Eduardo López Collazo

Eduardo López Collazo

Opinión

La hora que un fisioterapeuta devolvió a urgencias

Eduardo López-Collazo es científico

Publicada

En urgencias, un hombre con el tobillo hinchado mira una puerta cerrada para él. Llega una ambulancia y el médico desaparece tras un dolor torácico. Nadie trabaja mal, mas su dolencia ha entrado en una fila diseñada por la gravedad, no por la competencia necesaria.

Quizá la espera nazca de distribuir las manos según una jerarquía aprendida: primero el médico; después, los demás.

¿Y si el profesional adecuado pudiera atender desde el principio?

Recientemente The Lancet publicó un artículo interesante: Physiotherapist-led care for musculoskeletal conditions in the emergency department (RESHAP-ED): a randomised controlled trial with economic evaluation (DOI: 10.1016/S0140-6736(26)01327-9). El estudio probó ese cambio de orden.

RESHAP-ED fue un ensayo pragmático, multicéntrico, abierto y aleatorizado en cinco servicios de urgencias australianos. Asignó a 1.491 adultos con problemas musculoesqueléticos no complicados a fisioterapeutas de primer contacto o al circuito habitual de médicos y profesionales de enfermería.

Tras excluir a dieciséis participantes, 1.475 entraron en el análisis.

La intervención no enviaba al paciente a fisioterapia tras la valoración médica. El fisioterapeuta asumía el primer contacto y conducía el episodio dentro de sus atribuciones. Cambiaba la puerta de entrada, no el destino clínico.

La estancia media descendió de 3,4 a 2,4 horas: sesenta minutos menos, con una reducción estimada entre 48 y 72 minutos. La primera valoración llegó 38,6 minutos antes.

También aumentó del 47,7% al 74% la proporción de pacientes atendidos dentro del tiempo recomendado por el triaje. La satisfacción subió de 7,6 a 8,7 puntos. El paciente no recibió tecnología; recibió antes a alguien que sabía qué hacer.

Una hora parece poca vista desde un despacho. Desde una silla de plástico contiene dolor, hambre e incertidumbre. Para urgencias significa una camilla disponible y profesionales capaces de concentrarse en los casos que amenazan la vida.

La rapidez no sacrificó los resultados clínicos. El dolor y la calidad de vida fueron semejantes; las nuevas consultas a las 72 horas ocurrieron en el 1,2% de ambos grupos. Los acontecimientos adversos afectaron al 6,6% con fisioterapia y al 5,9% con atención habitual, sin diferencia significativa.

Por su parte, el análisis económico añadió una ironía. La atención dirigida por fisioterapeutas costó unos 35 dólares australianos menos por paciente y tuvo una probabilidad del 98,1% de resultar coste-efectiva.

Venimos de comentar un ensayo en el que un brazo robótico colocaba una prótesis de rodilla con mayor precisión sin mejorar la vida del paciente al cabo de un año. RESHAP-ED ofrece el reverso perfecto. No incorpora robot, algoritmo ni dispositivo: decide quién debe atender primero a quién.

La medicina mejora a veces reorganizando personas en lugar de comprando máquinas. Esa innovación carece de superficie cromada, pantalla táctil y fotografía inaugural. Consiste en observar el trabajo que ya existe y retirar los rodeos que hemos confundido con garantías.

Nuestra cultura sanitaria imagina las profesiones como una pirámide. El médico ocupa la cumbre; debajo se distribuyen enfermería, fisioterapia, farmacia y otras disciplinas, como si cada competencia necesitara legitimidad desde arriba. Esa geometría ordena prestigios mejor que pacientes.

Muchos problemas se resuelven mejor mediante una red. En ella, el médico no pierde importancia: deja de ser el peaje obligatorio para cada itinerario. Su conocimiento queda disponible para el infarto, la sepsis, el ictus o el diagnóstico incierto, mientras otro profesional atiende aquello para lo que posee preparación específica.

Ergo, desplazar una tarea no equivale a degradarla. Puede significar que la excelencia no vive en un título aislado, sino en el encuentro entre una necesidad y la competencia exacta para responder. Todos ganan cuando nadie representa un papel por debajo de lo que sabe hacer.

No obstante, la cautela empieza donde termina el entusiasmo.

El ensayo incluyó lesiones de tejidos blandos, dolor cervical o lumbar y ciertas fracturas o luxaciones que no requerían cirugía ni valoración traumatológica. Los resultados no alcanzan al politraumatismo, al déficit neurológico, a una lesión grave o a un cuadro todavía incierto.

Tampoco demuestra que un fisioterapeuta pueda sustituir de forma general a un médico de urgencias. Señala que profesionales preparados para el contacto primario pueden dirigir con seguridad la atención de pacientes seleccionados. La selección no es un trámite: constituye el corazón clínico del modelo.

Esa selección exige triaje fiable, formación avanzada, atribuciones claras, protocolos y acceso rápido al médico ante señales de alarma. Usar el estudio para reducir plantillas o derivar pacientes sin recursos convertiría una buena organización en una forma elegante de abandono.

He de decirte que el ensayo fue abierto, por lo que conocer al profesional asignado pudo influir en la satisfacción; la estancia, sin embargo, procedía de los registros y tuvo seguimiento completo. Se probó un modelo concreto en cinco hospitales australianos, durante turnos con fisioterapeutas disponibles. Salarios, regulación y circuitos locales condicionarán cualquier traslado.

Aun así, la pregunta de RESHAP-ED viaja bien. ¿Cuánto tiempo perdemos obligando a que cada problema atraviese la misma puerta?

Tal vez parte de la saturación proceda de una arquitectura profesional que hace esperar al paciente frente al despacho equivocado.

Ahora, retomemos aquel paciente con el tobillo hinchado. Un fisioterapeuta lo valora, descarta señales de alarma, explica la lesión y organiza el alta; el médico continúa atendiendo el dolor torácico. Nadie ha sido reemplazado: cada cual ha llegado antes al paciente que necesitaba su conocimiento.

La mejor innovación de la jornada quizá no aparezca en ninguna fotografía. Será una silla vacía sesenta minutos antes, una persona que regresa a casa y un servicio que respira un poco mejor.