Paciente infectado por sarampión. / Imagen de stock (Envato)

Paciente infectado por sarampión. / Imagen de stock (Envato)

Internacional

El brote de sarampión de Pensilvania (EEUU) suma su tercera muerte: una mujer de 40 años sin vacunar

La fallecida presentaba una patología respiratoria previa y se contagió por el contacto con un familiar en el mayor brote de EEUU desde 1991

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Una mujer de 40 años ha fallecido en Pensilvania (Estados Unidos) por complicaciones derivadas del sarampión, en el marco del mayor brote que vive el país desde 1991. La víctima, residente en el condado de Jefferson, no estaba vacunada y murió el pasado sábado, según confirmó el forense del condado, Greg Furlong. Se trata de la tercera muerte asociada al sarampión en el estado en menos de tres semanas, una cifra que ha reavivado el debate sobre una enfermedad que se creía bajo control gracias a la vacunación.

El caso ha situado a Pensilvania en el foco de la actualidad —y en tendencia— en un momento especialmente delicado: el sarampión se ha vuelto a extender con fuerza por Estados Unidos, que este año acumula más de 3.000 casos confirmados, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). A la gravedad sanitaria se suma, además, un enfrentamiento político de alto voltaje entre las autoridades estatales y federales, tanto por la gestión del brote como por el propio recuento de fallecidos.

La víctima no estaba vacunada de sarampión y tenía patologías previas

Aunque las autoridades han sido cautas con los datos personales, el forense sí ofreció detalles clínicos que ayudan a entender el desenlace. La mujer se contagió después de que un familiar también enfermara de sarampión y, según explicó Furlong a la CNN, padecía enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y asma, hasta el punto de que dependía de oxígeno suplementario las 24 horas del día antes de contraer el virus. Presentó los síntomas típicos del cuadro: fiebre, tos, manchas blancas en el interior de la boca y erupción cutánea.

"Es una pérdida desgarradora para la familia y un lamentable recordatorio de que el sarampión puede ser una enfermedad grave y potencialmente mortal", declaró el forense en un comunicado. Desde su oficina insistieron en un mensaje que la publicación quiere subrayar: la enfermedad no entiende de edades. "Mucha gente asocia el sarampión con una enfermedad infantil, pero puede provocar complicaciones graves en personas de cualquier edad", señaló el subjefe forense, Jason Stiver, en unas declaraciones recogidas por la CNN. Además, recordó que es "altamente contagioso" y puede derivar en enfermedad respiratoria grave, hospitalización y, "en casos raros como este, la muerte".

Un brote que no para de crecer en Pensilvania

La muerte se enmarca en el mayor brote de sarampión que vive Pensilvania en décadas. Según el mismo medio citado, el Departamento de Salud estatal confirmó 676 casos en lo que va de año, repartidos por 37 condados, 108 de ellos sumados en una sola semana. Ciento veinticuatro personas han tenido que ser hospitalizadas. El epicentro se sitúa en el condado de Lancaster, donde a finales de agosto se produjeron las dos primeras muertes, las primeras por sarampión en el estado en 35 años.

El dato más contundente vuelve a apuntar a la vacunación. De todos los casos confirmados, menos del 1% correspondía a personas completamente inmunizadas. Conviene recordar, en este sentido, la magnitud del riesgo que describen los CDC: una de cada cinco personas no vacunadas que contraen sarampión acaba hospitalizada, y el virus mata a entre uno y tres de cada 1.000 niños infectados. La vacuna triple vírica, disponible desde 1963, ofrece un 97% de protección con dos dosis.

Vacunación contra el sarampión.

Vacunación contra el sarampión.

¿Qué es el sarampión y cómo se manifiesta?

El sarampión es una infección producida por un virus que solo afecta a los humanos y que resulta muy contagiosa. Se transmite por el aire, a través de las gotitas de saliva de una persona enferma, que puede contagiar desde uno o dos días antes de los primeros síntomas hasta cuatro días después de que aparezca la erupción. Tras un periodo de incubación de entre 8 y 12 días, la enfermedad arranca con fiebre alta, malestar general, tos intensa, estornudos y conjuntivitis, un cuadro que dura entre dos y cinco días.

Después surge el característico sarpullido de manchas rojas que no pican, que suele empezar detrás de las orejas y se extiende por todo el cuerpo. Un signo distintivo, exclusivo de esta enfermedad y muy útil para el diagnóstico, son las llamadas manchas de Koplik: unas lesiones blanquecinas en el interior de la boca que pueden preceder al sarpullido.

No existe un tratamiento específico contra el virus, por lo que el abordaje es sintomático (antitérmicos como el paracetamol o el ibuprofeno, hidratación y aislamiento domiciliario). La mayoría de los casos infantiles se curan solos, pero los niños muy pequeños, los adolescentes, los adultos y las personas inmunodeprimidas pueden desarrollar complicaciones —otitis, neumonía, laringitis, diarrea o, más raramente, encefalitis— que lleguen a requerir ingreso hospitalario. La vacuna triple vírica, muy segura, es la herramienta que ha permitido reducir los casos hasta casi hacer desaparecer la enfermedad en España.