Decía Sigmund Freud que “existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”. Esta frase me viene a la cabeza cuando leo o escucho las declaraciones del defensor del pueblo catalán en relación con las listas de espera y los problemas de la Sanidad Catalana.

Vivimos una etapa en la política nacional y, especialmente en la catalana, muy convulsa, llena de situaciones estresantes, diferencias absurdas, peleas sin sentido, fuera del entorno propio del siglo XXI, más cerca de peleas regionales propias de la edad media, en las que con cierta frecuencia escuchamos frases que dejan perplejo. Nacionalidad, nación, región histórica, reinos, condados, señoríos, países, etc., terminología que, en el contexto de mundo globalizado, sin fronteras, tendente a los grandes mercados, suenan a extemporáneos y ridículos.


"El problema de la sanidad catalana no es su solidaridad con otras CCAA, sino el abandono institucional, la falta de interés, la infrafinanciación y el cambio de la gestión por la politización"


Hace escasos días, el defensor del pueblo catalán achacaba los problemas de la Sanidad catalana a los pacientes de fuera que se atienden en el sistema sanitario de esta comunidad autónoma. Lo que es sinónimo de solidaridad, fortaleza de un sistema sanitario, excelencia, se convierte en un problema. Bendito problema tenemos en Madrid y Cataluña, dos de las Comunidades Autónomas (CCAA) que gozan de los mejores y más potentes sistemas sanitarios, referencia solidaria para otros, dónde los Centros de referencia abundan y dónde se prestan esos servicios especializados inaccesibles para otras CCAA y que gracias a una tremenda solidaridad interregional y un Sistema Nacional de Salud cohesionado, permite que todos los ciudadanos que habitan en este País, puedan acceder a los servicios sanitarios más punteros en igualdad de condiciones.

El problema de la Sanidad catalana no es este, como no lo es en otras CCAA. Su problema es el abandono institucional, la falta de interés, la infrafinanciación, el cambio de la gestión por la politización. No es la única, son también los problemas de otras CCAA. En Madrid, “locomotora” de la economía, el gasto por habitante y año en sanidad está, junto con Andalucía, a la cola de las CCAA. Este es el problema, esta la causa de las listas de espera, del déficit de profesionales, de la huida de estos a otras Comunidades u otros países. Las listas de espera no son debidas a que nos “invadan” foráneos de otras CCAA o inmigrantes. Son el resultado del abandono y la falta de plantillas, de presupuestos insuficientes, del nulo interés político mas allá de ponerse medallas cuando el acontecimiento lo requiere.

¿Cuándo superaremos esta situación? ¿Cuándo veremos una financiación adecuada? ¿Cuándo tendremos las plantillas necesarias? ¿Cuándo recuperaremos lo que se ha perdido con los recortes? Esta es la realidad, estas son las claves. Pero claro, los políticos están en otras cosas. Las necesidades de los pacientes no cuentan, solo interesan los apoyos para investiduras, el reparto de sillones de poder, las disputas tribales, los reconocimientos de derechos históricos, el levantar barreas y nuevas fronteras. Que pena, que vergüenza. Yo intentaré ser feliz haciéndome el idiota, desde luego no siéndolo.


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