Mercedes Bermejo, presidenta de la Federación de Asociaciones de Psicólogos y Médicos Psicoterapeutas de España (Fapympe).

Mercedes Bermejo, presidenta de la Federación de Asociaciones de Psicólogos y Médicos Psicoterapeutas de España (Fapympe).

Psicología

Cuidar a los que cuidan en Ceuta para frenar el "desgaste por compasión"

La exposición constante al sufrimiento eleva el riesgo de cuadros traumáticos entre los trabajadores de primera línea, quienes se enfrentan a la impotencia y al conflicto moral

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Los profesionales de la Psicología se enfrentan a momentos de sobrecarga en Ceuta, donde atienden a pacientes marcados por la ansiedad y la incertidumbre, en un enclave donde no hay tantas opciones para recibir psicoterapia como en otros puntos de la península. Desde la capital, compañeros de profesión se organizan para enviar apoyo a los psicólogos ceutíes: “Desde el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid hay todo un dispositivo de apoyo, donde se ha ofrecido atención de telepsicología regulada, supervisión clínica, espacios de apoyo para los intervinientes, equipos temporales de relevo, colaboración en especialistas en trauma, en infancia, en intervención comunitaria, y en población migrante”, explica a Redacción Médica Mercedes Bermejo, presidenta de la Federación de Asociaciones de Psicólogos y Médicos Psicoterapeutas de España (Fapympe).

Menciona la relevancia de crear una red coordinada y sostenida, ante la irrupción de “solidaridad improvisada”, que aunque cuenta con buenas intenciones, “muchas veces puede generar duplicidades y falta de organización”, en palabras de Bermejo. También se está canalizando la ayuda psicoterapéutica desde Ingesa, por medio de autoridades responsables y dispositivos de emergencia.

En este contexto, Bermejo menciona la importancia de hablar de los intervinientes que tienen un papel en esta crisis: “No solamente de los sanitarios, sino también de policías, militares, profesionales sociales, que están expuestos directamente al sufrimiento, al agotamiento físico, a la impotencia, y también al conflicto moral de no poder ayudar como desearían”, describe la psicóloga miembro de la Junta Directiva de la División de Psicoterapia del Consejo General de la Psicología. La especialista añade que esta exposición constante en el ámbito laboral a situaciones de crisis humanitaria pueden favorecer la aparición de “desgaste por compasión”, “estrés traumático secundario” o “cuadros postraumáticos”.

Pros y contras del ‘efecto frontera’

La situación geográfica de la ciudad autónoma añade un punto diferencial con respecto a territorios peninsulares. “La frontera puede funcionar de manera psicológica como un recordatorio permanente de esa vulnerabilidad, y a esta incertidumbre se le añade la sensación de pérdida de control y esta dificultad de anticipar qué es lo que puede ocurrir o cuándo puede ocurrir”, comenta Bermejo. En definitiva, prosigue la especialista, el aislamiento geográfico puede contribuir a generar una sensación de “no tener salida”, al depender del exterior para recibir determinados apoyos.

Aunque todos estos son factores negativos del posicionamiento de la ciudad autónoma en el territorio, también se pueden extraer cosas positivas: “Debemos recordar los factores protectores que también tiene Ceuta, como las redes de apoyo vecinal, el sentimiento de comunidad, la solidaridad que se ha demostrado y el conocimiento mutuo”. Por este motivo, subraya la importancia de que haya una comunicación institucional “clara, frecuente y no alarmista”, para no incrementar la polarización.

La importancia de la salud mental del profesional

Para poder atender a la población de Ceuta y a los migrantes que se encuentran en la ciudad, los profesionales de la salud mental tienen que estar bien, pues, además de ser los que prestan la terapia a los ciudadanos, están también presentes en la crisis como vecinos del enclave. “No hay salud sin salud mental, también en el autocuidado del profesional, que muchas de las veces nos olvidamos de hacerlo”, subraya Bermejo. Pone en alza la importancia de establecer prioridades clínicas, limitar el número de intervenciones de alta intensidad, rotar funciones, proteger los descansos, mantener espacios de supervisión y apoyo entre compañeros, además de la supervisión de los casos.

Hay varias señales a las que todo psicólogo debe prestar atención, observándose a sí mismo, para saber si se encuentra en plenas facultades: “Hay que vigilar el insomnio, la irritabilidad, el bloqueo emocional, la aparición de pensamientos intrusivos y la pérdida de empatía”, concluye.