. Algo que Manuel sí considera positivo de la sanidad española es la centralización de los méritos en un único listado donde "adjuntas tus documentos y te llaman". EL caso suizo es diferente, ya que es el propio profesional quien debe rastrear las vacantes en portales de empleo, enviar su currículum a cada clínica y superar entrevistas de selección, mientras compite con otros candidatos francófonos de toda Europa. "Hacen un cribado de currículum, te llaman, haces una entrevista y ven si les pareces bien", resume el sanitario.

Consiguió tres oportunidades laborales y terminó siendo aceptado en la UCI de un centro privado. "Como tenía un máster en Cuidados Intensivos, que facilita obtener dicha especialidad en Suiza, me ofrecieron un contrato de un año de transición", cuenta el enfermero. Ahora tiene que tramitar la homologación como especialidad, junto con una serie de entrevistas y pruebas clínicas para corroborar que tiene los conocimientos necesarios. En caso de que lo consiga, podrá convertir su contrato en indefinido y que sea reconocido como especialista en todo el territorio nacional.

"Como tenía un máster en Cuidados Intensivos, que facilita obtener la especialidad en Suiza, me ofrecieron un contrato de un año de transición"

Las condiciones laborales de un enfermero en Suiza: "En la privada, los sueldos se negocian"

"No me lo podía creer", recuerda Manuel sobre el momento en el que recibió llamada sobre su contrato, que describe "como un alivio" y "alegría impresionante" y que puso fin al estrés de todo un año. Aunque el coste de vida en Suiza es más alto y la adaptación no fue inmediata, el enfermero extremeño destaca que "la capacidad de ahorro es mucho mayor" que en España. Esto, pese a la obligación de contratar un seguro médico privado.

"En la sanidad privada los salarios no son fijos, sino que se negocian de forma individual con la dirección de cada centro", detalla el enfermero. En su caso, esa negociación directa le permitió obtener un sueldo superior a la media. "Según cómo lo negocies, puedes ganar más o menos que tus compañeros con la misma experiencia", subraya.

Pero, para Manuel, a a las ventajas económicas se suman también una conciliación plena. Cuenta que la jornada suele ser de 40 horas semanales en turnos de 12 horas y un par de guardias localizadas al mes. "Trabajo solo tres días a la semana y organizo mi propio cuadrante con dos meses de antelación sobre una planilla en blanco", señala el sanitario, que asegura que gracias a esto "la conciliación es del 100%". Además, el convenio le garantiza cuatro días libres mensuales blindados que su supervisora no puede alterar. "Así puedo tener periodos largos de descanso", señala el enfermero, que afirma que es una máxima dentro del sistema sanitario suizo.

"Según cómo lo negocies, puedes ganar más o menos que tus compañeros con la misma experiencia"

Trabajar en una UCI en Suiza: "No hay celadores fijos en la Unidad"

En cuanto al trabajo diario del box asistencial, la dinámica suiza también sorprendió al extremeño. "lo que más me chocó es que no hay celadores fijos en la unidad", afirma. En el centro privado donde trabaja, solo hay dos para todo el recinto, por lo que enfermeros y auxiliares asumen con frecuencia el traslado de pacientes y el acompañamiento a pruebas diagnósticas.

El trato con el equipo médico también es diferente. Manuel echa en falta la cercanía propia de los hospitales españoles. "Somos muy cercanos y aquí la gente es mucho más distante ", afirma. Aunque reconoce que sus compañeros "son educados", asegura "que tampoco se van a interesas más por tu trabajo".

En cuanto a la carga asistencial, Manuel explica que las ratios son similares a las de España. En la UCI se atiende a uno o dos pacientes por enfermero, mientras que en cuidados continuos la cifra asciende a tres. En su unidad, con siete camas, hay cuatro enfermeros como mínimo y, en ocasiones, cinco. "Uno de ellos ejerce como referente del turno, sin pacientes asignados, para coordinar el servicio y apoyar al equipo cuando es necesario", detalla.

Pero lo que más valora este extremeño de su experiencia en Ginebra es sin duda el reconocimiento de su formación. "Aquí, si quieres trabajar en la UCI, trabajas en la UCI; si quieres quirófano, trabajas en quirófano", ejemplifica. Tras varios años en Suiza, su objetivo es ahorrar y plantear volver a España dentro de cinco o seis años. "Pienso en Andalucía o Extremadura como los destinos posibles", se plantea, aunque "todo dependerá de las condiciones laborales y de que se reconozca la especialidad de Enfermería de Cuidados Intensivos".

A quienes se planteen dar el paso, Manuel les anima a valorar la experiencia, pero sin ocultar las dificultades del proceso y el hecho de alejarte de toda tu vida. "Lo recomiendo al 100%", asegura, especialmente para quienes cuentan con experiencia y quieren que sus conocimientos sean reconocidos profesionalmente.