Pablo, enfermero especializado en investigación sanitaria.

Pablo, enfermero especializado en investigación sanitaria.

Enfermería

El enfermero que explora cómo se trabaja en Europa: "No hablamos solo de dinero"

Pablo compara las condiciones laborales de la Enfermería en diferentes países y analiza salarios, ahorro y posibilidades de especialización para mostrar a los recién graduados las distintas opciones que tienen al terminar la carrera

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España sigue siendo para Pablo, un enfermero especializado en investigación sanitaria, un lugar donde merece la pena vivir y trabajar. No cree que falten oportunidades para los profesionales de Enfermería ni que la única salida sea emigrar. Pero después de viajar a Suiza e Irlanda y conocer de primera mano otras realidades laborales de la profesión, sí ha comprobado que existen sistemas capaces de ofrecer "un mayor potencial de ahorro, especialización y crecimiento profesional". Y le llama mucho la atención seguir investigando sobre ello.

Tanto que ha decidido poner en marcha un proyecto junto con otros compañeros desde la plataforma Excelencia Enfermera y que nació, según explica, al detectar las dudas a las que se enfrentan muchos estudiantes al terminar la carrera. "Veía cómo tenían mucha inseguridad y ansiedad ante el futuro a la hora de decidir qué camino escoger", señala a Redacción Médica. A partir de ahí, surgió la idea de explorar distintos sistemas sanitarios para trasladarles información sobre aspectos como los salarios, las condiciones laborales o las posibilidades de desarrollo profesional.

"El objetivo es que puedan tomar decisiones con una visión más amplia y, muchas veces, hacemos los viajes con estudiantes", detalla. Son los primeros pasos del proyecto, que retransmiten desde sus redes sociales, pero la intención es continuar ampliando el recorrido y conocer en el futuro muchas más realidades de la Enfermería.

Un proyecto para mostrar a los enfermeros qué hay más allá

Suiza se convirtió en el destino para Pablo y, a partir de ahí, el proyecto fue creciendo. Según explica el enfermero, antes de poner rumbo a un país, Pablo y su equipo realizan una investigación sobre aspectos como los salarios, el coste de vida, las posibilidades de especialización o la progresión profesional. "La gente muchas veces se queda en: 'Vale, ¿Cuánto ganas? 6.000 euros, 7.000 euros, 8.000 euros'. Pero eso es solo la punta del iceberg", apunta.

A esta investigación se suma el contacto con enfermeros que viven y ejercen en cada destino. Una forma, según destaca el sanitario, de incorporar a la comparativa la parte más personal de la experiencia. En Irlanda, por ejemplo, colaboraron con Isabel, una enfermera madrileña que les acompañó durante su visita a Dublín y compartió las dificultades que había afrontado tras mudarse al país. "Ella te hablaba en primera persona de la ansiedad que sufrió el primer mes de estar allí", recuerda Pablo.

Para él, conocer esa cara menos visible de la emigración es tan importante como analizar los datos económicos. La adaptación, la distancia de la familia o la salida de la zona de confort forman parte también de una decisión que, en muchos casos, se plantea como algo temporal. "Hasta los tres meses de estar allí ella seguía rumiando día tras día el regresar a España con su familia, su zona de confort", relata. Su experiencia, sin embargo, terminó siendo positiva y es precisamente esa evolución la que Pablo quiere mostrar también a los estudiantes.

"Hasta los tres meses de estar allí ella seguía rumiando día tras día el regresar a España con su familia, su zona de confort"

Suiza, Irlanda y España: distintas formas de ejercer la Enfermería

Asimismo, los viajes le han permitido constatar que las diferencias entre sistemas sanitarios no se limitan a la remuneración. Suiza, uno de los países con mayor calidad de vida, fue el primer destino que le hizo replantearse su visión sobre las posibilidades dentro de la Enfermería. Durante los cuatro días que pasó allí conoció a profesionales tanto nacionales como extranjeros y pudo comprobar de primera mano unas condiciones laborales y económicas que, según reconoce, le causaron "un shock increíble", especialmente por el potencial de ahorro y desarrollo profesional que ofrecían. "Veía a gente que podía tener sus propios proyectos personales más allá de su trabajo", explica.

Irlanda, por su parte, le mostró una alternativa más accesible para los estudiantes españoles, especialmente por la barrera del idioma. A ello se suman unas condiciones económicas que considera especialmente atractivas incluso para quienes acaban de terminar la carrera: "Una enfermera que acaba de terminar, que no tiene prácticamente experiencia y que, por supuesto, no va a ir a una unidad especializada, puede ser que su sueldo comience en torno a los 3.000 euros", ejemplifica. Pero el atractivo del país no se limita solo a la remuneración. También destaca las posibilidades de crecimiento profesional y la ventaja de que, al tratarse de un país de la Unión Europea, el tiempo trabajado allí pueda computar en España. "No hablamos solo de dinero, hablamos también de desarrollo de competencias, especialización. Creo que es una buena opción para aquellos que no quieren marcharse lejos de casa", señala.

Pablo junto con alumnos en Irlanda.

Pablo junto con alumnos en Irlanda.

También dentro de España ha buscado realidades diferentes. La experiencia en Bilbao surgió precisamente para responder a los estudiantes que querían mejorar sus condiciones profesionales sin marcharse fuera. "Desde el sur, sí que se viene viendo una temporada bastante larga de contratos precarios, muy temporales y quizás en el norte de España no es tanto así", apunta. Pero Pablo evita convertir sus viajes en una búsqueda del destino perfecto. De hecho, esa es una de las principales conclusiones a las que ha llegado.

"Al principio este proyecto nació para descubrir cuál era el mejor lugar, pero me he dado cuenta de que no hay uno mejor", afirma. En este sentido, apunta cómo las condiciones que pueden resultar atractivas para un enfermero pueden no serlo para otro, ya que entran en juego factores personales, familiares, económicos y profesionales. "El mejor lugar es muy personal y depende mucho de las particularidades de tu personalidad y de tus gustos individuales", defiende.

Una profesión con más opciones de las que parece

Más allá de las diferencias entre países, Pablo considera que uno de los principales problemas a los que se enfrentan los enfermeros al terminar la carrera es precisamente no saber qué hacer con el abanico de opciones que se les pone delante. "En Enfermería sí que me he dado cuenta de que hay mucha parálisis por análisis porque tenemos tantas opciones que a veces no sabemos por dónde tirar", comenta. Emigrar es una posibilidad, pero no la única. "También están la especialización, un máster, un doctorado, el emprendimiento o continuar desarrollándose profesionalmente en España", añade.

Por eso, antes de decidir si hacer las maletas o quedarse, considera fundamental analizar qué quiere cada uno. "Es importante conocerte a ti mismo y saber cuáles son tus objetivos vitales a corto, medio y largo plazo y alinearte", subraya. Él mismo no descarta trabajar fuera en algún momento, aunque actualmente sus planes pasan por continuar en su tierra natal, Murcia. "He tenido mucha suerte y nunca me ha faltado trabajo", asegura. Su intención, por tanto, no es convencer a los enfermeros de que emigren, sino ampliar el abanico de posibilidades que conocen antes de tomar una decisión.