Aula durante el examen MIR 2026.
Se temía lo peor tras los
retrasos que ha vivido los procesos previos al examen MIR, pero
la sangre no ha llegado al río. O al menos,
no con la intensidad del año pasado. Los miles de médicos que se han presentado este sábado al
examen MIR en toda España coinciden en un veredicto inicial: l
a prueba ha sido visiblemente más corta y "menos difícil" que la convocatoria previa. Sin embargo, la jornada deja un regusto amargo por la falta de rigor técnico en los cuadernillos, donde los aspirantes han detectado errores de
"cortapega" y duplicidades en las imágenes que denotan una preocupante
falta de revisión.
Si en 2025 muchos salieron de las aulas con la sensación de
haber corrido una maratón cuesta arriba, este 2026 la percepción es distinta. No ha sido un paseo, pero tampoco una tortura física.
"He visto el examen aparentemente menos largo que el del año pasado", sentencia uno de los aspirantes a la
salida de la prueba, recordando que en la edición anterior muchos salieron
"queriendo arrancarse los ojos" por la extensión de los enunciados.
Aunque falta el conteo oficial de los caracteres que ha tenido la prueba, la sensación general en los pasillos de las facultades es que el texto se ha reducido.
"No hemos contado letra a letra, pero la gestión del tiempo ha sido más llevadera", apuntan fuentes de los aspirantes. Respecto al contenido, no ha habido terremotos: los grandes bloques temáticos han mantenido su peso habitual, con quizás un ligero —y subjetivo—
repunte en preguntas de genética o aspectos legales, pero dentro de lo esperable.
"Poco mimo" en la maquetación
Donde parece haber más quejas este año es en la edición y maquetación del examen. La palabra que más se repite entre los afectados es "
descuido".
Varios opositores que se enfrentaron a las distintas versiones del examen han denunciado fallos flagrantes de maquetación que
rozan lo grotesco.
"Una de las imágenes aparecía repetida, han usado la misma foto el doble de veces", explican con incredulidad. Esta duplicidad provocó una situación insólita:
"Leyendo la pregunta 2, casi que acertabas la 1 porque la información de una te permitía responder la otra", detalla un candidato,
calificando el trabajo de elaboración de "poco fino".
La lista de agravios técnicos no termina ahí.
Se han detectado errores tipográficos graves, fruto, al parecer, de una edición apresurada. "Había opciones de respuesta de otras preguntas pegadas en enunciados que no correspondían, como si al hacer 'copiar y pegar' hubieran arrastrado trozos de otros sitios", lamentan los examinados. A esto se suma la eterna queja sobre la calidad visual de las imágenes:
"Podrían haber utilizado 25 imágenes diferentes y no reciclar; traduce muy poco mimo y cuidado en la parte de maquetación", zanjan.
Ni fácil ni difícil: "Asequible"
Es vital matizar la terminología. Que no haya sido la carnicería de hace un año no convierte al MIR 2026 en un trámite sencillo. Los aspirantes huyen de la etiqueta "fácil".
"El año pasado tuvo una dificultad extrema, fue un año atípico; este año me parece 'menos difícil', pero en ningún caso lo calificaría como fácil", aclara un médico que se presenta cada año a la prueba.
El factor psicológico sigue siendo determinante y la ansiedad distorsiona la percepción en tiempo real.
"Siempre es difícil para el que se la juega", recuerdan. A falta de corregir la plantilla oficial, el sentimiento general es que, pese a los temores iniciales por los cambios en la organización, se han
"salvado los muebles".
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