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Sanidad hoy

Europa mira en Estados Unidos al limitar redes sociales: "Debe considerar medidas que vayan por esta vía de la restricción"

Los expertos piden que la regulación vaya más allá del tiempo de uso y se apoye en evidencia sobre el bienestar de los adolescentes

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Como todas las grandes sanciones a los gigantes de la industria, los 18.000 millones de dólares -unos 15.400 millones de euros- que deberá pagar Meta tras el acuerdo con un grupo de fiscales generales de Estados Unidos, por el perjuicio causado a los adolescentes a través de sus plataformas, sienta un precedente en cuanto a la limitación de las redes sociales en esta franja de edad. Un "primer paso" que incluiría un compromiso para restringir a dos horas diarias el uso de plataformas como Facebook e Instagram por parte de los menores y que, según los expertos en Psicología, debe hacer reflexionar a Europa, y a España, en concreto, donde los intereses empresariales todavía "colisionan con la salud pública" y el bienestar psicológico infantojuvenil.

Como ocurriera hace 40 años con las sanciones a las tabacaleras, los procesos judiciales abiertos contra a Facebook e Instagram en Estados Unidos se convierte casi siempre en una "pasarela" para el resto de países a la hora de reconsiderar lo que cada uno está haciendo "como mundo adulto para proteger a los menores desde una perspectiva razonable y sin perjuicio de una mejora de la competencia digital imprescindible", plantea José Antonio Luengo, vicepresidente primero del Consejo General de la Psicología de España.

España, pendiente de Europa

La duda ahora es saber si, en un futuro no muy lejano, nuestro país podría enfrentarse a un escenario parecido y llevar a este tipo de empresas ante los tribunales. Sin embargo, hay que tener en cuenta que España depende del contexto europeo, donde, según explica, ya se están elaborando "informes y documentos sobre cómo debe plantearse el complejo equilibrio entre desarrollo de la tecnología en el mundo digital y la protección de la infancia y de la adolescencia". Sin embargo, este nuevo contexto judicial al otro lado del Atlántico es lo que debe hacer a la Comisión Europea y a sus expertos, tomar partido, según Luengo, "Debe sentarse y considerar que, a lo mejor, hay que adoptar medidas que vayan por esta vía de la restricción de uso", defiende.

Sin embargo, aclara que proteger a los menores no "es solo regular o prohibir". También es educar. Convencido de que "hasta una determinada edad, las redes sociales, tal como están configuradas ahora, son un auténtico peligro", Luengo cree que hay que debe haber un emparejamiento adecuado entre la educación y las restricciones. En en este punto donde el vicepresidente del consejo apela a la responsabilidad de las familias para "no ver solo la paja en el ojo ajeno" y darse cuenta de lo que supone la resolución judicial de este caso, al demostrar los problemas de salud mental generados al "utilizar patrones adictivos y un uso indiscriminado y abusivo".

"Hasta una determinada edad, las redes sociales, tal como están configuradas ahora, son un auténtico peligro"

Más allá del tiempo en pantalla

Sobre la necesidad de seguir fomentando una educación digital también habla Raquel Beraiz, psicóloga y cofundadora de Psicosnet. Para la psicóloga la vía legal, por tanto, es necesaria, pero "no suficiente". La regulación, según afirma, puede ser buena para establecer unos límites, pero debe acompañarse de educación digital y acompañamiento familiar, explica, en consonancia con la postura de Luengo. "Es una responsabilidad compartida. No podemos pedir únicamente a la familia que controle todo esto, ni tampoco pedir a las plataformas que se encarguen de todo".

Si bien aplaude el paso que se ha dado en Estados Unidos contra una de las mayores tecnológicas, sí que afirma que "hay que cogerlo con cautela". Asegura que se está produciendo "un cambio en el paradigma", donde el debate pasa a poner el foco en cómo están diseñadas las propias plataformas. "Durante años ha puesto el peso sobre los propios adolescentes, los menores o sus familias y el autocontrol", detalla.

En este sentido, considera especialmente relevantes las medidas que actúan directamente sobre el funcionamiento de las plataformas. El límite de dos horas diarias, en cambio, le genera más cautela. "Puede ayudar, pero también creo que es la medida más sencilla de entender y puede dar la sensación de que ya está solucionado el problema", advierte. Para Beraiz, no todas las horas de uso tienen el mismo impacto: "No es lo mismo hablar con amigos o buscar información que consumir contenidos que prolongan la conexión".

"Es una responsabilidad compartida"

Su planteamiento supone también un cambio en la forma de entender la educación digital, tal y como opina Luengo. Ambos expertos señalan como, durante años, la responsabilidad se ha colocado sobre el menor. "Siempre se le dice: 'Tienes que aprender a desconectarte o control tu tiempo de uso'", ejemplifica Beraiz. Sin embargo, la especialista subraya que enseñar autocontrol no puede ser suficiente si las propias plataformas están diseñadas para dificultarlo. "Tenemos que pedir que las plataformas sean compatibles y amables justo con esta parte del autocontrol", defiende, al asumir que el diseño de estos servicios influye directamente en la conducta.

Beraiz considera además que sería viable avanzar en esta dirección en España, aunque, como ya apuntaba el psicólogo, habría que determinar el encaje dentro del marco legal europeo. Al tratarse de plataformas que funcionan de manera similar en distintos países, entiende que "el problema difícilmente puede abordarse de forma aislada". En cualquier caso, reclama que las medidas se apoyen en la evidencia y que posteriormente se evalúe su eficacia. "Hay que tener cuidado a la hora de aprobar medidas que suenan muy bien pero cuya eficacia no podemos demostrar", advierte.

En cualquier caso, Luengo espera que esta vez que en caso de las tabacaleras, donde a pesar de la visibilización de los riesgos y la mortalidad que producía este hábito, las restricciones, tardaron en llegar. "Venimos desde hace diez años alertando de que la salud de nuestros menores se está quebrando".