Si hace 12 años CCOO denunciaba que en las clínicas Pascual las trabajadoras estaban sufriendo discriminación laboral por obligarlas a usar un uniforme consistente en cofia, delantal con peto, falda y medias, ahora volvemos a denunciar que es la empresa Macrosad, adjudicataria del Servicio de Ayuda a Domicilio por parte de la Diputación provincial de Huelva, la que ha hecho entrega a sus trabajadoras de un auténtico delantal como uniforme. Se trata de un mandil que deja al descubierto la ropa personal de las trabajadoras, lo que podría suponer la existencia de riesgos biológicos además de un deterioro de la ropa personal.

Desde CCOO volvemos a denunciar que las mujeres trabajadoras de ayuda a domicilio no son sirvientas de nadie, que como profesionales que son requieren para trabajar un uniforme digno, digno como lo es el trabajo que realizan cada día apoyando en las actividades de la vida diaria y atendiendo a las necesidades de las miles de personas dependientes que tienen a su cargo en cada una de las provincias de nuestra comunidad andaluza.

Desde CCOO denunciamos que de nuevo las mujeres sufren en el trabajo este tipo de discriminación directa por razón de sexo porque no se ve la labor del sector de la Dependencia como un trabajo cualificado para el que las auxiliares de ayuda a domicilio y las gerocultoras, están sobradamente capacitadas a nivel profesional y académico, sino como una faceta más de lo que vienen siendo “sus labores” para las mujeres como principales proveedoras de los cuidados en los hogares, como así lo dicta el patriarcado.


"Las mujeres trabajadoras de ayuda a domicilio no son sirvientas de nadie"


Asimismo, CCOO denunció las condiciones de excesivas cargas de trabajo que tienen estas trabajadoras del sector sociosanitario que acuden a sus puestos de trabajo con una elevada tasa de medicalización fruto de la alta prevalencia de problemas de salud musculo-esqueléticos por posturas forzadas, manipulación de cargas y bipedestación que se traduce en dolores de espalda, cuello, brazos, etc. Además de los ritmos de trabajo, exigencias y condiciones precarias de contratación, que propician otras patologías psicológicas como la ansiedad y la depresión.

Este 8M de acción y reivindicación, queremos visibilizar el estrés y la sobrecarga de trabajo que supone tener empleos precarios y cuidar de una familia  casi en solitario, el desamparo de las familias monoparentales, la mayoría encabezadas por mujeres, las discriminaciones en el ámbito social y laboral y la violencia machista, auténtica violencia de género que ya ha asesinado a una cifra de mujeres que crece cada día ante nuestra impotencia; queremos señalar cómo se traducen los síntomas de fatiga constante, ansiedad, dolor y depresión en las mujeres en una prescripción abusiva de psicofármacos como tranquilizantes menores y antidepresivos, (el 80% de los psicofármacos que se administran en España se recetan a mujeres.) y rechazamos cómo en la segunda edición de la guía de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) se endurecen los criterios de acceso a la prestación por riesgo para el embarazo, de forma que se prolongan las semanas de presencia de las mujeres embarazadas en los puestos de trabajo donde existen riesgos ya evaluados, todo esto fruto del androcentrismo que también vemos en la medicina.

Desde el sindicalismo y el feminismo de CCOO clamamos contra la existencia de la brecha salarial en el sistema sanitario que es muy significativa entre algunas categorías profesionales y también contra la mayor temporalidad que sufren las mujeres.

Reclamamos que es un sistema sanitario que no atiende con equidad a mujeres y a hombres, que aplica diagnósticos y tratamientos sesgados porque a su vez se asienta en investigaciones basadas en la “eminencia” que no en la “evidencia”. Es un sistema que se basa en conocimientos científicos instaurados en sesgos de género y además es un sistema que forma a sus residentes (personal en formación) con esos mismos sesgos de género. Es un sistema androcéntrico, que también presenta un acceso diferenciado para mujeres y hombres en cuanto a los esfuerzos diagnósticos y terapéuticos que realiza.

Desde CCOO denunciamos que el sistema sanitario medicaliza en exceso los procesos naturales de las mujeres relacionados con la reproducción, interviniendo en exceso en el embarazo y el parto, infantiliza a las mujeres y no tiene en cuenta la opinión de las mismas, les facilita información incompleta y siempre heteronormativamente hablando en cuanto a salud sexual y reproductiva porque no forma en género a sus profesionales ni les facilita información y formación actualizada que permita la renovación de protocolos y guías de práctica clínica.

Desde CCOO exigimos que el sistema de salud se enfoque a las necesidades reales de la población a la que atiende, valorando los costes de las mismas, atendiendo a su población teniendo en cuenta las distintas vulnerabilidades y la interseccionalidad de las personas y que atienda también las necesidades laborales de sus profesionales, facilitando la conciliación personal y laboral tanto de hombres como de mujeres, facilitándoles información al respecto de las medidas que hay firmadas para favorecer el conocimiento  de las mismas y la corresposabilidad en el cuidado por parte de los hombres.


"La vida de las mujeres no se puede limitar a la maternidad y al hogar"


Este 8M, reivindicamos todas las medidas necesarias para la prevención de las agresiones, la accidentabilidad y las enfermedades en las trabajadoras del sector sanitario y sociosanitario, atendiendo a los riesgos en su salud, previniendo los casos de acoso sexual y acoso por razón de sexo y actuando con celeridad cuando acontezcan.
Este 8M, acción contra el patriarcado porque es un sistema de opresión que sitúa a las mujeres como instrumentos al servicio del hombre, sitúa al hombre en un estatus social en clave de fuerza hacia la mujer (violencia machista, violencia obstétrica y ginecológica, acoso sexual, prostitución,” úteros de alquiler”) y también en clave de poder frente a la mujer (poder político, económico, judicial y religioso).

Acción contra el patriarcado que normaliza la feminización de la pobreza, la brecha salarial, el techo de cristal y el suelo pegajoso, la división sexual del trabajo, la doble jornada, la patologización de los ciclos vitales de las mujeres y la medicalización del cuerpo de las mujeres.

Reacción contra las voces que seguimos oyendo que ensalzan una nueva “mística de la feminidad”, que insta a la sociedad a ver a las mujeres feministas como “feminazis”, mujeres frívolas, insatisfechas heteronormativamente hablando, afirmando que las mujeres debemos ser pasivas e infantiles sin capacidad de decisión en nuestra propia salud y “felices” en nuestro papel de amas de casa atendiendo al cuidado de nuestras criaturas y mayores dependientes.

Reacción contra esa voz que aboga a la derogación de la Ley de Igualdad, con datos falsos para lograr la supresión de fuerzas culturales como lo son el feminismo y sus organizaciones, asociaciones a las que llama “chiringuitos feministas” sin ningún pudor, defendiendo, bajo el influjo del funcionalismo, los matrimonios como “lo que debería ser”: una auténtica asociación en la que los hombres son hombres y las mujeres son mujeres [...] absolutamente encantados de estar casados con una persona del sexo opuesto” y defendiendo un auténtico veto parental que reprime la libertad de conocimiento y la educación en valores relativos al respeto a la igualdad, a la diferencia y a la diversidad.

Acción para que la sexualidad femenina no siga estando sometida a prejuicios y tabúes culturales y vista siempre desde un punto de vista reproductor; acción contra la percepción patologizadora de los procesos vitales de las mujeres: menstruación, anticoncepción, embarazo, parto y menopausia que continúan  altamente instrumentalizados y medicalizados.

En CCOO sabemos que la vida de las mujeres no se puede limitar a la maternidad y al hogar, que cada vez somos más las científicas, físicas, matemáticas, médicas, artistas, investigadoras, políticas y sindicalistas que llenan las universidades y que cada mujer que lucha por la plena igualdad facilita el camino a la mujer siguiente.

Este 8M, en CCOO sumamos nuestra lucha permanente en acción y en reivindicación de cuanto “la inteligencia de las mujeres” puede llegar a aportar en cuanto la sociedad las considere “seres humanos, no muñecas de trapo ni animales, [...] Reivindicando que “no carecemos de cerebro ni somos sedosos gatitos” pero seguimos queriendo “algo más” por tanto podemos afirmar al igual que Betty Friedan cuando lo escribió que: “Valor para todas nosotras en esta andadura porque no hay vuelta atrás en este camino”.
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