16 ene 2019 | Actualizado: 11:25
En temas de asistencia sanitaria sujeta a la variabilidad estadística la prensa generalista no suele ser objetiva ni precisa. Ocurre por varios motivos:

- Los médicos y otros profesionales sanitarios que tenemos una formación científica entendemos el concepto de variabilidad estadística de manera diferente a la mayoría de los periodistas.

- En general el periodista sabe que lo que interesa al público es la noticia excepcional, lo diferente.


"Vende informativamente en titulares los trasplantes, las últimas técnicas, las superespecialidades, no la Atención Primaria o los hábitos saludables"


En salud a nivel informativo no venden los hábitos saludables, tampoco los tóxicos que están extendidos y aprobados socialmente (tabaco y alcohol, ya que están normalizados), la Atención Primaria, las consultas con las que resolvemos las mayoría de los problemas de salud de la población.

Vende informativamente de manera positiva las súper especialidades, los trasplantes, las últimas técnicas novedosas, y las nuevas y última tecnología, y es normal que sea así si lo que se busca es impacto en lectura de los titulares y el texto. También venden en este caso negativamente, los cierres de unidades, camas, servicios, los incendios, las caídas de los falsos techos y cualquier otro suceso similar.

'Implant files' pretendía ser un trabajo serio pero desde el punto de vista científico no lo era. Dónde se debe argumentar si es mejor una técnica u otra, y si la tasa de complicaciones de una prótesis o dispositivo médico es elevada o no, es un foro científico para que se haga con un mínimo de garantías.

De las cientos de miles de prótesis y dispositivos médicos que se ponen anualmente en España, en ninguna publicación científica y rigurosa se ha demostrado que la tasa de complicaciones o fallos sea más alta de lo previsible, y que se salga fuera de los rangos normales para cada dispositivo o prótesis.

Aspectos positivos


Este tipo de noticias pueden tener algunos aspectos positivos como son: 

- Que se haga hincapié es que es fundamental la detección y registro de los efectos adversos, pero no sólo de implantes sino también de pruebas diagnósticas y de tratamientos farmacológicos.

- Que el paciente se informe y sea bien informado de la relación riesgo-beneficio de cualquier tratamiento (ya sea implante o no) y prueba, y pueda ejercer su derecho al consentimiento informado de manera más consecuente.

- Que los prescriptores sean más prudentes y cuidadosos a la hora de indicar, y se ajusten a protocolos y guías de práctica clínica, a fin de maximizar el beneficio y disminuir los riesgos.


"Al no tratar la información de manera realmente científica se tiende al sesgo del sensacionalismo"


- Ponen en el punto de mira los posibles conflictos de intereses de los profesionales, contribuyendo a disminuirlos o evitarlos si se sabe que pueden ser transparentados o detectados.

Partes negativas


Pero estas noticias también tienen una parte negativa muy importante que son las siguientes:

- Contribuyen a crear desconfianza en la relación médico-paciente, fomentando los litigios muchas veces sin razón y alentando la medicina defensiva y la judicialización de la medicina.

- Al citar directamente a las empresas, incluso cuando la tasa de complicaciones sea la prevista o cuando se ha producido un fallo en la fabricación, de la cual no está exenta ninguna tecnología (recordemos que hasta las marcas premium por ejemplo de vehículos tienen que llamar a una serie de vehículos a revisión por alguna pieza o característica defectuosa) se produce en dicha marca un daño reputacional y de imagen muy grande, y la mayoría de las veces injustificado, produciendo que muchos pacientes las rechacen sin motivo objetivo. En España quizá esto no sea muy acusado para las empresas, puesto que la sanidad pública es mayoritaria y compra las prótesis por concurso público, con plenas garantías y el paciente tiene menos capacidad de elección sobre la marca, (aunque puede producir estigma a la hora de adjudicación), pero sí puede afectar mucho en países con una sanidad donde la libre elección de especialista es casi total como en la mayoría de  Centroeuropa.

- Y por último al no tratar la información de manera realmente científica y objetiva, se tiene el sesgo del sensacionalismo, enfatizar lo excepcional frente a lo más común, y el “caso que ha ido mal” (incluso se fomentaba a que los pacientes mandaran al periódico lo casos negativos) frente a la mayoría que ha ido bien. Y además, estas publicaciones tampoco están libres de conflictos de intereses ocultos que se traslucen, por ejemplo de una especialidad médica frente a otra, que siente que le roban los pacientes, o de unas casas comerciales frente a otras que son sus rivales.

En definitiva estás publicaciones no son tan “blancas y desinteresadas” como nos quieren hacer creer.

Opinión