Angela Müller, arquitecta especializada en maternidades.

Angela Müller, arquitecta especializada en maternidades.

Avances

Cambios normativos y conciencia: la transformación pendiente en paritorios humanizados

Una arquitecta asegura que el obstáculo para pivotar hacia un modelo que se aleje del quirófano ya no es presupuestario

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Hace ocho años, hablar de arquitectura hospitalaria centrada en la mujer era, para muchos gestores sanitarios, una extravagancia. Cuando las arquitectas Angela Müller y Marta Parra comenzaron a defender que el diseño de las maternidades influía directamente tanto en la experiencia del parto como en los resultados clínicos, fueron recibidas con escepticismo. "Eramos las locas", recuerda Müller entre risas en Redacción Médica. "No nos lo decían directamente, pero esa era la sensación. Nos preguntaban: ¿Qué pretendéis? ¿Diseñar nuevos paritorios? ¿Para qué?", asegura.

En 2018 ambas recibieron el Premio Sanitarias -el primero organizado por este diario-, en la categoría de Ingeniería Hospitalaria por impulsar una nueva forma de entender los espacios destinados al nacimiento. Ocho años después, la arquitecta considera que el cambio existe, aunque reconoce que avanza a un ritmo mucho más lento del que necesitarían las maternidades españolas.

"La arquitectura ha cambiado, la gestión también y las buenas prácticas están mucho más difundidas. Pero todavía queda muchísimo por hacer porque no hablamos solo de arquitectura, sino también de organización, cultura profesional y forma de entender la atención al parto", explica, asegurando que a día de hoy, todavía se sigue sin diseñar las maternidades "pensando en cómo nacen los bebés" ya que siguen pareciéndose a un quirófano.

De proyectos piloto a transformar áreas completas

Uno de los principales cambios que identifica es que sus propuestas han dejado de limitarse a pequeñas actuaciones para convertirse en reformas integrales:"Antes hacíamos lo que llamábamos proyectos semilla, introducir un paritorio diferente dentro de un gran hospital. Ahora ya podemos intervenir en áreas completas de maternidad".

Uno de los ejemplos que destaca es el Hospital Universitario Punta de Europa, en Algeciras, donde su equipo y ella reformaron toda el área obstétrica: "Cinco años después de la obra, los propios profesionales nos dicen que ha supuesto una revolución. Y es que asegura que hoy en día, "en un momento en el que cuesta muchísimo encontrar matronas", disponer de espacios adecuados "también ayuda a fidelizar a los profesionales".

Así, mejorar el diseño no solo beneficia a las mujeres, sino también a quienes trabajan diariamente en estos servicios: "Cuando creas un buen espacio para parir, también estás creando un buen espacio para trabajar"

"Cuando creas un buen espacio para parir, también estás creando un buen espacio para trabajar"

Algo similar ocurrió con la reforma del Hospital Universitario 12 de Octubre, en Madrid, donde pudieron eliminar el tradicional circuito asistencial que obligaba a trasladar continuamente a la mujer durante el parto. "Antes las mujeres pasaban por Urgencias, luego a dilatación, después al paritorio y más tarde al postparto. Todo eso lo unificamos para que permanecieran en un mismo espacio", cuenta.

La humanización ya no es una rareza

Otra diferencia importante respecto a 2018 es que muchas de las ideas que entonces parecían revolucionarias han terminado incorporándose al discurso sanitario. "Ahora incluso nos copian, pero sin entender realmente por qué las cosas están diseñadas de una determinada manera", afirma. La arquitecta explica que numerosos hospitales, especialmente del ámbito privado, han comenzado a incorporar elementos como las bañeras obstétricas o espacios más acogedores: "Hay toda una lógica asistencial detrás".

Precisamente la incorporación de bañeras de parto constituye uno de los avances más visibles recientes: "Hace diez años era algo excepcional. Hoy muchos hospitales las incluyen porque son fáciles de enseñar, de inaugurar y de fotografiar". Sin embargo, advierte de que la verdadera transformación va mucho más allá de incorporar un elemento arquitectónico.

El verdadero reto: la organización física de las maternidades

Para Müller, el gran reto sigue siendo cambiar la organización física de las maternidades para evitar separaciones innecesarias entre madre y bebé y favorecer un parto fisiológico. "Una mujer solo puede relajarse y parir bien cuando tiene intimidad", insiste. Por eso considera imprescindible que las salas de parto dispongan de baño propio, ducha, luz natural y espacio suficiente para que permanezcan tanto la mujer como su acompañante sin interrupciones constantes.

"No puede ser que una mujer tenga que salir al pasillo para ir al baño o que esté entrando y saliendo gente continuamente por varias puertas. Son detalles que condicionan completamente el desarrollo del parto", indica. También reclama que las cesáreas puedan realizarse dentro de la propia área obstétrica, evitando traslados innecesarios: "Si durante un parto hay que practicar una cesárea, la mujer no debería abandonar la maternidad para ir al bloque quirúrgico general y separarse de su bebé".

Según explica, países como Alemania ya evalúan como indicador de calidad el tiempo que transcurre entre la decisión de realizar una cesárea urgente y el inicio de la intervención, un aspecto que condiciona incluso el diseño arquitectónico de los hospitales.

"El problema no es el dinero"

Aunque muchas reformas requieren inversión, Müller rechaza que el presupuesto sea hoy el principal obstáculo: "No es una cuestión de dinero, sino de conciencia". Como ejemplo, compara el coste de determinadas tecnologías hospitalarias con el de algunas mejoras básicas en las maternidades. "Los hospitales gastan millones en equipos de radioterapia y nadie discute abrir una fachada para introducir una máquina. Pero después dicen que no tienen 10.000 euros para instalar una bañera de parto que se amortiza en un año".

Desde su punto de vista, el verdadero problema es que históricamente la maternidad ha ocupado un lugar secundario dentro de la planificación hospitalaria: "Como no es un área con alta tecnología, ha sido uno de los ámbitos más olvidados de los hospitales".

"Como la maternidad no es un área con alta tecnología, ha sido uno de los ámbitos más olvidados de los hospitales"

Un cambio que debe llegar a la normativa

La arquitecta considera que la transformación definitiva no dependerá únicamente de la voluntad de algunos equipos sanitarios, ya que reconoce que a veces los profesionales sí se han quejado de alguno de estos aspectos-, sino de que estos criterios se reflejen en la normativa. Concretamente, "en los pliegos de los concursos públicos y en las recomendaciones oficiales".

En este contexto, explica que, en numerosas ocasiones, los concursos para construir nuevos hospitales siguen partiendo de modelos de organización asistencial ya superados: "Hemos participado en concursos donde el planteamiento de partida estaba mal porque respondía a una forma antigua de trabajar. Si intentábamos proponer una distribución diferente, incluso podíamos quedar descalificados".

Por ello reclama que administraciones, sociedades científicas y universidades integren definitivamente estos conocimientos. "Me encantaría que la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomendara este tipo de criterios igual que recomienda otros aspectos clínicos", afirma.

El siguiente paso

Pese a los avances conseguidos desde 2018, Müller insiste en que todavía queda un largo recorrido para que las maternidades españolas estén realmente diseñadas alrededor de las necesidades de mujeres, recién nacidos y familias. Las nuevas generaciones de matronas, asegura, ya trabajan con una mentalidad mucho más orientada hacia la humanización. Ahora falta que ocurra lo mismo en la arquitectura sanitaria.

"No puede ser que alguien entre en un hospital y salga peor de lo que entró", recalca. Así, su objetivo es que dentro de otros ocho años el debate ya no gire en torno a si la arquitectura influye o no en el parto, sino sobre cómo seguir perfeccionando unos espacios que acompañan uno de los momentos más importantes de la vida. "Lo que hace diez años eran buenas prácticas debería convertirse simplemente en la forma habitual de diseñar una maternidad", concluye.