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"Mientras nosotros comemos bien, en EEUU están investigando"

El portavoz de Sanidad del PP en el Senado, Antonio Alarcó, repasa su trayectoria como cirujano y político

Antonio Alarcó, portavoz de Sanidad del PP en el Senado.
Carlos Corominas
Miguel Fernández De Vega
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Sábado, 27 de mayo de 2017, a las 20:00
Antonio Alarcó lleva poco más de un año como portavoz de Sanidad del PP en el Senado, puesto al que llegó tras ser portavoz de Universidad y de I+D. Compagina este cargo con el de concejal en La Laguna (Tenerife) y con su trabajo como jefe de servicio en el Hospital Universitario de Canarias. En esta entrevista habla de cómo es vivir entre Canarias y Madrid, de sus orígenes liberales y de cómo las islas se ven mejor desde el espacio.
 
Portavoz de Sanidad del PP en el Senado, cirujano en el Hospital Universitario de Canarias y presidente del Colegio Internacional de Cirujanos, ¿usted duerme?
 
Duermo bien y todos los días. Tengo la teoría de que para descansar hay que estar cansado. Recomiendo a la gente que nunca se acueste sin estar cansado porque no se suele dormir. Vaya por delante que siempre he sido igual. Me gusta hacer cosas, no por vanidad ni por nada, sino porque me considero un vitalista y hago todo lo que me gusta para saber y ayudar. Practico algo que aprendí de mi padre, que fue represaliado en la guerra durante 5 años, en la cárcel. Él hacía humanismo activo: ayudar a tu manera a la persona, al hombre, al ciudadano, a la ciudadana, independientemente de su condición económica, social, sexual o color. La mayor satisfacción que uno tiene es eso: poder dedicarse a los demás y ver que tu dedicación puede ser positiva para alguien.
 
¿Fue por eso por lo que decidió también dedicarse a la política?
 
Posiblemente. Yo no sé por qué me he dedicado a esto. Sé que me gusta y que siempre he estado implicado. Soy el quinto de seis hermanos y creo que es un número peculiar: no eres el último, que suele ser el mimado, pero tampoco eres el primero, que también lo es. El quinto es alguien que se perdía en casa y no estaba en ningún lado, nadie preguntaba por el quinto.
 
¿Pero cuándo llega ese momento?
 
El compromiso político llega con la ideología. Yo he sido liberal porque he mamado teta liberal en mi casa ya que mis padres fueron dos grandes liberales. Fui fundador del Club liberal de Canarias, que cabíamos en un taxi, pero trajimos a mucha gente importante de todo el mundo pagado por nosotros. En un momento 

Álvaro Uribe, expresidente de Colombia, y Antonio Alarcó, en su visita al país lationamericano.

determinado, compañeros que me conocían, que iban a mi consulta y hablaban de todo menos de Medicina, me preguntaron que por qué no me implicaba en el Partido Popular. Lo pensé, lo estudié y como liberal me he sentido muy contento. Di el paso hace 12 años aproximadamente y estoy encantado de haberlo hecho.
 
Y se estrenó después en el Senado...
 
Sí, yo hice la Residencia en política muy pronto. Entré ya mayor, ya hecho, formado como persona, catedrático, habiendo operado a más de 30.000 personas, siendo jefe de servicio del hospital. Tenía que pasar mi residencia dentro de la política porque no puedes llegar y creerte que vales mucho. Estuve un año pegando carteles y sellos y trabajando en la sede de verdad como un R1.
  
¿Y cómo lleva el tema de los viajes?
 
Sabes que al autobús lo llamamos guagua. Para mí, y para los canarios que nos movemos, la guagua es el avión. En el avión yo aprovecho mucho el tiempo. Siempre que vaya bien, leo periódicos, me preparo muchas cosas, si no me toca nadie al lado que me dé mucho la lata, me preparo un montón de cosas. Hago economía de recursos porque si no estoy perdido.
 
Hábleme del gorro de colores que lleva en las operaciones.
 
(Ríe) Antes la cirugía era como el tenis: o jugabas vestido de blanco o no te dejaban jugar. Nosotros vestimos de verde, porque es obligatorio. Ahora, los propios laboratorios, los compañeros o compañeras te regalan gorros cada día más estrafalarios y tengo una colección de gorros que me encanta. Te quitan la uniformidad y no por ello pierdes seriedad. Tengo uno de colores que es una monada que me regaló alguien, creo que fue un anestesista por cierto.
 
Ha estado recientemente en Colombia.
 
¡Qué bonita delegación! Pertenezco a una organización que se llama 'Humanismo y Democracia' a la cual me siento vinculado. Humanismo, que es lo que yo practico y Democracia, por lo que he luchado. Tuve la oportunidad de luchar por la democracia en la universidad, aunque tampoco salvajemente. Fuimos para dar una serie de charlas en la Universidad de Armenia. Estuvimos con la guerrilla y nos reunimos con todos los líderes que pudimos, incluido con el Obispo de Apartadó.
 
Estuvo, por lo que he visto y por lo que acaba de contar, en un campamento de las FARC.
 
Estuve en un campamento intermedio de las FARC en Apartadó. Está lejos y es un sitio, yo no digo peligroso, pero sí peculiar. En ese campamento intermedio están las Fuerzas Armadas colombianas, la ONU, la Iglesia, los guerrilleros y nada más. Estuvimos con ellos y recuerdo a Amelia, una guerrillera que llevaba desde los 12 años allí, que tiene dos hijos que están fuera de la guerrilla, que contó su experiencia y fue una maravilla de experiencia vital.
 
¿Cómo fue su experiencia con esta guerrillera?
 
El eslogan del Proceso de Paz es: memoria, justicia y paz. Es importante la memoria, porque no podemos olvidar lo que ha pasado. Estuvimos visitando el campamento donde se quedaban. Allí había gran concordia. Ella era guerrillera desde los 12 años, tenía tres hijos que estaban con sus padres porque nunca han vivido en los campamentos de los guerrilleros. Ellos estiman que hicieron lo que tenían que hacer, pero es condenable totalmente. Ahora lo que quieren es conseguir restaurar el Partido Comunista y no se inhiben 

Alarcó, durante su viaje a Colombia. 

como base. La memoria no la pueden perder y la memoria es muy dura: 300.000 muertos, más pérdidas de terreno y 8 millones de víctimas que pierden la tierra. Las democracias consolidadas como la nuestra tenemos que ayudar a esos países para que el Proceso de Paz siga adelante y no haya intermediarios equivocados y mal utilizados.
 
Estudió con una beca en EEUU, ¿qué prefiere, Pensilvania o las Canarias?
 
Yo prefiero Canarias con Pensilvania. Si Pensilvania no existiera, habría que inventarla. Soy un enamorado del pueblo americano y no digo de los dirigentes. Estoy preocupadísimo con Trump. El pueblo americano come hamburguesas, ¿sabes por qué? No porque sean horteras, sino porque no le dan valor a la comida y eso hay que respetarlo, porque nosotros arreglamos todo con una comida. Así tenemos la calidad de vida que tenemos. Ahora bien, los españoles y latinos tenemos una calidad de vida buena porque existe Estados Unidos, porque mientras nosotros comemos bien, ellos están investigando. Lo digo de verdad, con esa dureza. Canarias es única: tenemos el mejor clima del mundo, una posición geoestratégica tricontinental, está bien comunicada, hay gente amable. Pero, ¡hay que salir! Canarias se ve muy bien con perspectiva. Desde el satélite se ve mejor que desde ningún lado.
 
¿Y qué considera que puede aprender la sanidad española de la estadounidense?
 
América ya está aprendiendo mucho de nosotros, somos el número uno del mundo de trasplante y de donación de órganos. La Organización Nacional de Trasplantes es modélica.
 
Casi todos los cirujanos que están en América destacados suelen ser latinos porque no hay nada mejor que un ciudadano latino en un país organizado. Los latinos somos creativos, pero desorganizados. Un cirujano francés, italiano o español, si es válido, se convierte en Estados Unidos en doblemente válido porque es creativo. Por eso se escribió El Quijote. Es verdad que somos un poco anárquicos y tenemos mucho que aprender de un país en el que todo el mundo llega a algo si vale, y el valer no depende del apellido. El que vale puede ser presidente del Gobierno americano. El color de la piel no importa, porque América no es racista. España a lo mejor es racista, bueno no lo es tampoco, pero a lo mejor si hay un vestigio de racismo, más que en Estados Unidos. Digo que tampoco es racista España, rectifico. Pero en América no hay racismo porque los hospitales que yo conozco muy bien y en las ciudades en las que he vivido, hay de todo menos americanos: son japoneses americanos, chinos americanos, negros, cuando digo negros digo de países de..., con todo el respeto del mundo, yo tengo un montón de amigos negros, estaría bueno que no, ni un problema.
 
En Estados Unidos el que gana dinero es un caballero y en España es un ladrón, fíjese usted que concepto más distinto. No es así en ninguno de los dos lados. En Estados Unidos cuando tú llegas todo el mundo estima que eres serio y que vales mucho, y si además ganas dinero todo el mundo se pone contento. En España a quien gana dinero se le dice: "¿Qué pasa aquí?" Es decir, Amancio Ortega, un fuera de serie, será criticado que gane mucho dinero, cuando ahora mismo ha donado 54 millones de euros para alta tecnología dedicado a la Oncología en Cataluña, dedicó 50 o 40 y pico en Andalucía y se le critica que sea de los hombres más ricos del mundo. Lo que hay que hacer es imitarlo, porque además da 150.000 puestos de trabajo. Amancio Ortega es un producto americano, estando en España que es lo más difícil. 

Llaman a Venezuela la octava isla y he visto que usted muestra su preocupación por lo que está sucediendo allí.
 
Hay 800.000 ciudadanos venezolanos que tienen sangre canaria. En Venezuela, cuando en el 36 aquí hubo unas represalias terribles, aceptó a todo español que venía, todo canario, sin preguntarle ni el nombre ni el carnet de identidad. Y ahora están pasando los momentos más tristes que se pueden vivir, en manos de un dictador criminal, sin ningún matiz, que ha hecho que el país más rico del mundo uno de los países más pobres masacrando la libertad. 

También estudió Periodismo ¿por qué?
 
Porque yo creo que el Periodismo y la Cirugía son iguales: hay que tener mucha vocación, un gran concepto ético de la vida, ir voluntario y dedicarse al ciudadano. El Periodismo tiene que ser voluntario, con mucha 

Antonio Alarcó en la sala de operaciones con su gorro de colores. 

vocación, dedicarse al ciudadano, no hacer daño y contar la verdad; y nosotros tenemos que operar bien y eso es lo mismo. Me sentí complementado, me encantó estudiar la carrera, no es que tenga un gran peso científico como tal la licenciatura.
 
Pero empezó la carrera siendo ya médico
 
Sí, lo hacía así, me convertí en un alumno más, ya mayor, casado, con hijos y catedrático de Cirugía. Llegaba, me quitaba la bata y me iba a clase. Aprendí en la mili a hacer el pajarito canario y durante los 4 años de carrera todos los días a las 7 salía el pajarito y nadie descubrió que era yo hasta que acabamos la carrera. Le cuento esta anécdota porque me convertí en alumno. Había una profesora que la tenía amargada: "Seño, podemos salir..." Hice grandes compañeros, me encantó, sigo escribiendo y estoy encantado de haberlo hecho.
 
En el 77 hubo el mayor accidente de aviación de la historia en Canarias
 
Yo estaba de R1, estaba en la guardia, los dos jumbos…
 
Fue el mayor accidente...
 
De la historia de la aviación, tristemente. Fue terrible. Tengo fotos de todo. Nunca he visto tanto muerto junto, de verdad, tantos muertos… Nunca he visto 400 quemados, nunca he visto un hospital evacuado. Actuamos profundamente bien y salvamos vidas. El comandante americano vivió y estuvo allí en el hospital desesperado viendo lo que había pasado. Los americanos nos mandaron como regalo una placa preciosa con una televisión en color al hospital, que en aquel entonces no tenía. Me acuerdo que curé a la azafata, a la sobrecargo del avión americano. Luego vino un avión hospital, para trasladarla a América y esta sobrecargo, con quemaduras del 80%, se murió en el quirófano del avión en medio del Atlántico.
 
EN CORTO
Un libro
'Vida líquida' de Zygmunt Bauman. 
 
Una película
'Carros de fuego' de Hugh Hudson.
 
Una canción
'Volver a verte', Pasión Vega.
 
Una ciudad para vivir
Posiblemente Tenerife y Madrid. En ese orden y muy cerca.
 
Una ciudad para viajar
Seguramente Roma.
 
Un objeto imprescindible
Un lápiz. 
 
Un personaje de tu vida
Mi padre, Andrés Alarcón.
 
Un personaje histórico
Felipe II, con todos los defectos.
 
Un equipo de fútbol
Madrid, sin duda. Y el Tenerife. Pero el Madrid, sin duda. Los que sabemos de fútbol somos del Madrid y los que no son del Madrid no saben de fútbol.
 
Un lema
"El silencio no es rentable".
 
Qué le hace feliz:
Los demás.
Envenenaron a su perro durante la campaña electoral
 
Mi perro se llamaba Toño y fue envenenado. Se llamaba Toño porque mis hijos le pusieron mi nombre. Hay que tener delito. Era un bulldog inglés y en la campaña electoral apareció muerto envenenado en mi jardín, fue un acontecimiento tristísimo.

¿Y descubrieron algo?

No, yo lo denuncié, pero no se descubrió nada. Ahora ya tengo una perra, pedí un perro otra vez y estoy encantado. Se llama Kika.
 
Como amante de los animales, ¿qué hubiese hecho usted en una situación del consejero de Madrid con Excalibur y Teresa Romero?
 
Eso es un tema difícil. Vamos a ver, somos modelo en el mundo en el tratamiento del ébola, le ganamos a Estados Unido. El proceso fue criticado políticamente por un montón de cosas, pero hemos sido pioneros y cuando uno tiene un problema de vidas humanas. Lo demás, para mí, es secundario. Ahora bien, como amante de los animales es una parte importante de tu vida, pero nunca puede ser histriónico. Tienes que ser comprometido, pero ante un hombre y un perro, un hombre, ¡siempre! ¡sin matices! Ahora bien, siempre hay que tratar bien a los animales. Yo tenía un caballo, que se llamaba Campeón, pero tuve que quitármelo porque no podía hacer frente a los gastos. La primera vez que me perdí cuando era pequeñito fue porque pasó un tío montado a caballo y seguí detrás y cuando me di cuenta no sabía dónde estaba.