Redacción Médica
21 de septiembre de 2018 | Actualizado: Jueves a las 22:05
Martes, 19 de febrero de 2013, a las 20:07

El Congreso Nacional de Hospitales, una de las citas más importantes del sector sanitario, arranca hoy en Bilbao con el propósito de consensuar un mensaje entre los gerentes y directivos sanitarios dirigido a posibilitar la sostenibilidad del sistema. Todo un desafío del que estarán muy pendientes políticos y altos cargos de las administraciones sanitarias, que no terminan de asumir todas las reclamaciones de este colectivo, pero que no pierden de vista sus reflexiones y diagnósticos sobre el sistema.

La persistencia de la crisis económica, especialmente palpable en el Sistema Nacional de Salud, ha permitido que el lema del Congreso –Creando valor sostenible- haya mantenido toda su vigencia pese a haber sido concebido hace tiempo –la frecuencia de esta cita es cada dos años-.  De ahí que los gerentes deban afilar sus ideas para decirle al sector lo que hay que hacer en los centros sanitarios y, por extensión, en los servicios de salud para reducir las ineficiencias y aumentar la productividad.

Lo complicado de la receta es lanzar ese discurso de mejora en la gestión sin que por ello se vean lastimados los grandes principios del sistema, sobre todo su calidad y accesibilidad. Los gerentes saben que hay líneas rojas que no se pueden traspasar, y que tienen la obligación ética de mantener una atención sanitaria óptima y sin que el paciente vea cambio alguno con respecto a otras épocas de mayor disponibilidad de recursos.

La coyuntura actual ofrece a los directivos una gran oportunidad para su crecimiento profesional y su reafirmación como colectivo imprescindible para salir de la crisis. Las decisiones políticas de los últimos tiempos  han abusado de medidas expeditivas, apoyadas en recortes y ajustes que no era posible apenas discutir. Es tiempo de vertebrar nuevas opciones de mejora porque algunas administraciones ya han lanzado el mensaje de que no volverán a recurrir a la reducción de gasto como única guía de su acción política.

Pero algo habrá que hacer y pronto, porque el sistema sigue precisando de intervenciones y cambios profundos. En este sentido, los gerentes pueden proponer mejoras a través de la gestión, ya sea de la ligada a los clínicos, ya sea a partir del establecimiento de nuevas fórmulas para la organización de centros. Para que su mensaje sea creíble es necesario que este colectivo siga lejos del dogmatismo, que afronte sin complejos una discusión amplia en la que no puede haber ni un solo diagnóstico ni, por supuesto, un solo tratamiento, y que, en definitiva, su opinión se convierta en el necesario resorte que movilice las voluntades y las acciones de otros agentes del sector, sin los cuales no será posible mejorar la sanidad.

Si por algo se han caracterizado en estos últimos años Sedisa y ANDE, entidades organizadoras del Congreso de Hospitales y que están dando una impagable visibilidad a los directivos de la salud, ha sido por su versatilidad en un discurso abierto y generoso, y por su voluntad de contribuir a lograr un gran pacto por la sanidad. Esta última es la gran asignatura pendiente de los políticos que, sin embargo, podría llegar a ser una realidad por la persistencia de los directivos, unos técnicos convencidos de su valor profesional y que aspiran a que su criterio sea, de una vez por todas, tenido siempre en cuenta sin prejuicio alguno. A partir de hoy, tienen otra gran oportunidad de demostrarlo.