14 dic 2018 | Actualizado: 17:40
Mié 19 marzo de 2014. 19.47H
Editorial
La presentación en Madrid del Instituto de Innovación y Desarrollo de la Responsabilidad Social Sociosanitaria (Inidress) es un acontecimiento de primera magnitud que abre un nuevo tiempo en la relación que nuestro sector viene manteniendo, de manera desigual y poco vertebrada, con un concepto cada vez más en alza como es la responsabilidad social. A partir de ahora, Inidress está llamado a ser ese organismo necesario que permita dar a conocer un sector sociosanitario socialmente responsable. Dicho así, parece hasta una redundancia, pero no lo es, y estamos aún lejos de que sea en verdad así.

En sus primeros pasos como asociación sin ánimo de lucro, Inidress tiene un formidable doble cometido: darse a conocer por todo el sector sociosanitario (e incluso más allá, llegando a esos otros agentes, organismos, entidades y compañías que no pertenecen a nuestro ámbito de actividad, pero que aspiran a ser reconocidos en él) y, a la vez, difundir el significado y alcance del concepto en el que basa todo su proyecto: la Responsabilidad Social Sociosanitaria (RSS).

Afortunadamente, Inidress no empezará desde cero: en primer lugar, porque con solo unas semanas de vida ya ha sido capaz de atraer el interés y el apoyo de hasta cincuenta organizaciones, entre instituciones, entidades, consejos generales, organismos y empresas. Y en segundo lugar, porque el ámbito sociosanitario ya viene registrando muchas y valiosas iniciativas de responsabilidad social que certifican la natural sintonía que el sector tiene con esta disciplina.

Es evidente que, a bote pronto, pocos sectores aparentan ser más socialmente responsables que el sociosanitario. La misma esencia de la asistencia sanitaria y de los servicios sociales es un compromiso ineludible con el bienestar de la comunidad, más allá de resultados, programas y fondos disponibles. Los profesionales que trabajan en ambos sistemas conocen bien esta circunstancia vocacional y de entrega personal, que trasciende las propias condiciones laborales y que hacen de nuestro modelo asistencial uno de los más reconocidos en el mundo.

Con estas certezas sobre la mesa, Inidress va a dirigir su labor hacia el impulso de actividades en marcha y al desarrollo de otras nuevas, a las que se pueda llegar haciendo uso de una de sus palabras fuerza: innovación. Para empezar a trabajar, ha definido siete áreas funcionales sobre las que irá dando salida a proyectos y acciones de lo más diverso: formación, investigación, asesoramiento legal, cooperación institucional, atención sociosanitaria global, bienestar social e igualdad y comunicación. En esta última es en la que aparece Sanitaria 2000, editora de Redacción Médica, que, como socio simpatizante de Inidress, ha lanzado la primera acción atribuible al Instituto: una publicación especializada dirigida por entero al ámbito de la nueva RSS.

El fin último de esta iniciativa, que podría abarcar todo los sueños y esperanzas que nuestra imaginación solidaria y responsable sea capaz de concebir, será el paciente. En la medida de lo posible, cualquier acción emprendida o apoyada por Inidress deberá ubicar al paciente en un primer plano del que salga favorecido o directamente beneficiado. Y, en este caso, hablar de paciente es, en definitiva, hablar de ciudadano, puesto que, todos terminaremos atravesando esa fina línea que separa y, a la vez, une a ambas condiciones. Este paciente ha venido alterando, en los últimos años, la habitual estructura del sistema sanitario, en el que antes era poco menos que un factor necesario, pero decorativo, y ahora es, o se le intenta poner en, el centro del modelo. Así las cosas, la RSS no puede ser ajena a este escenario aceptado por administraciones y agentes de salud de toda índole y procedencia. Y dando por sentado que el paciente es clave en la RSS, lo será aún más si lo es ya desde el principio. Inidress lo tiene claro. Que así sea.