17 nov 2018 | Actualizado: 16:10

Ana Mato medita dejar la política

Ha comunicado a sus íntimos que baraja seriamente esta opción, porque percibe que ya no cuenta para “el gallego”

Lunes, 24 de marzo de 2014, a las 21:37

Ana Mato, en el Congreso de los Diputados. Foto: Sanitaria 2000.

Redacción. Madrid
Ana Mato atraviesa el peor momento de su carrera política. Sabe que su nombre forma parte de las salidas del Consejo de Ministros que baraja Mariano Rajoy, y “el gallego”, como ella le llama cuando habla en círculos de confianza, a estas alturas aún no le ha dicho si volverá a entrar en las lista del PP para Europa. Esta incómoda situación, sumada a la soledad personal que ha sentido ante el acoso mediático y político por las relaciones de su exmarido Jesús Sepúlveda con la trama Gürtel, hace que esté meditando seriamente dejar la política. Así se lo ha comunicado a varios allegados.

La etapa de ministra al frente de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha sido difícil por la situación económica que le ha tocado afrontar. Recientemente, en la toma de posesión de Susana Camarero como secretaria de Estado de Servicios Sociales, volvía sobre el tema en público: “Es muy difícil gestionar los recursos cuando escasean”. Y ella ha tenido que recortar 7.000 millones de gasto sanitario por mandato directo de Rajoy, algo que ha dejado su imagen pública bajo mínimos.

Pero la valoración ciudadana no es su preocupación. Es una política de largo recorrido (comenzó muy joven con José María Aznar en Valladolid, cuando éste era presidente de la Junta de Castilla y León) y al asumir la cartera de Sanidad en diciembre de 2011 era consciente del difícil papel que le había reservado Rayoy en su primer Ejecutivo. Confiaba ciegamente en el proyecto, porque es una mujer de partido. Sin embargo, lo que le está pesando mucho psicológicamente son los silencios de “el gallego” sobre el futuro político que le aguarda. Ella esperaba cierta deferencia hacia su situación, y siente que ya está fuera del entorno del presidente del Gobierno.

Sabe que volver a Génova 13, con una María Dolores de Cospedal al mando de las riendas del aparato del PP, va a ser muy difícil. Las puertas se le cierran, y en ella crece la sensación de que durante años se ha sacrificado, aguantando presiones mediáticas muy importantes sin sucumbir a la tentación de manchar la imagen del partido, y que ahora, ante el cruce de caminos incierto, ha sido abandonada a su suerte.

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