Librería Marbán
La librería médica se resiste a desaparecer pese a la caída de ventas: "Se acabarán convirtiendo en artículos de lujo"
El libro médico se encamina en su transformación de material de divulgación y clama contra la piratería
Y además: El Colegio de Médicos creará un Aula de Humanidades
Leer está de moda. El 95,1 por ciento declara que lee al menos una vez al trimestre y el 69,8 por ciento declara leer libros físicos con la misma frecuencia, según el último estudio de la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Además, desde la pandemia de Covid-19, la preocupación por la salud general por parte de la ciudadanía española es cada vez más alta y libros de divulgación sobre Salud y Medicina han vivido un 'boom' sin precedentes.
Según datos de la Agencia del ISBN recogidos por la Federación de Gremios de Editores de España, en 2025 en España se publicaron 1925 títulos respecto a esta temática y títulos como 'Adiós a la inflamación' o 'Mujeres de hierro' se han convertido en verdaderos 'best seller', con miles de ejemplares vendidos y ocupando puestos de honor entre las listas de libros más vendidos en Amazon.
Sin embargo, las librerías médicas pasan por uno de los momentos menos boyantes de su historia. Este tipo de librería especializada, que antaño resultaba crucial en la formación de los estudiantes de Medicina y los propios galenos, hoy apenas existe en España. Librerías como Axon ya no disponen de un emplazamiento físico y al igual que otras como la malagueña Librería Felgueroso han derivado el negocio hacia el suministro de material médico.
Una de las últimas resistentes de este modelo de librería es Marbán. Ubicada en el madrileño barrio de Moncloa, lleva más de 60 años en el sector editorial y está especializada en la edición de colecciones médicas de gran calidad. "Mi abuelo empezó vendiendo colecciones de libros de arte" explica el director comercial de la librería, Eduardo Marbán, en una entrevista a Redacción Médica, que explica que el negocio se transformó hacia la Medicina debido a que muchos de sus clientes solicitaban ediciones francesas y alemanas de tratados médicos, muy difíciles de encontrar en la España de posguerra.
Marbán explica que la librería se benefició de su ubicación privilegiada, al estar situada junto a grandes hospitales madrileños como el Clínico San Carlos o la Fundación Jiménez Díaz, además de la Universidad Complutense de Madrid. "Hay que tener en cuenta que en aquellos años, solo en la Universidad Complutense, cada año entraban 1.200 nuevos alumnos en Medicina"; explica el librero, quien señala que, en aquella época, muchos de los profesores del centro universitario editaban sus libros con Marbán y tal era la demanda que se ideó un sistema de pago a plazos para que los estudiantes pudiesen costearse el elevado precio de los libros.
Además, también señala que durante muchos momentos la librería sirvió como una vía para popularizar los diferentes avances médicos antes de la popularización de Internet, tanto a nivel nacional como internacional.
Un cliente premium
Interrogado sobre el perfil actual del cliente que acude a la librería, Marbán asegura que el grueso se compone de médicos ya veteranos. Además, confiesa que en muchas ocasiones recurren a la venta de batas, fonendoscopios o estuches de disección, elementos básicos para el estudiante de Medicina, como 'gancho' para que se acerquen a la librería. "Los primeros días de septiembre, cuando empezamos a recibir el aluvión de alumnos de la Complutense, nos encontramos a varios estudiantes que jamás han pisado una librería. Parece que les han soltado en Marte, se quedan mirando asombrados los libros. Quizás la desgracia es de sus padres, que jamás les han llevado a una", lamenta.
Asimismo, Marbán también asegura que la proliferación de las academias para preparar el examen MIR ha reducido en gran medida su negocio y, fundamentalmente, clama contra la piratería y la reproducción ilegal de copias. "Antes, cuando se aprobaba el MIR y se elegía la especialidad, el adjunto le recomendaba una serie de títulos y ese médico iba conformando poco a poco su biblioteca. Ahora al residente cualquier compañero le va a dar un USB con 15 libros pirateados que ni siquiera va a abrir, porque aquello que no te cuesta no lo valoras", asevera, quien asegura que el libro médico ha pasado de ser un producto que servía para la divulgación y la puesta al día a un producto premium, que sirve como capricho para bibliófilos.
Futuro de la profesión
Preguntado por el futuro de la profesión, Marbán dibuja un panorama poco halagüeño para la misma. "Hace ocho o diez años en la librería trabajábamos hasta cinco personas. Hoy somos dos", lamenta el librero, quien también señala que hace unos años una tirada de 2.000 ejemplares era algo habitual y hoy es "poco menos que una heroicidad".
Marbán asegura que, actualmente, las cifras son "auténticamente horribles". Si ajustas costos, aquilatas la producción... más o menos puedes funcionar, aunque nos hemos convertido en un mercado prácticamente residual", confiesa, a la vez que compara que el mercado del libro médico se asemejará al de los artículos de lujo.
Por último, asegura que el libro médico sobrevivirá por la proyección social de la lectura y su valor social. "Algunos, aunque no hayan comprado ni un libro en años y hayan pirateado todo durante su formación, le gusta presumir de ellos. Son los mismos que te vienen con la gansada: del 'es que a mí me gusta el olor a papel'. Sí, te gusta el olor a papel, pero tienes un dispositivo con cuarenta mil libros que nunca has leído", sentencia.