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Miércoles, 01 de mayo de 2013, a las 00:06

Por Joaquín García-Estañ, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia y ex presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina

 

Cada año, miles de estudiantes del Bachillerato de Ciencias de la Salud que desean estudiar Medicina se ven sometidos a un proceso tortuoso, lento y estresante para llevar a cabo su preinscripción y posterior matriculación en dichos estudios. Otras titulaciones muy demandadas sufren en distinto grado este proceso, ya que la existencia del distrito único permite la opción de inscribirse en cuantas universidades se deseen para, con arreglo a la nota de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), poder ser admitido en la carrera que desean. Esto ocurre en titulaciones en las que es muy difícil obtener plaza y el mayor exponente es Medicina.

El principal problema se da porque un mismo alumno puede ser admitido en varias Universidades y, hasta que se matricula de forma efectiva, las listas de esas Universidades están abiertas hasta bien empezado el curso. En bastantes casos, la matrícula puede ser anulada ya empezado el curso porque un alumno es admitido tardíamente en otra Facultad más cercana a su objetivo original, con lo que se entra en un baile de plazas vacantes realmente insólito. Adicionalmente, la existencia efectiva del distrito único no está completamente garantizada en todo el territorio nacional, ya que algunas comunidades autónomas publican las calificaciones de PAU cuando el proceso de preinscripción ya ha iniciado o incluso está a punto de acabar en otras.

La Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina constata todos los inicios de curso que en muchas Facultades todavía se está matriculando a alumnos que han conseguido plaza en fechas tan tardías como noviembre. Esto ocasiona múltiples inconvenientes no sólo para el normal desarrollo de las clases sino también para los propios estudiantes y sus familias. Adicionalmente, esta matriculación tardía en Medicina provoca que hasta que las listas en Medicina no se cierran, otras titulaciones de Ciencias de la Salud tampoco pueden hacerlo, ya que muchos solicitantes se preinscriben además de en Medicina, en Farmacia, Odontología, Enfermería y Fisioterapia y las listas de espera en estas titulaciones se mueven en función de Medicina.

Es por ello muy necesario coordinar a todas las Universidades que disponen de la titulación de Medicina para que, mediante un proceso completamente garantista, permita que todos los estudiantes puedan estar matriculados antes del fin del mes de julio. Este sistema, que podría ser liderado por el Ministerio de Educación, permitiría de una forma similar a como se adjudican las plazas de Médico Interno Residente, lograr una más rápida asignación de plazas a los solicitantes que puedan acceder en virtud de sus notas de PAU.

Parece que las últimas noticias que aparecen en la prensa generalista nacional y en los medios especializados indican que las autoridades del Ministerio de Educación y las de las Comunidades Autónomas apuestan por implantar pronto este sistema y que, además, podría incluir a otras titulaciones de Ciencias de la Salud e incluso a todas aquéllas en las que existe un numerus clausus. Son buenas noticias no sólo para las Facultades de Medicina y las Universidades, sino para los estudiantes y sus familias que sufren las consecuencias de una incomprensible coordinación entre los distintos sistemas universitarios.