21 nov 2018 | Actualizado: 11:05
Por Juan Jorge Armengol, presidente de la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias (Semes)
Vie 25 julio. 19.28H
Recientemente se han aprobado en el Consejo de Ministros dos Reales Decretos. El primero de ellos es el RD de Registro de profesionales. Se ha publicado bastante a este respecto. Parece obvio que se planifique en base a información lo más objetiva posible. Se venía pidiendo esta necesidad desde hace tiempo. Dado que lo ha hecho este Gobierno, bienvenido sea y enhorabuena. Aunque atribuirse en exclusiva la titularidad de la información, teniendo que contar con muchas entidades que tienen o tendrán esa información, ya veremos  como se puede hacer. Si se hace bien, teóricamente se planificará mejor desde el punto de vista de los Recursos Humanos.

El segundo de ellos, de forma resumida, el RD de Troncalidad. Parece haber un poco de vergüenza en el hecho de publicarlo en estas fechas. Quizá se pretenda que pase desapercibido. Dadas las “bondades” que encierra, no será así. ¿Qué mensajes manda la Dirección de Ordenación Profesional del Ministerio, ahora ya el Gobierno, al publicar este documento, más de intenciones, que de aplicación práctica, innecesario en nuestro Sistema Sanitario, y en contra de los estudiantes y de bastantes grupos profesionales?

En primer lugar, un mensaje de tranquilidad desde el punto de vista de sostenibilidad económica. Es un Decreto de gasto, de mucho gasto, que requerirá  fuertes inversiones por parte de las CCAA para poder aplicarlo. En este sentido las 92 medidas de ajuste en Sanidad y dependencia que salieron a la luz  el otro día, por cierto huérfanas en origen de padre  y madre (niegan su gestación el Ministerio de Hacienda, el Ministerio de Sanidad y las CCAA), y algunas de fuertes ajustes, hay que olvidarlas. El día 31 de Julio, cuando se reúna el Ministerio de Hacienda con los Consejeros de Hacienda de las CCAA, en el Consejo de Política Fiscal, va a ser muy relajado. No a los copagos a cargo de los ciudadanos, no a las  bajadas de sueldo a los profesionales, ni nada de aquello tan duro que en estos años hemos tenido que asumir los españoles. En definitiva, una excelente noticia.

En segundo lugar, desde el punto de vista puramente de formación. En España somos  muy buenos. Con nosotros no va en esto converger en políticas de formación con el resto de países de la Unión Europea. Seguiremos nuestro propio camino. Que nos imiten ellos. En lo que se refiere a los estudiantes, futuros residentes, dado que son los mejores, una élite, vistas las notas que se requieren para poder estudiar la carrera de Medicina en España, y si al final no se necesita realizar la fuerte inversión de dinero para aumentar los períodos de formación específica, que es lo que parece, no hay problema. Dada su capacidad, podrán asumir todos los conocimientos necesarios en la mitad de tiempo que los residentes de otros países. O, en su defecto, sus familias podrán ayudarles económicamente unos cuantos años más, y podrán cambiar de Comunidad Autónoma, de piso, etc..sin problemas. Sobre  todo esos pocos que no tengan la posibilidad de poder contar con la necesaria ayuda o recomendación dentro del gremio. En breve volverá a resurgir la clase media en España. Además, no habrá que estudiar tanto para realizar el examen MIR. La elección original o el deseo ya no dependerán de esto. Eso del esfuerzo, o la equidad no va con los españoles. Es algo anticuado.

Desde el punto de vista de la gestión, hay que cambiar el modelo. Eso de las Unidades de Gestión Clínica o los Institutos Clínicos es un error tal y como está planteado.
¿Qué tiene que ver la Neurología con la Neurocirugía?, por ejemplo. ¿A quién se le  ocurre hacer un Instituto juntando especialidades que  van a estar en diferentes troncos, como la Cardiología, la Cirugía Cardíaca y la Cirugía Vascular, cuando sus respectivos profesionales van a tener una formación divergente en caminos?. No puede ser. Hay que reflexionar sobre esto, y cambiar el modelo, sobre la base de que por un lado van a ir “los médicos”, y por otro “los quirúrgicos”, y luego “los que van por libre”. Eso de trabajar sobre procesos pasará a la historia. Es gestión moderna.

Por último una alusión a lo que concierne a las Urgencias y Emergencias. Lo mejor es volver a lo de los años 70  y 80. Las Emergencias se plantearon mal. ¿Qué es eso de la estabilización de los pacientes críticos y el traslado en condiciones excepcionales a Hospital Útil? ¿Para  qué los Códigos de Activación? ¿Por  qué  organizar los Servicios de Urgencias Hospitalarios para garantizar la igualdad de trato  y la equidad en la atención, independientemente de la hora o el día, a los pacientes desde el punto de vista de la formación del profesional que le atienda? ¿Qué pinta un Coordinador de Urgencias o los adjuntos o las enfermeras de un Servicio, al lado del resto de Servicios, a la hora de plantarse en condiciones de igualdad administrativa, laboral o jerárquica y reclamar, desde el esfuerzo y la implicación, calidad y dignidad en la atención en estas “Zonas” y transmitirlo a los responsables de su Hospital? Lo mejor es que cada Centro de Gasto haga lo que quiera. Ya sabemos que los pacientes son caprichosos, y que aquel que decida acudir a la “puerta” fuera del horario es porque no tiene otra cosa mejor que hacer. Da igual que en los Hospitales Terciarios volvamos a la atención basada mayoritariamente en médicos residentes. Ya hemos dicho lo buenos que son. Y, además, es gestión moderna.

Además, como ya hemos interpretado que económicamente la cosa va  a ir muy bien, en los más de 400 hospitales comarcales de nuestra geografía, como no tendrán la oportunidad de contar con ese volumen de excelentes residentes, se hará una gran inversión de multiespecialistas en cada Centro de Gasto, para que puedan actuar a demanda según patología. Eso que hacen en el extranjero de invertir en la adecuada formación de un médico para que pueda atender distintos perfiles de pacientes es un error. Lo mejor es un médico distinto para cada paciente. Y si no, a tirar de ambulancias de transporte. También esto es gestión moderna.

Para terminar, como los cerca de 15000 profesionales médicos de urgencias y emergencias son “jóvenes aves de paso”, y han equivocado su vía de desarrollo profesional, habrá que ir habilitando en cada CCAA sistemas de salida de las “puertas” y las “ambulancias”. Es un riesgo para su salud laboral futura. Pero antes, aquellos que no trabajan en esto y que  no se imaginan siquiera en qué consiste, que les examinen. Desde SEMES vamos a montar un curso de formación de examinadores. Poner un exámen es muchas veces más difícil que hacerlo. Lo damos gratis, para los mal pensados.

Agosto es un mes tranquilo. A Urgencias casi no viene nadie, o no debería venir. Esas cosas que se publican son exageraciones de los periodistas. Además, jurídicamente es un mes inhábil. A descansar.