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“El riesgo es necesario para ser efectivos”

Los incidentes forman parte natural de la asistencia sanitaria

Viernes, 19 de abril de 2013, a las 11:25

Javier Barbado. Madrid
No es lo mismo un incidente en la asistencia que un evento adverso sufrido por el enfermo durante la estancia hospitalaria o un error del profesional sanitario de consecuencias indeseables. La diferencia sutil entre los tres conceptos permite percatarse del valor de una adecuada gestión de la seguridad del paciente. El entrevistado preside una agrupación que dirige sus cometidos a ese objetivo y que abarca diversas áreas del conocimiento aplicado derivadas de disciplinas como el Derecho, los cuidados enfermeros o la práctica médica protocolizada.

¿Qué clase de agrupación es la Aegris (pública, privada, concertada…), cuándo se crea y con qué fines?

Aegris es una Asociación denominada “de gestión de riesgos sanitarios y seguridad del paciente” (acrónimo Aegris), de carácter voluntario y personalidad jurídica propia y constituida en el año 1998; nuestra misión es cultivar y fomentar el estudio y mejor conocimiento de las materias relacionadas con la Gestión de Riesgos Sanitarios, facilitar el ejercicio de estas actividades a sus miembros así como su desarrollo profesional, la formación continua de los mismos, promover contactos e intercambios profesionales y realizar cualquier tipo de actividades que contribuyan a la mejora de la calidad de los servicios sanitarios en el Estado Español y a la seguridad de los usuarios y profesionales de los servicios sanitarios.

José María Ruiz Ortega, presidente de la Aegris.

La Asociación está compuesta por miembros multidisciplinares interesados en la misión antes relatada, desde profesionales médicos a diplomados de Enfermería, de la Administración sanitaria, usuarios, profesionales del Derecho, etc.

La concepción actual y el objetivo principal de la gestión de riesgos sanitarios es la mejora de la calidad asistencial mediante la disminución de circunstancias que puedan causar daño al paciente en relación con los servicios prestados y, por tanto, desembocar en reclamaciones y/o demandas contra el profesional o la institución sanitaria.

En definitiva, [la Aegris] ofrece la oportunidad de transformar lo que podría llegar a ser una espiral de litigios y desconfianza entre profesionales y pacientes, en una iniciativa de mejora de calidad dirigida a disminuir los daños evitables que tanto perjuicio causan a los pacientes, profesionales e instituciones sanitarias.

¿Qué se entiende por “riesgo sanitario”?

El concepto de riesgo sanitario, aunque muy utilizado en el lenguaje cotidiano y habitual, posee diferentes dimensiones. En un sentido amplio puede definirse como “todo acontecimiento adverso que reduce la probabilidad de un beneficio y/o de la efectividad de una actividad asistencial”. El riesgo es un concepto matemático, probabilístico: es la medida de un peligro.

Aclaro algo más el concepto: la seguridad se corresponde con la ausencia de riesgo o con aquella situación donde los riesgos se encuentran bajo monitorización y, por tanto, bajo control. Es importante remarcar al respecto que el riesgo forma parte de la vida y está presente en cualquier actividad humana. Arriesgarse es una condición necesaria para ser efectivos; en todos los ámbitos, la asunción de riesgos permite mejorar los resultados. Así, sobre la carretera, la velocidad del vehículo permite ganar tiempo y llegar antes pero, a la par, aumenta el riesgo de accidente. En el campo sanitario ocurre lo mismo: las mayores posibilidades de éxito se acompañan de tratamientos más complejos y de mayor riesgo para los pacientes.

La seguridad no se corresponde, pues, con la ausencia completa de riesgos: no existe el riesgo cero. Tampoco se debe desdeñar la existencia de riesgos porque éstos no se conozcan o porque no se hayan materializado nunca (principio de precaución). Seguridad de los pacientes, pues, no es sinónimo de reducción completa de riesgos, ya que eso es imposible. Siempre existirán riesgos residuales que habrá de asumir el centro sanitario. La identificación, análisis, priorización y tratamiento de los riesgos son las fases de la gestión de riesgos que contribuirán a incrementar la seguridad de los pacientes.

Si se echa un vistazo al último Congreso nacional, celebrado en Santiago de Compostela, queda clara la diversidad de profesionales y áreas de conocimiento relacionadas con la actividad de Aegris: especialistas en seguridad del paciente, juristas, tecnólogos, sanitarios…

El riesgo es multiforme, polimorfo, debe ser evaluado y tratado sectorialmente con colaboración interdisciplinar y con las estrategias apropiadas y adaptadas al propio y singular funcionamiento del centro.

En general, consideramos de vital importancia que la seguridad de los pacientes y la gestión de riesgos sanitarios sean trabajadas por un elenco de profesionales multidisciplinares porque así lo son los riesgos (heterogéneos y variados) y las diferentes fases por la que se recorre el camino de la gestión de riesgos: identificación, análisis y tratamiento de los riesgos así como la gestión de crisis cuando éstos se materializan en las consecuencias del efecto adverso.

En tecnologías, ¿qué avances resultan esperanzadores para reducir los eventos adversos y demás riesgos del enfermo en el entorno sanitario?

Es muy necesario que se contemplen las tecnologías sanitarias en el proceso de gestión e identificación de los riesgos para la seguridad del paciente, ya que su progreso en el campo de la Medicina es tal que su uso es complejo y puede aumentar los riesgos para los pacientes; por ello, hay que monitorear el uso de esa tecnología para tenerla controlada en todo momento y disminuir la consecuencia de un error en su utilización.

Por otra parte, la propia tecnología nos ayuda a controlar los riesgos; a modo de ejemplo, cabe citar los sistemas de identificación y notificación de incidentes como software de ayuda imprescindible en la gestión de riesgos sanitarios y seguridad de los pacientes y un largo etcétera.

En el proceso de identificación del riesgo deben tenerse en cuenta las tecnologías sanitarias, así como las instalaciones, los equipos y los materiales. Como parte inherente del sistema de cuidados de salud, en suma.

En Derecho, ¿qué retos tienen por delante los juristas, o, en otras palabras, qué falla todavía con demasiada frecuencia en este sentido?

El Derecho ocupa un lugar importante en la seguridad asistencial. Para garantizar la seguridad, los poderes públicos elaboran legislación, normas o textos reglamentarios especificando las condiciones mínimas que tienen que reunir las estructuras (básicamente) y los procesos (a través de protocolos, fundamentalmente) así como los derechos de los pacientes (consentimientos informados, entre otros). Cuando un accidente ocurre, y puede ser achacado a un déficit normativo o de incumplimiento de protocolos, generalmente esta normativa se modifica, mejora o se renueva para asegurar la no repetición de ese incidente o accidente. Su cumplimiento es, a veces, controlado a través de organismos externos acreditadores o la propia Inspección Sanitaria en el caso de determinados servicios de salud. Toda desviación en relación con las normas, instrucciones, protocolos, guías… generan una inseguridad para los pacientes y hay que tratar de evitarla.

Sin embargo, la regulación legal (norma o texto reglamentario) presenta algunas limitaciones como, por ejemplo, que el cuadro de mandos o de alertas nunca puede ser exhaustivo. Resulta imposible disponer de normas o protocolizar la totalidad de los actos sanitarios y los consiguientes escenarios resultantes de peligros.

¿Qué papel tiene el médico, el enfermero y el propio paciente a la hora de prevenir adversidades en la atención sanitaria?

El papel primordial, preferente, principal. Los denominados trabajadores de primera línea constituyen el núcleo central de la seguridad de los pacientes; sin ellos, sin su concurso, es imposible garantizar una atención correcta y de calidad. Entre todos deben configurar una cultura de seguridad que impregne a la organización dónde trabajan. No hay seguridad ni gestión de riesgos sin su concurso activo.

Vemos en el programa del Congreso, por ejemplo, “gestión de riesgos en la nutrición parenteral”. ¿Qué especialidades médicas, o qué enfermedades o actuaciones clínicas específicas están, ahora mismo, más desarrolladas en el campo que le compete a la Aegris?

Toda la actividad sanitaria y las disciplinas que la conforman y le dan amparo y sentido tiene que ver con el campo de actuación de la Aegris. Todas las fases del proceso clínico han de ser analizadas por la gestión de riesgos para minimizar su ocurrencia y, en caso de materializarse, disminuir o atenuar las consecuencias; sin olvidar la gestión de la propia crisis, cuando se desencadena.

En seguridad del paciente, por ejemplo, se sabe que, a partir de la década de los 90, aumenta la concienciación sobre este aspecto de la asistencia sanitaria en Estados Unidos y, poco después, en países europeos como España. En 2005, el Eneas hace un diagnóstico de la situación en el país, pero, ocho años después, solo la Comunidad Valenciana elabora un informe anual similar. ¿Se ha relajado con la crisis económica el empeño de las administraciones por este campo?

Otras vomunidades han abordado el estudio de sus riesgos además de la valenciana. Hoy en día existe un mapa de eventos adversos bastante conocido en el marco nacional y autonómico. Se ha avanzado bastante en las políticas de seguridad del paciente hasta situarnos en el mismo nivel que el de los países de nuestro entorno más inmediato. Ojalá que la crisis económica no frene estas estrategias de seguridad del paciente puestas en marcha y que han resultado tan efectivas. Como hace poco expresaba el profesor Aranaz, autor de los estudios epidemiológicos antes citados, la inversión en seguridad es rentable.

¿Qué relaciones institucionales mantiene la Aegris y qué proyectos a corto plazo tiene usted pensado como su presidente? ¿Se reúnen ustedes con los órganos de gobierno de las administraciones central y autonómicas?

Cada año –o desde ahora con periodicidad bienal– realizamos un Congreso en una autonomía diferente y mantenemos contactos con las autoridades sanitarias y resto de profesionales implicados en la seguridad de los pacientes. Asimismo, se realizan jornadas técnicas anuales. Aegris está en contacto, pues, con las autoridades sanitarias y éstas saben que existimos como referentes en esta materia desde una perspectiva científica.

La seguridad física de los trabajadores y de los pacientes en un centro sanitario, ¿se incluye entre los objetivos de la Asociación?

Forma parte más del cuerpo científico de la disciplina de salud laboral aunque, naturalmente, es una preocupación para nosotros todo lo relacionado con el bienestar de los profesionales ya que, cuanto mayor sea, más repercusión favorable tendrá en relación con la seguridad de los pacientes.

La seguridad física de los pacientes es una parte más del todo inherente a la gestión del riesgo sanitario.