Se acerca el 29N y ya se van conociendo las primeras propuestas sanitarias de los partidos de cara a las elecciones generales.

Todavía faltan los programas completos, pero empieza a dibujarse un debate interesante y necesario.

Unos ponen principalmente el acento en incorporar más profesionales y aumentar los recursos. Otros empiezan a comprometer resultados concretos de accesibilidad.

Por ejemplo, esta semana el PSOE ha anunciado que propondrá que el 85% de los pacientes pueda conseguir cita en Atención Primaria en menos de 48 horas y alcanzar una inversión sanitaria equivalente al 7% del PIB.

Tal vez sean oportunas ambas cosas, pero está comprobado que un sistema sanitario no mejora automáticamente por contratar más profesionales. Ni tampoco se reducen las listas de espera simplemente escribiendo en un programa el deseo de que los pacientes esperen menos.

Entre los recursos y los resultados hay algo mucho más importante: la gestión.

Si se incorporan 10.000 profesionales, hay que saber qué actividad adicional permitirán realizar, en qué especialidades y territorios se necesitan, cómo se reorganizarán los servicios y qué mejora concreta debería notar el paciente.

Y si prometemos que Atención Primaria atenderá en 48 horas, hay que explicar qué recursos harán falta, qué cambios organizativos serán necesarios y cómo se va a comprobar que ese compromiso se cumple.

En sanidad es imprescindible una cadena bastante sencilla: Recursos → Organización → Actividad → Resultados. Y al final medir para conocer la fotografía real y poder maniobrar si es oportuno.

En este sector, no basta con prometer. Esto lo saben de sobra quienes trabajan en la sanidad. Lo demás es más de lo mismo.