22 de mayo de 2018 | Actualizado: Lunes a las 19:30

El secreto histórico que explica por qué España es superpotencia enfermera

El Colegio de Enfermería de Madrid almacena objetos utilizados por la profesión durante todas las épocas
El secreto histórico que explica por qué España es superpotencia enfermera
Teresa Miralles, resposable del Museo de Historia de la Enfermería del Colegio de Enfermería de Madrid.
Carlos Corominas
Miguel Fernández de Vega
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Sábado, 23 de diciembre de 2017, a las 20:00
Hagamos la prueba. Ante la pregunta de cuál fue la primera persona en teorizar sobre Enfermería, ¿en quién pensaría? Si su respuesta ha sido Florence Nightingale, la enfermera británica de finales del siglo XIX, Teresa Miralles tiene una regañina lista para usted: "¡En España tenemos enfermeras desde el siglo XVI y la orden de San Benito ya habla de cómo se debe cuidar a los enfermos!".

Esta enfermera septuagenaria muestra con orgullo los primeros documentos escritos en los que se hace referencia a la Enfermería en España y que se conservan en el Museo de Historia de la Enfermería, ubicado en el Colegio de Enfermería de Madrid (Codem). Un museo que arrancó en 2012 y que almacena toda una serie de objetos y documentos de la historia de la Enfermería en España. La exposición está abierta a cualquier profesional, ya sea madrileño o de otras partes del mundo. 
 
Uno de los tesoros que guarda es una reproducción datada en 1617 de la Instrucción de Enfermeros y método para aplicar remedios a todo tipo de enfermedades, un manual elaborado por la congregación de los Hermanos Obregones, fundada por Bernardino de Obregón, y que supuso un impulso a la Enfermería como disciplina. "Desde la Edad Media y hasta el siglo XX, en España tuvimos a los mejores enfermeros, porque la profesión se hacía en los monasterios", explica Miralles, responsable de la colección, quien indica que la Enfermería se desarrolló más en los países del sur de Europa gracias al protestantismo: "Cuando echan a las órdenes religiosas, también expulsan a quien cuida de los enfermos".
¿Qué es un pistero?

Teresa Miralles ejerce de cicerone en el museo del Codem.


A finales del siglo XIX y durante gran parte del XX, se utilizaban los pisteros para dar de beber, suministrar medicamentos o alimentar con caldos a los enfermos. Su forma recuerda a la del pico de un ave y su nombre viene precisamente de los pistos, que originalmente eran cocciones de carne de ave y verduras exprimidas para dárselas a los pacientes que no podían tragar sólidos.
Por eso, los primeros uniformes de las enfermeras eran los hábitos de las órdenes religiosas, algunos de los cuales se exponen también en este museo. "Cuando los Reyes Católicos mandan a Colón de viaje y este descubre América, iba con dos miembros de órdenes religiosas en las naos, así que al mismo tiempo que se extendía el cristianismo en América lo hacía la Enfermería", narra Miralles.

LA ENFERMERÍA EN TIEMPOS DE GUERRA
 
La influencia de la religión en la Enfermería española llega hasta el siglo XX. De hecho, la primera regulación de la profesión está impulsada por una orden religiosa. En 1915 las Siervas de María Ministras de los Enfermos consiguieron que se reconociera el Título de Enfermería en España por primera vez. Una victoria que consiguió de rebote que se consolidara la formación laica de la profesión que había comenzado a implantarse en la Escuela de Enfermería de Santa Isabel de Hungría de Madrid, fundada en 1896. Esa primera norma, publicada en la Gaceta de Madrid (la versión antigua del Boletín Oficial de Estado), también se muestra en una de las vitrinas del Codem.
 
En las primeras décadas del siglo XX, la religión empezaba a perder peso en la Enfermería, pero llegaron las Guerras Mundiales y, en España, la Guerra Civil. "Los uniformes que conocemos ahora son una evolución de los que se usaban en las guerras, igual que el uso de insignias, que al principio tenían carácter exclusivamente militar", explica Miralles.

Dos de las vitrinas que contienen algunos de los tesoros del Museo de Historia de la Enfermería del Codem.

 
Algunas de estas medallas se guardan también en el museo, como las de las Damas Auxiliadoras de la Sanidad Militar. Pasada la guerra, el franquismo impuso su imagen en las insignias: el museo guarda distintivos de Enfermería de la Facultad de Medicina de la Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista, fechados en 1942, y de la Cruz de Pecho de las Alumnas de la Escuela de ATS de la Sección Femenina del Movimiento. La importancia de las medallas se ha seguido conservando aunque con una función de reconocimiento civil y universitario por encima de lo militar.
 
UTENSILIOS DE OTRAS ÉPOCAS
 
El Museo de la Historia de Enfermería no solo recoge los hábitos, las medallas y los manuales de las enfermeras a lo largo de su desarrollo en España. Las vitrinas que componen el museo, que ocupan varias salas de la institución colegial para "repartir los fondos por todo el colegio", muestran todo tipo de herramientas para el ejercicio de la profesión.

Cuadros 'ad hoc' para loar a las enfemeras
Cuando comenzó a diseñar el museo, Teresa Miralles tenía claro que quería incluir objetos, pero también imágenes. "El problema es que hay muy poca obra gráfica sobre enfermeras en España", lamenta. Para solucionarlo decidió ponerse en contacto con la pintora Raquel de Prada que se implicó en el proyecto y pinto una serie de cuadros en los que se refleja el quehacer y la idiosincrasia de las enfermeras. En uno de ellos, se puede ver a un grupo de enfermeras con uniformes tradicionales y cofia. La particularidad es que ninguna de ellas tiene rostro. Miralles recuerda la conversación con la artista: "Me dijo que ella se imagina a las enfermeras sin cara, de forma anónima. ¿Qué le vamos a hacer? Mucha gente sigue pensando así". Otros cuadros muestran los cuidados a los enfermos y uno de ellos ha servido de inspiración para crear una insignia, esta vez civil, para reconocer la excelencia enfermera.
Uno de los expositores de la planta principal contiene una gran colección de jeringuillas. "Están expuestas sólo las más representativas porque los colegiados no paran de mandar las que utilizaban cuando eran jóvenes", comenta Miralles.
 
Esta es una de las formas que tiene el museo de nutrirse de fondos: los colegiados comparten objetos antiguos con los que trabajaban. En el caso de las jeringuillas, hay de cristal, con el émbolo sólido y hueco, de metal y de colores. Estas últimas servían para medir la dosis de insulina cuando se empezó a aplicar a los diabéticos, ya que la jeringuilla de un color concreto se relacionaba con una medida exacta.
 
El resto de los fondos son adquisiciones que ha ido haciendo la Fundación Teresa Miralles, la otra pata del museo junto con el Colegio, y que ha puesto a disposición de la muestra junto al preceptivo aviso de que se trata de una donación. En el recorrido que se hace de los diplomas de Enfermería y de su evolución durante el siglo XX, se puede ver colgado en un lugar destacado el de la fundadora y responsable del museo.  
 
También hay un muestrario de utensilios que, desde la distancia que da el tiempo, no parecen parte de una gran campaña de salud pública. A principios del siglo XX, en España hubo una gran epidemia de tuberculosis. Para frenarla las autoridades prohibieron escupir en el suelo ya que era un importante foco de infección. "Se obligó a poner escupideras en las oficinas en los hospitales y cada tres metros te encontrabas con una", apunta Miralles, que añade: "Había escupideras pequeñitas en las mesillas de los pacientes".
 
Botes de pastillas, maletines de vacunas, apósitos y camillas son otros de los objetos que se muestran en todos los rincones del Colegio de Enfermería de Madrid para ilustrar lo que ha sido la Historia de Enfermería en España. Una colección de objetos y documentos que cualquier colegio o escuela de Enfermería del mundo puede solicitar conocer gracias a las visitas guiadas que hace Teresa Miralles. Eso sí, si piensan acudir no digan que Florence Nightingale fue la primera en teorizar sobre Enfermería.