El presidente de la Cndfme, Antonio Compañ.

El presidente de la Cndfme, Antonio Compañ.

Estudiantes

El TFG de Medicina evoluciona hacia el valor práctico para evitar el efecto plagio con la IA

Decanos y estudiantes resaltan la importancia de la obligatoriedad del proyecto final del grado tras plantearse su voluntariedad por parte del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades.

Y además: Universidades avanza hacia la voluntariedad del TFG en Medicina por la incidencia de la IA

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La Inteligencia Artificial (IA) ha alterado la trayectoria del médico. No solo su ejercicio se ve influido por la irrupción de esta tecnología, sino también su formación. El manejo de esta herramienta se tantea en los futuros planes de estudios del grado, a la vez que su empleo empieza a ser habitual en las aulas. Este escenario también tiene sus riesgos, especialmente en lo relativo a la realización de trabajos universitarios. Por ejemplo, el gran proyecto de final de carrera, el Trabajo de Fin de Grado (TFG), es víctima de falta de originalidad o implicación por parte del alumno, debido a que su elaboración proviene de la citada innovación. Así, el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades aboga por una reforma legislativa que deje su obligatoriedad en manos de las instituciones académicas. Desde Medicina lo tienen claro: debe mantenerse, aunque únicamente bajo un formato específico y, a poder ser, con algunas modificaciones.

El presidente de la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina de España (Cndfme), Antonio Compañ, destaca a Redacción Médica que el TFG forma parte de la esencia de la titulación. En este sentido, remite al Plan Bolonia, que apuesta por la evaluación del conjunto de competencias adquiridas durante la formación universitaria, tanto prácticas como teóricas. El TFG es el encargado de validar las aptitudes investigadoras del futuro médico.

El responsable del grado se posiciona como un firme defensor de este proyecto individual. "Medicina tiene múltiples contenidos de investigación. Si eliminas el TFG es como si los quitases de la formación del estudiante", indica. Sin esta vertiente de la enseñanza facultativa, la titulación perdería su calificación como categoría III dentro del Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior (Meces), que confiere a sus egresados el nivel de posgrado al salir de la facultad. "Hay que mantener este trabajo y seguir potenciándolo", añade.

Sin embargo, Compañ sostiene que no todos los tipos de TFG deberían ser válidos. "Un estudio bibliográfico sobre un tema lo puede hacer la IA sin ningún problema, por lo que esta clase de trabajos no tienen ningún valor actualmente", afirma. Por este motivo, el presidente de Cndfme aboga por el blindaje de un proyecto fundamentado en la investigación, ya sea en el laboratorio clínico o el hospital, siempre con la compañía de un tutor. "Este tipo de TFG sí que interesa, porque obliga al estudiante a esforzarse sin usar la tecnología", explica. "Por lo tanto, no es tanto valorar su obligatoriedad en el grado, sino darle una vuelta y obligar a que sea una labor que demuestre si el alumno ha adquirido las competencias científicas", sentencia.

Visión estudiantil

Los principales interesados sobre el destino final de esta obra universitaria son sus futuros creadores: el alumnado. Ninguno se muestra esquivo en relación a su elaboración. Todos resaltan el valor de este proyecto al final de la formación, especialmente por reforzar el interés en la función investigadora del profesional de Medicina. No hay que olvidar que este ámbito es una de las salidas laborales existentes para sus egresados.

"Es un elemento fundamental para dar visibilidad a la investigación. Además, incita a que los estudiantes quieran hacer el doctorado", comenta el estudiante de cuarto de Medicina de la Universidad de Alicante, Víctor Llopis. La alumna de sexto de la Universidad de Sevilla, Elisa Morillo, concuerda con él. "Es el único trabajo grande que hacemos en el grado y nos sirve de esqueleto para la especialización", remarca. Precisamente, la joven manifiesta que prepara al médico para la futura elaboración de artículos científicos. "Me parece esencial, ya que te mete el gusanillo para publicar en revistas", comparte el matriculado en sexto en la Universidad de Oviedo, Héctor Ocejo.

No obstante, los estudiantes también lamentan que el TFG no siempre complace su curiosidad científica. "El problema radica en que los temas de los trabajos se asignan y esto reduce el interés", comenta Murillo. En este sentido, la estudiante de segundo de la Universitat de Barcelona, Irene Pastor, demanda que la elección de la materia sobre la que versa fuese libre. "El proyecto debe empujarnos y satisfacer nuestras ambiciones, por ello, tiene que estar enfocado en lo que nos gusta a cada uno", incide.

El debate alrededor de la voluntariedad sobre el TFG parece cerrado: los alumnos deben y quieren llevarlo a cabo. Desde el punto de vista de los futuros médicos, la propuesta de modificación legislativa planteada por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades tendría que atender a la configuración del proyecto. "Hay que conseguir que sea significativo para todos", concluye Pastor. Ahí se hallan las buenas investigaciones.