22 de mayo de 2018 | Actualizado: Martes a las 21:40

¿Menosprecia Urgencias las derivaciones de Primaria?

Varios doctores de ambas especialidades nos cuentan cómo se puede mejorar la comunicación entre estos servicios
¿Menosprecia Urgencias las derivaciones de Primaria?
Esther Ortega
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Sábado, 10 de febrero de 2018, a las 20:00
La falta de empatía entre los médicos de Atención Primaria y Urgencias ha provocado más de un malentendido en el pasado, pero las cosas han mejorado en los últimos años y la relación ahora es mucho más cercana. Sin embargo, los expertos consultados por La Revista de Redacción Médica sí que echan en falta algunos cambios para mejorar las conversaciones entre ambos servicios, como la creación de un protocolo común o la incorporación de un directorio con los teléfonos de las consulta de cada hospital. Todos insisten en mejorar las herramientas informativas a las que las dos especialidades tienen acceso: “Es importante que el servicio de Urgencias tenga acceso a la historia clínica informatizada”, resume el doctor Higinio Flores, que forma parte del grupo de trabajo de Urgencias en la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y ha trabajado en ambos lados, por lo que conoce bien los desafíos de las dos especialidades.
 
 “La verdad es que la relación de los médicos de Atención Primaria y Urgencias, en la práctica, deja que desear en aspectos como que haya pocos medios. No tanto materiales sino de recursos humanos”, explica el doctor. Su homólogo, Juan Carlos Montalvá, coordinador del grupo de trabajo de Urgencias de Semergen (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria), coincide con esta opinión: “La relación es cordial, no hay grandes problemas salvo en situaciones más agudas”.
 
“En momentos límites, con turnos largos y tediosos, las relaciones con otros compañeros quizá no es la más recomendada para situaciones tan críticas. El hecho, por ejemplo, de que no existan canales adecuados de información, aunque se va avanzando. Hoy hay más herramientas que facilitan la comunicación entre los dos niveles”, explica el doctor Flores, que hace hincapié en que se tenga acceso a la historia clínica informatizada: “Habría que mejorarla: se utilizan parches que permiten acceder a parte de la información pero no a toda la historia clínica común de los tres niveles: la Atención Primaria, la Atención Extrahospitalaria y las Urgencias”.
 
También destaca esta carencia Juan José González Armengol, presidente de la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias (Semes): “Hay que ir adaptando un poco algunas deficiencias del sistema a los usos de la sociedad en los tiempos actuales, mejorando la accesibilidad de los sistemas de información, tanto en Primaria como en Urgencias”.
 
Y esa adaptación debe ser paralela en todas partes. “Es muy desigual. Depende de los medios de cada servicio y del desarrollo de la telemedicina”, apunta la doctora Concepción Sánchez Pina, presidenta de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap).
 
¿Sobrecarga o Urgencia?
 

"Si desde Primaria no se puede dar una respuesta definitiva al problema, que se derive al especialista”, explica Flores


Es cierto que la relación entre los profesionales ha mejorado, pero aún hay cierto malestar: “Desde el punto de vista de las Urgencias, cuando hay un compañero de hospital con las guardias interminables puede pensar: ‘A ver si me van a sobrecargar con más trabajo’. Pero ya no hay tanto esa demanda de mayor calidad asistencial, se han limado esas deficiencias”, matiza el representante de SEMG. La calidad también es algo reseñado por González Armengol: “Los pacientes que nos llegan de Atención Primaria están bien vistos”, explica el médico, que añade: “Si los pacientes llegan con una buena información clínica en el historial, se puede adaptar desde el punto cero. Hay gente que hace mejores historias que otra, pero la mayoría de lo que nos llega de Atención Primaria es bueno”.
 
Para reducir un poco la sobrecarga de Urgencias, estos expertos también creen necesario un tratamiento diferenciado para pacientes concretos: “Habría dos puntos clave. Por un lado, mejorar la interoperabilidad de los sistemas para una mejor coordinación y, por otra, que el sistema de información sea adecuado a un seguimiento más estrecho de ese perfil de paciente que debería tener una observación más continua e intensa”, apunta González Armengol, que especifica quiénes la necesitarían: “Son personas que viven en un grado de potencialidad grave de enfermar con más frecuencia. Hay que intentar que ese perfil no vaya a Urgencias mejorando su seguimiento”.
 
El doctor Flores también cree necesarias “herramientas que den respuestas a problemas de salud que no hagan necesario el traslado. Para problemas de continuidad asistencial, que se ahonde en el historial clínico y se pueda derivar a un especialista, por ejemplo, a un traumatólogo. Si desde Primaria no se puede dar una respuesta definitiva al problema, que se derive al especialista”, explica.
 
Valorar la derivación

Por su parte, algunos sanitarios de Atención Primaria sí que siguen notando que infravaloran su trabajo. “No es algo sistemático en Urgencias, depende del profesional. Unos tienen más en cuenta mis informes de derivación, pero los que no me conocen, me da la sensación de que no lo valoran tanto, aunque no creo que haya mala fe”, explica una pediatra de un centro de salud de Madrid. El doctor Flores sí que reconoce este tipo de situaciones, pero en el pasado: “Por parte de Primaria, antes sí que se veía esa sensación de que se ponía en tela de juicio la valoración de urgencia de los servicios de Atención Primaria. Ahora se trabaja en equipos coordinados de una parte y otra”, considera el médico.

Juan José González Armengol, presidente de la Sociedad Española de Urgencias y Emergencias.

Sin embargo, esta pediatra sigue encontrándose con situaciones que le indignan: “El otro día vino una niña que estaba un poco malita, con fiebre de varios días. Le hice una radiografía y vi que tenía neumonía. Hablé con mis compañeras y valoramos que podía tener algún tipo de complicación, por lo que decidí derivarla al hospital para que le hicieran una analítica urgente –recuerda la especialista- . Cuando miré el informe vi que no le habían hecho los análisis ni ninguna otra prueba complementaria. Después de cuatro horas allí le habían mandado antibiótico, que eso ya lo podía haber hecho yo”, lamenta.
 
Lo que más le molesta es que los padres, en ocasiones, le reprochan esa derivación: “Se van a Urgencias porque les hemos dicho que puede ser algo importante y hay veces que llegan ahí y les dicen que no. La mayoría tienen más confianza en los centros hospitalarios”, explica la pediatra, consciente también de que “a veces, son los propios padres los que no cuentan la misma historia en Urgencias que en Primaria”.
 
La doctora Sánchez Pina llama la atención sobre la “importancia de un teléfono directo para informar al hospital. Los pediatras hacemos los informes de derivación y sí que se valoran, se ha mejorado mucho”, se congratula la doctora. En su opinión, la creación de un “directorio” con cada consulta y hospital debe ser algo primordial para mejorar la comunicación.
 
 
Traslados más rápidos
 
Una reivindicación común de los médicos de uno y otro lado es la agilización de los traslados de los pacientes graves. “Para mejorar los informes de derivación, es necesario un protocolo, más formación en ciertas agudizaciones y más medios en los que poder enviar al paciente. En ocasiones se producen demoras de hasta una hora en el traslado. Es muy importante tener muy claras las derivaciones en conceptos”, explica el doctor Montalvá, convencido del gran avance que supone la creación de un protocolo como el que “se está haciendo en el Hospital Lluis Alcanyis de Xátiva y a ver si se exporta”.
 
Su compañero, el doctor Higinio Flores, respalda esta opción: “por un lado, es conveniente una combinación funcional con las herramientas de planificación según la gravedad del paciente, la integración de recursos humanos con la suficiente capacitación y formación; y la elaboración de protocolos de actuación comunes que garanticen la continuidad asistencial”.