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Madrid aprueba la Ley que prohíbe designar gerentes de hospital 'a dedo'

La Ley de buen gobierno y profesionalización de la gestión sanitaria ha arrastrado dos años de tramitación parlamentaria

El consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, y los representantes parlamentarios de la sanidad madrileña, tras la aprobación de la Ley.
Madrid aprueba la Ley que prohíbe designar gerentes de hospital 'a dedo'
Sergio López
Jueves, 14 de diciembre de 2017, a las 13:30
La Asamblea de Madrid ha sacado adelante con los votos a favor de PP, PSOE y Ciudadanos y la abstención de Podemos la Ley de buen gobierno y profesionalización de la gestión sanitaria que plasma, tras dos años de ponencia parlamentaria, el acuerdo unánime de la Cámara a finales de 2015 para mejorar y democratizar el funcionamiento interno del Servicio Madrileño de Salud (Sermas). La Ley ha sido definida como histórica y como referente para el resto de organizaciones sanitarias españolas por la mayoría de la cámara. Podemos, por su parte, ha definido su postura como “abstención constructiva”.
 
La Ley ha sido aprobada con un elevado nivel de consenso y sin enmiendas vivas, ya que durante su larga tramitación se han transaccionado enmiendas de todos los grupos, además de recogerse aportaciones de diferentes sectores de la sociedad civil relacionados con la sanidad, como colegios profesionales o asociaciones. Por esto mismo, el resto de grupos ha lamentado la abstención de Podemos que sin embargo sí ha votado a favor de la exposición de motivos de la nueva norma.
 
De acuerdo con la portavoz del PP en la Comisión de Sanidad de la Asamblea de Madrid, Regina Plañiol, la ley se traducirá en más participación y más transparencia y tiene al paciente como eje del sistema. “Ha sido una ley muy participativa, con muchas aportaciones en el trámite de alegaciones”, ha explicado. Plañiol cree que Madrid se convertirá en “referente” a nivel europeo en materia de gestión sanitaria con una norma que ha definido como “la ley que regula las reglas del juego” a partir de ahora. Por esto mismo ha señalado la importancia de que esas reglas sean compartidas por todos y ha deplorado que Podemos se haya “descolgado, con ese mensaje tan demagogo y antisistema”, aunque ha dicho que interpretará su abstención “como un voto de confianza a la mayoría”.
 
El portavoz del PSOE, José Manuel Freire, ha ido más allá y ha señalado que “es posiblemente la ley de la sanidad española más importante desde el estatuto marco” y ha dicho que “va a tener un enorme impacto no solo aquí, sino fuera de la comunidad autónoma”. Freire ha agradecido a organizaciones como el Consejo General de Colegios de Médicos o la Asociación de Economía de la Sanidad (AES) y “a lo mejor de la intelectualidad sanitaria” algunos documentos que sentaron las bases de esta norma. También ha destacado algunos aspectos novedosos de la ley como la composición de los consejos de salud, con vocales municipales y de la sociedad civil. Para subrayar su incomprensión ante la abstención de Podemos, también ha relatado cómo la formación morada aportó ideas “muy innovadoras” en la definición de estas estructuras. “Esta ley no garantiza que las cosas mejoren, pero les garantizo que sin esta ley las cosas no mejorarán”, ha dicho, antes de señalar que los socialistas ya plantearon este tipo de cambios ya en 2011 y que si ahora se aprueban “es porque ha cambiado la composición de la cámara”.

Elección de gerentes
 
Por su parte, la doblemente interpelada portavoz de Podemos, Mónica García, ha reconocido que esta ley “es un primer paso fundamental”, pero ha dudado de que sea “un gran acuerdo” como sostienen el resto de grupos, sino “una primera piedra” frente a un modelo "opaco y extremadamente politizado". Para García esta ley no cumple las expectativas, ya que “un poco de profesionalización no es profesionalización” y no produce un “cambio estructural”. “No queríamos arbitrariedad, pero tampoco discrecionalidad”, ha señalado, considerando que con esta norma los comités de selección de directivos no son independientes.
 
A este último asunto, el de los gerentes, se ha referido también el portavoz de Ciudadanos, Enrique Veloso, pero en términos contrarios. Lo ha resumido con un juego de palabras: “se acabó la dedocracia”. En opinión de Veloso, a partir de ahora sólo habrá gestión profesional en la sanidad madrileña; en ese sentido ha destacado las exigencias de transparencia y publicidad; la regulación de los consejos territoriales de salud, para incluir asociaciones y representantes públicos, y la creación de códigos de buenas prácticas exigible a todo el personal directivo. No obstante, ha destacado que ahora la pelota está en el tejado del Gobierno, que, en el plazo máximo de un año, tendrá que desarrollar la normativa. “Si ustedes no cumplen, la Ley no generará profesionalización, órganos de participación o autonomía de gestión”, ha dicho.

Valoración

Para la Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa), la aprobación de esta Ley es un paso fundamental hacia la profesionalización de los directivos de la salud, que requiere de un sistema de selección de profesionales para cargos directivos, según niveles de formación y experiencia, así como del sistema de evaluación por objetivos y funciones preestablecidas, orientándose a resultados en salud y eficiencia. “En la necesidad de regular la actividad profesional de los directivos de la salud impera el compromiso ético del sistema con el hecho de gestionar un servicio público de enorme valor social como es la sanidad y con el paciente y usuario del sistema”, explica Joaquín Estévez Lucas, su presidente, quien añade que “para el sistema sanitario es prioritaria la profesionalización de los directivos de la salud y de la gestión sanitaria, con el fin de hacer posible la introducción de la innovación, la evolución que el modelo necesita hacia la cronicidad, la integración sociosanitaria, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), compaginar la calidad y eficiencia necesaria con una mayor participación de los ciudadanos y los pacientes en la sanidad, etcétera, de forma eficiente y aportando la mayor calidad posible”.

Añade que “para ello necesitamos directivos con conocimientos, habilidades emocionales y de comunicación, liderazgo, creatividad e innovación, adaptación al cambio, visión de futuro, capacidad de síntesis y flexibilidad, con formación específica inicial y continuada y siempre reglada, experiencia por niveles, con competencias y habilidades en torno al liderazgo y siempre con el compromiso ético de tener al paciente en el centro de la gestión”.