Daniele, enfermera escolar y futura EIR.
La enfermera escolar que busca plaza en el EIR 2027 entre el trabajo y la maternidad: "Tengo que intentarlo"
Daniele, enfermera de 29 años, detalla a Redacción Médica el desgaste emocional de preparar el EIR mientras trabaja, impulsada por el deseo de no perderse más momentos en la vida de su hijo
Y además: Gemma, la enfermera escolar que abandonó el hospital por la falta de conciliación: "Ahora estudio Psicología"
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"Solo espero que merezca la pena, porque hay momentos con mi hijo que me he perdido y sé que ya no volverán", reconoce a Redacción Médica Daniele. Presentarse al EIR 2027 fue durante mucho tiempo para ella algo lejano, casi inconcebible. "Lo veía como un examen un poco injusto, teniendo en cuenta las condiciones laborales de la profesión y la organización del acceso a la especialidad", asegura. Psicológicamente reconoce que, aun hoy en día, no se ve preparada para afrontar todo el proceso. "Y lo fui dejando pasar", detalla la enfermera.
Sin embargo, el deseo de convertirse en matrona comenzó a pesar más que sus miedos. Ahora, esta enfermera de 29 años compagina la maternidad, su trabajo en un colegio y el estudio día y noche para lograr una plaza de residencia. "El tiempo va a pasar igual, lo hagas o no. Es mejor que pase intentándolo que quedarte con la duda", sentencia para todos aquellos que dudan en dar el paso y prefieren esperar a un "momento perfecto" que tal vez nunca llegue.
De las urgencias a la enfermería escolar: el camino previo al EIR
Nada más terminar la carrera, Daniele se lanzó al mundo laboral trabajando en las Urgencias de una unidad de Pediatría. Luego llegó un segundo contrato en la UCI para adultos, donde se quedó al finalizar el verano. Pero llegó el embarazo y la enfermera quería buscar una alternativa que le permitiera conciliar. "Me puse a trabajar como enfermera escolar", detalla.
Entre medias, cuenta que probó suerte en Ámsterdam como enfermera. "No fue una mala experiencia, pero el idioma resultaba bastante limitante: pedían un nivel B1 o B2 de holandés y yo solo alcancé el A2", relata. Estuvo cerca de siete meses, aunque prefirió invertir su tiempo en objetivos que la acercaran más a sus deseos y decidió hacer las maletas y regresar a España.
"Llegué de casualidad", cuenta entre risas sobre cómo empezó en la Enfermería de un colegio. Vio en redes sociales una publicación donde solicitaban una enfermera escolar. "Me apunté y me llamaron", resume. Al ser madre de un niño de dos años, conciliar se volvía toda una odisea con "los contratos sorpresa típicos de la profesión". Con la rutina que tiene actualmente asegura que puede disfrutar del mismo horario y las mismas vacaciones que su hijo, lo que "agradece un montón".
Preparar el EIR entre el trabajo y la maternidad
Preparar el EIR mientras compagina el trabajo y la maternidad está siendo "muy caótico" para la sanitaria. "Como una montaña rusa", asegura la enfermera, quien también reconoce cómo el sacrificio de tantas horas de estudio no justifica la constante sensación de incertidumbre que la aborda. "Y al estar sola en esto se pasa regular", añade.
Cuenta que es gracias a su marido por lo que puede "hacer magia con los horarios". Se despierta temprano para estudiar, va al colegio a trabajar y aprovecha los descansos para seguir repasando. "Al salir paso tiempo con mi hijo, mi único momento de desconexión obligatoria, y estudio de nuevo hasta las doce", relata. Los fines de semana y festivos se encierra en la biblioteca cerca de ocho horas.
Al echar en falta "una guía personalizada" por parte de la academia, Daniele opta por utilizar el conocido como "libro gordo", un recopilatorio de las preguntas de años anteriores en el que se enfoca "solo en lo indispensable". "En lugar de perder tiempo memorizando datos con muy poca probabilidad de ser preguntados", explica. También señala cómo venir del mundo laboral puede ser un arma de doble filo: aunque por un lado considera que "te da soltura" con conceptos que ya has visto, la práctica también "genera muchos vicios" frente a la teoría que exige el examen.
"Al salir paso tiempo con mi hijo, mi único momento de desconexión obligatoria, y estudio de nuevo hasta las doce"
El objetivo de ser matrona: "El tiempo pasa igual y prefiero intentarlo"
Pensar que cada día que pasa es un día menos de esfuerzo es lo que la mantiene motivada. "Verlo también como tu auténtico deseo", señala. Preguntada por la especialidad de sus sueños, lo tiene claro: matrona. Espera conseguir plaza en Bilbao, aunque tampoco cierra la puerta a mudarse a ciertas provincias si el número de orden lo requiere. "Es muy complicado reorganizar la logística familiar con un hijo, pero tampoco contemplo rechazar una plaza y volver a pasar por este sacrificio", subraya.
Las redes sociales también se han convertido en las perfectas compañeras para llenar de apoyo a la futura EIR, que ha encontrado una comunidad de personas que la hacen sentir "que no es la única". "Te hace sentir acompañada, validar tus sentimientos", describe. Considera haber hecho muchos sacrificios, especialmente perderse momentos con su hijo que, según reconoce, "jamás volverán".
"Mi motivación es no tener que repetir este proceso jamás", defiende la enfermera, quien asegura además que solo lo logra quien "se enfoca al máximo, casi como una obsesión".
Para todos aquellos que prefieran dejar pasar el tiempo por miedo a no ser capaces, la enfermera tiene un mantra: "El tiempo va a pasar igual, lo hagas o no. Es mejor que pase intentándolo que quedarte con la duda". Si algo te apasiona, como le ocurre a Daniele con la Enfermería, deja de importar lo injusto o difícil que sea un sistema. "Si persistes y lo trabajas duro, se logra", concluye.