14 nov 2018 | Actualizado: 10:30
Editorial
Jue 21 diciembre. 23.20H
Después del cataclismo social provocado por Puigdemont, Junqueras y la CUP en Cataluña, la ciudadanía ha hablado claro este jueves 21 de diciembre: Ciudadanos es la fuerza política más votada, rozando el 25 por ciento de los votos.

La lista encabezada por Inés Arrimadas ha sido la más votada, sin contestación. Solo la Ley Electoral impide que eso se traduzca en una diferencia de escaños superior respecto a JuntsxCat y ERC.

Con este panorama tras el 21-D, la Sanidad catalana puede decir que por fin tiene un conseller de Salut preocupado realmente por los asuntos propios del departamento: el médico Jorge Soler.

Ha sido el azote de Antoni Comín en estos años en los que el ahora prófugo era conseller. Claro que hablaban de cosas distintas: Soler de Sanidad y a Comín le importaban otras cosas, porque era un 'paracaidista' ajeno completamente al sector, elegido por Junqueras por su perfil político independentista.

Ahora queda por ver si ERC, JuntsxCat y la CUP dejan que se recupere la normalidad en la Sanidad catalana, con un conseller avalado por las urnas en el equipo de Arrimadas. Soler puede poner fin a la deriva de los últimos años en el Departamento. Al menos habría un interlocutor que habla el mismo 'idioma' que los profesionales, los pacientes, los proveedores...

La Sanidad es política. Eso no cabe duda ya a estas alturas. Pero no debe ser inmovilismo, instrumentalización, manipulación. Es el departamento que refleja de una manera más clara el bienestar de la ciudadanía. Hipotecarla otro tiempo, como en la última legislatura, es defraudar a la propia Cataluña.

Dar la oportunidad a Ciudadanos, Arrimadas y a Soler es aceptar la voluntad democrática de la lista más votada y un proyecto sanitario centrado al menos simplemente en la sanidad. Visto lo visto, no es poco.