Alba, enfermera y futura médica.

Alba, enfermera y futura médica.

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Estudiar Medicina tras trabajar nueve años como enfermera: "Quiero compaginar ambas"

A sus 31 años, Alba retomará su sueño de estudiar Medicina mientras mantiene su trabajo como enfermera y reivindica el valor de sumar ambas perspectivas

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Nueve años después de enfundarse por primera vez el uniforme de enfermera, Alba volverá a las aulas para estudiar Medicina. A sus 31 años, ha conseguido entrar en la carrera que durante mucho tiempo fue su primera opción y que se quedó pendiente cuando la nota de acceso no le permitió alcanzarla. En el camino, sin embargo, encontró en la Enfermería una profesión que hoy sigue disfrutando como el principio y que no está dispuesta a dejar atrás. "Me gusta ser enfermera. Siempre se dice que la Enfermería es la ciencia del cuidar. Es como esa mano amiga que te acompaña durante el proceso, que escucha y es más cercana con el paciente", señala a Redacción Médica.

Compaginará ambas sin prisas, convencida de que no tiene que elegir entre una profesión y otra. "Es un objetivo vital que también me hará feliz, pero también me permitirá seguir aprendiendo y profundizar en conocimientos que ya he adquirido durante estos años como enfermera", afirma. La intención de Alba es seguir ejerciendo mientras avanza en una carrera que llega después de casi una década de experiencia tratando con pacientes, primero en Atención Primaria y ahora también en el ámbito rural.

La Enfermería fue su segunda opción: "Me gustó y decidí ejercer"

Desde pequeña, Alba tenía claro que quería dedicarse al mundo de la sanidad. "Desde los 6 años sabía que quería ser sanitaria, dedicarme a cuidar de la gente", recuerda. Teniendo Medicina en mente como primera opción, el problema llegó al terminar Bachillerato. "Tenía unas notas muy exigentes y no me llegó", explica la sanitaria, que tuvo que plantearse Enfermería como alternativa.

Pero que podía haber sido un segundo camino acabó convirtiéndose en una profesión a la que ha dedicado nueve años. "Estudié Enfermería, me gustó y decidí ejercer", afirma. Sin embargo, la Medicina siguió presente como una posibilidad que no había desaparecido del todo. "Siempre había sido como una espinita clavada", reconoce.

Durante ese tiempo ha desarrollado buena parte de su trayectoria en Atención Primaria, especialmente vinculada a la rama de Familia y Comunitaria. Actualmente trabaja en varios municipios pequeños de Castellón, lo que le ha permitido estrechar la relación con sus pacientes y conocer mejor su día a día.

Alba explica que muchas personas tienden a reservar para la consulta médica únicamente aquello que "consideran más importante" y, en ese proceso, "pueden omitir pequeños detalles de su día a día" que también resultan relevantes. Aquí, según destaca, la enfermera, por la cercanía y el tiempo que comparte con los pacientes puede identificar aspectos que, en ocasiones, pasan desapercibidos. "Solemos recordarles esa información para que llegue al médico", señala.

Para Alba, esta labor pone de manifiesto la importancia de entender la atención sanitaria desde el trabajo conjunto. "No hay que olvidar la palabra equipo", afirma. En su opinión, Enfermería y Medicina no son profesiones que deban competir, sino perspectivas diferentes que se complementan. "Somos los ojos, las manos, los oídos y el olfato de un médico", añade la sanitaria.

"Somos los ojos, las manos, los oídos y el olfato de un médico"

Llega a la carrera con nueve años de experiencia como enfermera

Hace dos años decidió volver a intentarlo y emprendió un camino que ella describe como "una carrera de fondo". Como ya tenía Bachillerato, descartó repetir la Selectividad por la dificultad de compaginarla con el trabajo, los estudios y su vida personal. En su lugar, cursó un ciclo superior de Dietética y después se preparó Química y Biología, las dos asignaturas específicas de la EBAU que necesitaba.

Cuenta cómo la experiencia profesional también ha cambiado la forma en la que afronta ahora la carrera. Llegará a Medicina con nueve años de contacto con pacientes, compañeros y entornos sanitarios. "En lo que nos beneficia la gente que ya tenemos una carrera del ámbito sanitario [...] es un poco el saber tratar con los pacientes", señala. Haber trabajado previamente le permite llegar también a las prácticas con una experiencia que, a su juicio, ayuda a "relativizar determinados problemas y a centrarse en lo importante".

Pero, sobre todo, Medicina representa para ella la posibilidad de seguir aprendiendo. Alba quiere desarrollar más la parte científica y académica de la sanidad y conocer la toma de decisiones desde otro punto de vista. "Es un objetivo vital que también me hará feliz", defiende. Y, con esta idea en mente, no entiende esta nueva etapa como un cambio de rumbo, sino como una oportunidad para sumar conocimientos a todo lo aprendido durante sus años como enfermera.

"En lo que nos beneficia la gente que ya tenemos una carrera del ámbito sanitario [...] es un poco el saber tratar con los pacientes"

Alba seguirá trabajando como enfermera mientras estudia Medicina

Ahora, con la universidad a la vuelta de la esquina, el próximo reto que se plantea la enfermera es cómo conseguir que dos mundos tan exigentes encajen en su día a día. Su idea es aprovechar las posibles convalidaciones y afrontar el primer curso compaginando estudios, trabajo y el resto de su vida personal. "Espero que alguna asignatura pueda convalidármela. El primer año voy a intentar compaginarlo todo", cuenta Alba.

Sabe que necesitará organización y planificación, pero no quiere convertir el proceso en una carrera contra el tiempo. "Lo voy a ir haciendo poco a poco, sin prisa", detalla. Su trabajo sigue siendo una fuente de satisfacción y por eso no contempla dejarlo para centrarse exclusivamente en la nueva carrera. Medicina es, en este sentido, otro proyecto que quiere incorporar a su vida, "no uno que tenga que sustituir al anterior".

Su experiencia le ha enseñado precisamente el valor de avanzar paso a paso. Por eso, a quienes se plantean empezar una nueva carrera pero sienten que puede ser demasiado tarde, les recomienda no pensar de golpe en todo el camino. "Cualquier pequeño paso cuenta", sostiene. Para Alba, la edad no marca el momento de dejar de perseguir un objetivo, sino que demuestra que nunca es tarde para intentarlo.