Las farmacias han registrado una mayor demanda de estos tratamientos tras años de recelo por sus posibles riesgos. / Imagen de Envato
El cambio de percepción sobre la terapia hormonal presiona el suministro de fármacos para la menopausia
El aumento de la demanda coincide con problemas de fabricación y suministro internacional, mientras los especialistas recuerdan que las alternativas no hormonales solo alivian una parte de los síntomas
Y además: Sofocos y sudores adelantan la prescripción de terapia hormonal en menopausia a "antes de los 60 años"
El aumento del uso de la terapia hormonal sustitutiva podría ser uno de los factores que explican el desabastecimiento de medicamentos para la menopausia que afecta a España desde hace meses. Así lo plantean los propios especialistas, quien apuntan a un cambio en la percepción de estos tratamientos y a una mayor demanda tras años de recelo por sus posibles riesgos.
"¿Puede estar subiendo tanto, tanto, hasta llegar al desabastecimiento? Puede ser", señala Óscar Torres Lantada, jefe de sección de Ginecología del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, a Redacción Médica. No obstante, el incremento de las prescripciones sería solo una posible explicación parcial de la crisis, ya que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) también ha identificado problemas de fabricación y suministro a escala internacional.
La incidencia comenzó con la falta de Lenzetto, un espray de estradiol de administración transdérmica, y se extendió posteriormente a otras presentaciones, como parches y geles, por el aumento de la demanda de estas alternativas. En su última actualización, la Aemps explicó que el laboratorio comercializador había comunicado dificultades con el dispositivo de administración y un incremento de la demanda que no podía atender de forma inmediata. La compañía prevé recuperar progresivamente el suministro desde noviembre, aunque la normalización podría prolongarse hasta 2027.
La terapia hormonal recupera terreno
Torres Lantada sitúa uno de los posibles factores detrás de esta evolución en el cambio de percepción sobre la seguridad de la terapia hormonal. El ginecólogo recuerda que la publicación de los resultados del estudio Women's Health Initiative (WHI), a comienzos de los años 2000, generó preocupación por la posible asociación entre determinados tratamientos hormonales y el cáncer de mama, lo que contribuyó a reducir su utilización.
Con el tiempo, la evidencia científica ha permitido matizar aquellos resultados, teniendo en cuenta aspectos como las características de las pacientes, la edad de inicio, el tipo de tratamiento y su duración. Esto ha favorecido una valoración más individualizada de sus beneficios y riesgos, aunque no significa que la terapia hormonal esté indicada para todas las mujeres.
"Ahora están empezando a romper barreras de este ensayo", explica el especialista, que observa un incremento de las indicaciones de estos tratamientos. A su juicio, este cambio de tendencia podría haber contribuido a elevar el consumo hasta superar la capacidad de respuesta de algunos fabricantes. La terapia hormonal sustitutiva se emplea para aliviar síntomas asociados a la menopausia y, en determinados casos, para prevenir la osteoporosis. Su indicación debe individualizarse, valorando los antecedentes y los posibles riesgos de cada paciente.
Las alternativas no hormonales no cubren todos los síntomas
El especialista advierte, además, de que los tratamientos no hormonales dirigidos a los síntomas vasomotores, como los sofocos, no pueden considerarse sustitutos completos de la terapia hormonal. Aunque algunos pueden mejorar indirectamente el sueño y la calidad de vida, su efecto se concentra en manifestaciones concretas. "Sería como un sustituto, pero únicamente para la sintomatología vasomotora", resume Torres Lantada. La menopausia, recuerda, puede implicar también síntomas genitourinarios, alteraciones del sueño y cambios metabólicos y musculoesqueléticos, entre otras manifestaciones.
Por ello, estos medicamentos pueden aliviar determinados síntomas, pero no cubrir necesariamente todas las necesidades terapéuticas de una paciente. La elección de una alternativa durante el desabastecimiento requiere una valoración médica individualizada.
Mientras los laboratorios trabajan para recuperar el suministro, la crisis pone de manifiesto la necesidad de ajustar la capacidad de fabricación a la evolución de la demanda. La Aemps mantiene el seguimiento de las existencias y el contacto con las compañías y los profesionales sanitarios para reducir el impacto de la escasez.