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Especialización en perfusión: ¿enfermera perfusionista, enfermera médico-quirúrgica o enfemera generalista?

Por Marisol García Asenjo, presidenta de la Asociación Española de Perfusionistas
Sábado, 04 de enero de 2014, a las 18:14
Perfusionista:
1. Profesión desconocida incluso en el entorno sanitario.
2. Profesional sin cuya presencia no puede realizarse ninguna cirugía cardiaca.
3. Diplomados en Enfermería (ahora Grado) que mantienen y controlan la adecuada circulación de la sangre en aquellos pacientes intervenidos quirúrgicamente de lesiones cardiocirculatorias en los cuales es necesario sustituir la función cardiaca y/o pulmonar.
4. Responsables de la puesta en marcha, mantenimiento y control de las técnicas de circulación artificial, derivadas de un procedimiento médico-quirúrgico que requiera circulación extracorpórea (CEC).

Un poco de historia

La Asociación Española de Perfusionistas (AEP) se creó en 1977 con 45 asociados. En 1980 se celebró el Primer Congreso Nacional de Perfusión en Sevilla.

En el pasado, la formación era totalmente autodidacta y, desde su inicio, la AEP se marcó como objetivo prioritario la formación continuada de calidad de todos los perfusionistas.

Asumir áreas de competencia específicas y más responsabilidades había provocado la necesidad de unificar contenidos, de disminuir la gran variabilidad y, en definitiva, de desarrollar la perfusión como una profesión en sí, lo que conllevaba la exigencia de ser contemplada como una especialidad con una sólida formación reglada, que desarrollara su cuerpo doctrinal propio.

Situación actual

En España se realizan aproximadamente 38.000 procedimientos de cirugía cardiaca por año (2011). El 80 por ciento se efectúa en centros de titularidad pública y un 15 por ciento corresponde a cirugía cardiaca infantil.

Toda esta actividad es desarrollada por los 220 perfusionistas cualificados registrados en nuestro país.

Perfusionistas que se forman con la realización de un máster impartido en la Universidad de Barcelona desde 1996. Se trata del mismo máster que se imparte en todas las universidades europeas, avalado por el Consejo Europeo de Perfusión Cardiovascular, y que nos permite ejercer la perfusión en todo el ámbito de la Unión Europea.

Además, completan su preparación con la práctica diaria en el quirófano, el estudio, la investigación y la formación continuada mediante cursos, jornadas, congresos.

Reconocimiento de la especialidad

Sin embargo, los perfusionistas españoles somos los únicos del ámbito europeo que no tenemos reconocida nuestra categoría laboral dentro del sistema sanitario nacional, una anomalía que confiamos que se resolvería dentro del proceso de reconocimiento de especialidades del Real Decreto 450/2005, de 22 de Abril, sobre Especialidades de Enfermería del Ministerio de Sanidad.

Confiamos. En pasado. Y es que en Enfermería, desde la publicación del Real Decreto de Especialidades de Enfermería de 1987 al 2005, solo se ha desarrollado de manera real, por mandato europeo, la especialidad de Enfermería obstétrica (matrona), mientras que en el colectivo médico la cifra se especialidades se situó en 48. Desde el último Real Decreto 450/2005 de las siete Especialidades que se aprobaron,  se han desarrollado seis quedando pendiente la Especialidad de Enfermería en Cuidados Médico-Quirúrgicos en la cual se englobaría el área de capacitación de Perfusión. El estado actual de esta especialidad está pendiente de aprobación de su programa de formación.

Corresponde al Gobierno, a propuesta de los ministros de Educación y Ciencia y de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, previos informes de la Comisión de Recursos Humanos del Sistema Nacional de Salud, del Consejo General de Colegios Oficiales de Enfermería, la creación, cambio de denominación o supresión de las especialidades que el progreso científico y tecnológico aconseje, de acuerdo con las necesidades sociales y de salud.

Cada área de capacitación debe corresponder a una especialidad de Enfermería, al igual que pasa con otras profesiones sanitarias, con el consiguiente reconocimiento social y administrativo.

No parece que la especialidad médico-quirúrgica, como cajón de sastre, vaya servir para corregir y aplicar lo que la razón y las necesidades sociales de la enfermería y la medicina del siglo XXI requieren.

Los perfusionistas españoles tenemos un área de capacitación muy específica, ampliamente desarrollada y refrendada por la documentación entregada a la Comisión de la Especialidad de Enfermería en Cuidados Médico-Quirúrgicos, en la cual se constata que se requiere una formación adecuada y específica.

Argumentos más que suficientes para obtener el reconocimiento profesional que conlleva la especialidad.