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08 julio 2022. 12.05H
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Llega el mes de julio y el Congreso de los Diputados cierra sus puertas, salvo para ocasiones puntuales, y sus Señorías disfrutarán de sus vacaciones hasta el próximo mes de septiembre. Es momento, por tanto, para hacer balance del trabajo realizado en los últimos meses y concluir si la labor de los representantes de las diferentes fuerzas políticas en la Cámara Baja resulta digna o no de reconocimiento.

¿Cuántas  promesas y compromisos se han realizado desde la tribuna de oradores? Cientos ¿Cuántas mejoras o avances reales se han conseguido y materializado en beneficio de la sanidad y la atención y cuidados que se prestan a más de 47 millones de personas? Prácticamente ninguna.

Las enfermeras, enfermeros y fisioterapeutas lo tenemos claro. Los profesionales que hemos tenido que manifestarnos  hasta en tres ocasiones en los últimos meses frente al Congreso de los Diputados hemos constatado que sus Señorías se van de vacaciones sin los deberes hechos, salvo honrosas excepciones.

Sus Señorías abandonan ahora temporalmente su escaño con un rotundo suspenso tras el curso parlamentario al demostrar, una vez más, que sus palabras y declaraciones de intenciones sobre la sanidad y sus profesionales forman parte de la escenografía propia del enfrentamiento político por el que, no lo olvidemos, reciben un reconocimiento retributivo muy significativo, además de situarles en un espacio social privilegiado.

El bloqueo en la tramitación parlamentaria de la Ley de Seguridad del Paciente es un claro ejemplo de cómo la Cámara Baja puede convertirse en un laberinto sin salida para proyectos que, nacidos de la voluntad popular, solo buscan el interés general.

Dos años y seis meses después, esta norma que solo busca garantizar la seguridad asistencial en los centros sanitarios y sociosanitarios, a través de una asignación máxima de pacientes por enfermera/o, sigue pendiente aún de su debate en la Comisión de Sanidad porque, al parecer, algunos partidos (caso del PSOE en los últimos meses) no han tenido tiempo suficiente de preparar sus enmiendas parciales. Cierto es que otros llevan ya meses con ellas listas para registrarlas e iniciar el debate natural del procedimiento parlamentario.

Todos sabemos que le ocurriría a cualquier profesional si se le encomienda realizar un trabajo y, dos años y seis meses después, le dice a su responsable que aún no lo ha finalizado. Injustificable, incomprensible y, lamentablemente, muy ilustrativo del funcionamiento de una institución cuya razón de ser es, o debería ser, defender los intereses del conjunto de la ciudadanía de nuestro país.

También duerme el sueño de los justos desde hace más de dos años la Proposición de Ley que busca mejorar la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, y otras propuestas e iniciativas tendentes a mejorar la salud, calidad de vida  y bienestar integral de la sociedad en su conjunto. Recordar, al respecto, que la Comisión para la reconstrucción social y económica de nuestro país acordó en julio de 2020 más de 200 iniciativas que, a día de hoy, no se han implementado.


"El bloqueo en la tramitación parlamentaria de la Ley de Seguridad del Paciente es un claro ejemplo de cómo la Cámara Baja puede convertirse en un laberinto sin salida"



Y mientras su Señorías se van de vacaciones, la sanidad pública sigue sufriendo unas intolerables listas de espera para consultas, pruebas diagnósticas o intervenciones quirúrgicas en los hospitales, las situaciones de colapso en los centros y, especialmente, en determinados servicios, como las Urgencias, se suceden y los cierres de camas, unidades y servicios vuelven a ser la pauta general durante el verano.

Esta es la lamentable realidad que se vive fuera del Congreso de los Diputados y que da la impresión de que resulta muy poco interesante para sus inquilinos. La realidad que sí viven y sufren los cerca de 400.000 enfermeros, enfermeras y fisioterapeutas de nuestro país y que seguiremos denunciando de manera persistente para remover conciencias y llevar a la acción a nuestros representantes en la Cámara Baja.

Unos diputados y diputadas que, a fecha de hoy, han acreditado un claro déficit de visión de Estado y una temerosa frivolidad cuando se trata de nuestra sanidad pública y sus profesionales que la hacen viable cada día a pesar del tremendo déficit de medios y recursos.

Señorías, descansen y tomen fuerzas en los meses de verano porque, en septiembre, profesionales y ciudadanía exigiremos soluciones reales. Aquellas que no se han producido en el último año por una clara insensibilidad, desidia e irresponsabilidad.

Señorías, demuestren a la opinión pública que son dignos de representarles y que su principal objetivo es la mejora de nuestro país, nuestro Estado del Bienestar y cuidar a unos profesionales sanitarios exhaustos que, apretando los dientes, se jugaron la vida en una crisis sanitaria sin precedentes que ha provocado la muerte de  más de 108.000 personas e infectado a más de 12 millones de personas, dejando graves secuelas a miles de personas durante toda su vida.

Señorías, despierten de su letargo y reaccionen. Nuestra sanidad pública se cae y ustedes están siendo cómplices temerarios de ello. Sus conciencias les perseguirán.