Redacción Médica
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El 35% de personas que atiende Cruz Roja no puede afrontar gastos médicos

Desde 2008, se ha incrementado la asistencia un 166 por ciento

Viernes, 14 de noviembre de 2014, a las 12:23
Redacción. Madrid
El 35,1 por ciento de los 2,4 millones de personas que atiende Cruz Roja en España, más de 842.000 ciudadanos, no pueden afrontar gastos médicos como la compra de los fármacos que ya no cubre la seguridad social o el copago de los mismos, y el 1,5 por ciento, más de 36.000 personas, carece de tarjeta sanitaria, es decir, no tiene derecho a la atención primaria o a un especialista.

Antoni Bruel.

Así se desprende del boletín sobre vulnerabilidad social 2013 elaborado a partir de 1.000 encuestas a una muestra representativa de los beneficiarios y presentado por el coordinador general de la institución, Antoni Bruel, quien ha destacado que si hay salida de la crisis, los usuarios de Cruz Roja "no lo notan" porque "hay más pobreza, se está cronificando" y "los más vulnerables lo siguen siendo".

El documento indica que el número de personas atendidas por Cruz Roja desde 2008 se ha incrementado un 166 por ciento hasta 2,4 millones, de los que el 84 por ciento está en riesgo de pobreza y el 38 por ciento afronta una situación de privación material severa. Además, el 64,5 por ciento carece de prestaciones, el 65 por ciento está en paro -tres de cada diez desde hace más de un año- y de los que trabajan, el 81,8 por ciento son pobres. En el 41 por ciento de todos estos hogares en riesgo de exclusión hay niños.

Sobre el acceso a la salud, destaca que el 35,1 por ciento de los 2,4 millones de beneficiarios de Cruz Roja "ha tenido dificultades económicas para cubrir gastos relacionados con su salud en el último año", siendo las más frecuentes "no tener capacidad para pagar medicinas que ya no cubre la Seguridad Social", no poder pagar al dentista y no poder "hacer frente al copago de medicinas".

En cuarto lugar, las personas manifiestan "miedo a contraer deudas por la atención sanitaria y, en quinto puesto, dificultades para pagar su atención psicológica, pero hay más: hay personas que no pueden pagar la ambulancia que necesitan para acudir al tratamiento, que no se pueden permitir una silla de ruedas o una prótesis, que han sido "facturadas" por ir al médico o que no pueden pagar las medicinas en el hospital. En torno al dos por ciento ha decidido no atenderse.

Asimismo, el 1,5 por ciento de las personas atendidas no tienen tarjeta sanitaria bien porque la tuvieron y no han podido renovarla, bien porque se la denegaron al solicitarla, buen porque se encuentran en situación irregular, como lo están los inmigrantes que carecen de permiso de residencia. Esto significa que 36.000 beneficiarios de Cruz Roja sólo podrían ser atendidos en urgencias, pues salvo niños y embarazadas, no tienen derecho a nada más tras la reforma sanitaria.
Peor salud y peor cobertura entre los más vulnerables

Por edades, el grupo con más dificultades para costearse gastos médicos fue el de 36 a 64 años. El 33,2 por ciento de quienes tuvieron estos problemas no acudieron a nadie en busca de ayuda, un 27,2 por ciento recurrió a familiares, un 17,4 por ciento a Cruz Roja, un 11,4 por ciento pidió ayuda a sus amigos y un 8,7 por ciento decidió no seguir el tratamiento que se le había pautado.

El problema se acentúa en los hogares con miembros en edad activa que se encuentran en riesgo de pobreza y exclusión (Arope), el 93 por ciento de los atendidos por Cruz Roja. El 45 por ciento de estas personas tienen dificultades económicas en relación con la atención de su salud, como para pagar al dentista (el 25 por ciento no puede), costear medicinas que ya no cubre el sistema (23 por ciento) o afrontar el copago (19 por ciento). El 12 por ciento tiene miedo a contraer deudas y el 8 por ciento no puede permitirse el psicólogo. En el 52 por ciento de estos hogares hay niños.

El informe muestra que esta población con más dificultades para costearse la atención sanitaria es también la que más la necesita, pues concluye que "hay evidencia estadística suficiente para afirmar que los factores de desigualdad influyen negativamente en el estado de salud de estas personas". Por ejemplo, las enfermedades crónicas o de larga duración afectan al 34 por ciento de los encuestados, el doble que entre la población general.