Redacción Médica
21 de septiembre de 2018 | Actualizado: Viernes a las 12:15
Miércoles, 12 de febrero de 2014, a las 10:39

El Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB) celebra sus elecciones a la Junta de Gobierno tras una campaña electoral tensa, en la que las dos candidaturas que concurren al proceso han intercambiado acusaciones y descalificaciones que poco o nada tienen que ver con el natural y tradicional seny que ha caracterizado a la corporación barcelonesa.

Durante muchos años, el COMB ha sido el colegio médico de mayor prestigio y alcance profesional de toda España. Puede que el de Madrid tuviera razones para disputar ese liderazgo, por número de colegiados y también por influencia, pero la natural tendencia a la polémica y al enfrentamiento personal que la corporación madrileña ha venido manifestando -y que aún hoy lo sigue haciendo con entusiasmo- ha terminado por situarla siempre tras su homóloga barcelonesa.

Sin embargo, desde que el hepatólogo Miquel Bruguera cerrara su largo y pacífico ciclo, que se alargó durante cuatro legislaturas, desde 1994 hasta 2010, parece que el COMB ha perdido esos rasgos excelsos que le caracterizaban y le diferenciaban por completo del resto de colegios. Primero fue la campaña de 2010, que enfrentó al que a la postre sería presidente, el internista Miquel Vilardell, con una combativa Núria Fernández Coca, que centró su campaña en denunciar la falta de transparencia del Colegio. Vilardell, que en realidad personificaba la candidatura continuista de Bruguera, arrasó a su rival en unas elecciones que registraron un aumento de participación considerable con respecto a anteriores consultas.

La temperatura de aquella campaña ha tenido continuación en la de este año, con los candidatos Jaume Padrós (oficialista) y Joan Gené (crítico) enzarzados en una disputa creciente sobre las garantías del proceso electoral (Gené de hecho llegó a impugnar el proceso) y sobre el papel del COMB en la crisis y en la necesaria defensa del profesional.

Padrós, médico de Familia, es uno de los padres del Paime y ha sido vicepresidente con Vilardell. Cree en un COMB que siga siendo referencia nacional y que apueste por los servicios a los colegiados, preservando sobre todo su independencia financiera. Gené, también médico de Familia y profesor de la Universidad de Barcelona, elogia algunas virtudes incuestionables del Colegio pero quiere recoger la desafección que una parte considerable de los profesionales manifiesta año tras año. La duda es saber si ese habitual desentendimiento de la vida interna del COMB se puede traducir en apoyo electoral para Gené o terminará, como en otras ocasiones, en la abstención.

Quizá la circunstancia que más diferencia al COMB de otras corporaciones es su grupo de empresas, MED, creado con el propósito de dar servicios a los médicos en sus necesidades personales, familiares y profesionales. Dispone de una correduría de seguros -Medicorrase- y otras diez empresas relacionadas con la consultoría, la gestión y el asesoramiento. Para Gené, MED se ha convertido en la prioridad del Colegio, cuando esta tarea descaradamente empresarial no figura en sus Estatutos. Para Padrós, igual que para los anteriores presidentes, la labor de MED no sólo asegura la independencia financiera de la Corporación, sino que promueve las características que le siguen haciendo único en España: excelencia e innovación.

Otro asunto capital en la actualidad de los colegios (colegiación obligatoria o voluntaria) también separa a los dos candidatos. Padrós defiende el statu quo de los colegios, mientras que Gené es partidario de la voluntariedad, que obligaría a los colegios a ofrecer mejores servicios para promover -y mantener- la vinculación actual de los médicos.

En suma, disparidad de opiniones lógica y hasta saludable en la normalidad de una confrontación democrática. Lo que no parece tan positivo es que el prestigio del COMB se esté resquebrajando por las constantes y crecientes sospechas de una parte, quizá aún no mayoritaria pero sí significativa, de colegiados, que dudan sobre la transparencia en la gestión efectuada en los últimos años. Una sospecha lamentable que ya se venía manifestando en otros colegios y que, al final, ha terminado por alcanzar también a un COMB que parece haber regresado así a un mundo más terrenal e imperfecto.