20 nov 2018 | Actualizado: 19:20

El médico reivindica su total libertad para prescribir lo nuevo en hepatitis C

Los profesionales médicos se encuentran con total libertad para la prescripción de los fármacos innovadores

Jueves, 26 de noviembre de 2015, a las 13:01
David García. Madrid
Más de medio año después de su entrada en vigor, el Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C pasa su primer examen y lo hace con buena nota de los profesionales implicados.
 
“Yo sinceramente hago una valoración muy, muy positiva”, resume en una primera aproximación Javier Crespo, secretario de la Asociación Española para el Estudio del Hígado, la AEEH, y además vocal del Comité Científico Asesor del citado plan estatal contra la hepatitis C.
 

Javier Crespo.

Una de los aspectos más cuestionados del plan ha sido su financiación y cómo ello ha influido a la hora de que un médico prescriba los medicamentos a sus pacientes. En este sentido se ha puesto en el ojo del huracán a los “mal denominados”, según Javier Crespo, ‘comités de la muerte’, formados en cada hospital para decidir a qué pacientes se les prescribían los nuevos fármacos.
 
En este sentido, Javier Crespo resalta una evolución ya que estos comités “no existen”, pero pone en valor su función ya que “tuvieron una misión de asesoramiento” e “intentaron en época de enormes dificultades tratar a los enfermos más graves”.
 
Reconoce también que en los primeros momentos, hubo problemas en la relación entre el médico y el paciente por el tema de la financiación, algo que ya no interfiere.
 
“Yo no tengo que pedir permiso a nadie”, asegura Crespo. “En este momento la mayor parte de pacientes con la enfermedad avanzada están siendo tratados y curados, y si no, están en vías de curación”.

Éxito internacional y prueba para el futuro

La estrategia ha resultado además un éxito a ojos del resto de Europa y se ve como “un enorme ejemplo” y con “envidia sana”, según Javier Crespo, quien resalta también que “la eficacia que hemos demostrado les ha sorprendido”.
 
Por eso, “es el ejemplo de cómo cuando hay un empeño decidido por parte de la sociedad civil, de los pacientes (que han jugado un papel importante), y de los médicos, el sistema de salud es capaz de abordar un problema que en principio era inabordable por el impacto económico que suponía”, asegura Crespo, que además pone la mirada en el futuro, cuando se resuelvan otras enfermedades víricas que aún hoy no tienen curación. “Va a ser un ejemplo de cómo se debe abordar la financiación de fármacos innovadores y con un elevado valor añadido”.

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