12 nov 2018 | Actualizado: 19:50

“Los antivacunas son una amenaza contra la población”, según la OMS

Recuerda que a nivel mundial se registran cada año 1,5 millones de muertes infantiles por enfermedades que podrían prevenirse con vacunas ya disponibles

Jueves, 20 de agosto de 2015, a las 13:05
Redacción. Madrid
La Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta de que el auge de los movimientos antivacunas comienza a ser una "amenaza cada vez mayor" para los programas de vacunación, de cara a ser realmente eficaces al proteger a la población.

Margaret Chan, presidenta de la OMS.

En un artículo publicado en la revista 'Vaccine', este organismo de Naciones Unidas recuerda que a nivel mundial se registran cada año 1,5 millones de muertes infantiles por enfermedades que podrían prevenirse con vacunas ya disponibles. En parte, precisan, porque uno de cada cinco niños no tiene acceso a estos medicamentos.

El problema, señala el artículo, es que en los últimos tiempos esta desprotección está provocada por el auge de movimientos antivacunas que hace haya personas que retrasan o directamente rechazan la vacunación, tanto la suya como la de sus hijos, lo que representa un "reto cada vez mayor" en especial para aquellos países que trabajan por acabar con la brecha de la inmunización.

Los expertos creen que este rechazo de vacunas que han demostrado ser segura es un tema "complejo" en el que influyen diferentes factores como "la desinformación, la comodidad y la falta de confianza".

"Las vacunas sólo puede mejorar la salud y prevenir muertes cuando se utilizan, y los programas de vacunación debe ser capaces de alcanzar y mantener tasas elevadas para ser eficaces", ha destacado Philippe Duclos, asesor de la OMS en materia de vacunas.
Falsos mitos

Este experto cree que la preocupación por la seguridad de las vacunas es una de los principales argumentos que utilizan los antivacunas para desaconsejar su uso, aunque también influyen falsos mitos que ya se han desmontado, como que puedan causar problemas de fertilidad en las mujeres; o la desconfianza en que los sistemas sanitarios se dejen llevar por los intereses de la industria.

Aunque admiten que no hay una "bala mágica" para combatir este movimiento, consideran que se deben estudiar los argumentos utilizados en cada caso para desarrollar estrategias específicas para mejorar la confianza con respecto a cada vacuna. Y, para ello, mejorar la comunicación es clave para evitar miedos y promover la vacunación.

Además, reconocen que los movimientos antivacunas no son un problema exclusivo de países desarrollados ya que se están extendiendo a países con menos recursos como consecuencia de la globalización. De hecho, en algunos casos se observa que afecta a minorías étnicas o comunidades rurales mientras que, en otros, los protagonizan ciudadanos con un elevado poder adquisitivo.


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