Elena Martínez de la Hidalga, enfermera escolar.

Elena Martínez de la Hidalga, enfermera escolar.

Enfermería

Elena, la enfermera pediátrica que dejó la actividad asistencial por un colegio: "No pienso volver al hospital"

Esta actual enfermera escolar lamenta que, a pesar de obtener una especialidad, su centro hospitalario le pusiera en otra área distinta. "No les interesa beneficiarse de nuestros conocimientos"

Abandonar la Enfermería tras el EIR: "Volver sería como una pesadilla"

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Una carrera universitaria, cuatro másteres, dos plazas en propiedad y la mejor EIR de España de su promoción, según Sanitas. Ninguno de estos logros ha sido suficiente para que Elena Martínez de la Hidalga se sintiera valorada en su hospital. "Las condiciones son muy malas. Da igual que te formes o no. En la bolsa pública no sirve de nada", ha lamentado. Esta desilusión con el funcionamiento del sistema público sanitario le ha llevado a abandonar su trabajo como especialista pediátrica para trabajar en un colegio como enfermera escolar. "Ahora mismo no pienso volver. Ni lo haré si la sanidad sigue estando como está", ha sentenciado a Redacción Médica.

Las condiciones laborales en Enfermería son uno de los principales motivos de queja entre las profesionales. En la carrera, según detalla De la Hidalga, la única vía laboral que se enseña es el trabajo asistencial en hospitales, centros de salud y residencias de ancianos. Y no importa si una enfermera termina como generalista o especialista; las condiciones "son muy malas en ambos casos".

Así lo explica esta enfermera, y con conocimiento de causa. Ella entró al hospital y tenía los "peores" turnos y era la última en elegir vacaciones. Lo entendía; al final, era la nueva, y pensó que, cuando consiguiera una plaza, sus condiciones mejorarían. Sin embargo, eso nunca ocurrió. "Para poder compaginar vida laboral y personal pasan muchísimos años", ha advertido.

Las condiciones laborales en Enfermería

Ya tenía una plaza en Enfermería en Castilla y León cuando comenzó su formación como EIR en Pediatría. Tras acabar los dos años de residencia, tuvo que incorporarse a su plaza y "nunca consiguió una comisión". Por ello, se vio en la obligación de obtener otra plaza en propiedad en Madrid. Tenía la esperanza de que, después de todas las decepciones recibidas durante su camino en la profesión, iba a encontrar, por fin, la estabilidad que tanto deseaba en un área que era su vocación. No obstante, volvió a equivocarse. La dirección del hospital la colocó en un Servicio ajeno al de Pediatría. Una decisión que le llevó a pensar que al hospital no le interesa beneficiarse del conocimiento que tienen las enfermeras, sino cubrir los huecos que necesita obviando su formación.

De nuevo, se encontraba en el punto de salida: era la nueva del Servicio y, por tanto, la última en elegir turnos y vacaciones. De la Hidalga veía cada vez más mermada su salud mental. "¿Cómo se permite esto?", se preguntaba una y otra vez. En ese momento, decidió dejar sus dos plazas en excedencia para trabajar como enfermera especialista en Pediatría. Pero el año pasado se quedó embarazada, nació su primer hijo y volvieron los problemas laborales. Su objetivo era poder conciliar, y pidió una reducción de jornada, pero, en la tónica habitual de estos últimos años, se la denegaron.

Compaginar la maternidad con la Enfermería

Después de un tiempo buscando la manera de poder reducir su jornada laboral y centrarse en la maternidad, consiguió que una compañera cubriera sus turnos. Sin embargo, terminó marchándose del hospital y volvió a encontrarse con el mismo problema. "El centro no me podía quitar la reducción porque ya estaba autorizada, pero pasé a una situación en donde el propio Servicio era el que me decía qué días podía librar y cuáles no", ha subrayado, dejando claro que era una situación insostenible.

Todos los problemas y dificultades que fue arrastrando desde que comenzó como enfermera asistencial terminaron por mermarla por completo. "Sacas plaza, no paras de moverte, te formas como especialista y no te colocan en el lugar que te corresponde", ha lamentado. Y fue durante esa reflexión cuando le cambió la mentalidad. Se preguntó: "¿Hasta cuándo voy a estar viviendo por y para el servicio público sanitario? Si luego no recibo ninguna recompensa". Y entonces decidió que priorizaría su vida familiar antes que la laboral.

De enfermera asistencial a enfermera escolar

Con esa idea en mente, le surgió una posibilidad que le cambiaría la vida: trabajar como enfermera en un colegio. Actualmente sigue allí y tiene unos muy buenos horarios. Es consciente de que a sus compañeras de profesión les da miedo abandonar el mundo asistencial porque ya no puntúan en la bolsa y los sueldos son inferiores. Sin embargo, De la Hidalga tiene claro que hay que valorar, por encima de esos aspectos, aquello que beneficia a cada profesional, y para ella es tener tiempo para su familia y unas buenas condiciones laborales.

Por el momento, De la Hidalga no piensa volver al hospital, y menos si la sanidad pública "sigue como está". Está feliz en su trabajo en el colegio y, además, tiene sus propios proyectos relacionados con la Pediatría. Es profesora de Enfermería en la Universidad, da clases en una academia a opositoras e imparte cursos a padres y madres sobre su especialidad. "Son cosas que me he tenido que buscar fuera porque el hospital no funciona", ha concluido.