Luis Prieto Gil, miembro del Cecot y Beatriz Bodoque Atienza, jefa del Servicio de Admisión del Hospital Universitario de Cuenca.
El traslado al
nuevo Hospital Universitario de Cuenca -cuya última etapa se dio en el mes de diciembre con el área de Urgencias- ha estado marcado por una
diversidad de anécdotas entre los profesionales, especialmente por la búsqueda de rutas estratégicas que les permitan movilizarse en un centro
más grande y moderno. Un proceso que inició en abril de 2025 y culminó el 13 de diciembre con el cierre del Servicio de Urgencias del Virgen de la Luz, uno de los mayores retos de todo el año.
Pese a conocer las instalaciones del nuevo hospital,
reconocer la zona y memorizarla siempre es un desafío, por ello, los profesionales sanitarios tuvieron que recurrir a métodos que les permitieran desplazarse más rápido y llegar sin perderse a sus destinos. "El hospital está conectado interiormente por muchos pasillos, pero unas zonas son más altas que otras. La zona de hospitalización tiene más plantas; la de consultas externas, menos. Para pasar de unas a otras, siempre hay que ir por
rutas estratégicas", cuenta Beatriz Bodoque Atienza, jefa del Servicio de Admisión del Hospital Universitario de Cuenca, a
Redacción Médica.
Esto, sumado a la delimitación y diferenciación de zonas entre pacientes y profesionales "ha ayudado mucho" a que se sientan
más orientados respecto de los espacios del nuevo centro, sin evitar que se produzcan ciertas situaciones especiales: "A veces
andábamos perdidos y teníamos que explicarle al compañero 'No, yo voy por aquí, llegas mejor y más rápido'", señala Bodoque a modo de anécdota. Y es que, en comparación con el
Hospital Virgen de la Luz de Cuenca, el nuevo Hospital Universitario cuenta con
más de 114.000 metros cuadrados construidos, de los cuales 74.800 son de uso hospitalario, distribuidos en cuatro grandes bloques: quirúrgico, hospitalización, consultas y servicios generales.
Beatriz Bodoque Atienza, jefa del Servicio de Admisión del Hospital Universitario de Cuenca.
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"Esto es un hospital que
amplía mucho en capacidad, en extensión, con respecto al que teníamos, entonces te pierdes a veces y hasta que no vas dos veces a un sitio que necesitas,
no te lo aprendes del todo. Por eso los profesionales al principio nos ayudábamos", detalla la médica a este periódico.
Los mismos habitantes de Cuenca han sido parte de
acontecimientos anecdóticos, al ser el hospital una novedad en la ciudad castellanomanchega. "Me encontré una vez a unos abuelitos un poquito perdidos por una zona donde no habíamos abierto, no había consultas en ese momento, y les pregunté: ¿ustedes a qué consulta van? Y me dijeron que a ninguna, que
habían venido a conocer el hospital y que dónde estaba la cafetería", cuenta la jefa de Admisión, quien también detalla que han hecho "mucho hincapié en poner informadores y celadores que sigan a los pacientes" para evitar que se pierdan al interior del centro.
Traslado de Laboratorio y Urgencias
Visto desde otra perspectiva, el proceso de traslado fue
intenso, pero enriquecedor, así lo describe Luis Prieto Gil, coordinador de Ingeniería e Infraestructuras y miembro de la Oficina Técnica y del Centro Coordinador para el Traslado (Cecot), quien señala que no fue solo el desplazamiento de equipos y servicios, sino también el
acompañamiento a los profesionales sanitarios. "No solamente el tema de infraestructuras e instalaciones nuevas, sino acompañar a la gente para que estuviera lo más cómoda posible, que conocieran el hospital perfectamente", indica.
De los momentos más complicados, Luis enlista con especial atención el
traslado de todos los servicios de Laboratorio "en un fin de semana", debido al
equipamiento y su repercusión en el hospital; así como el traslado del Servicio de Urgencias "por todo lo que conlleva", es decir, quirófanos, la Unidad de Cuidados Intensivos y hospitalización.
Además, la oficina técnica y el centro coordinador atendieron durante 24 horas todo lo relacionado al traslado del hospital y su puesta en marcha. Precisamente, el coordinador destaca el
asombro de muchos profesionales al conocer el nuevo centro hospitalario debido a la amplitud de sus espacios. "Hay una modernización en equipamiento y en instalaciones, como si te hubieras mudado a una casa nueva. Piensa que tu casa antigua tenía 60 años, ha habido
un cambio muy importante. Cuando vas a mejor, la gente se adapta muy bien", subraya.
Esto ha propiciado una transición marcada por la curiosidad y la organización de visitas previas, así como con "ganas de empezar a trabajar" en los nuevos espacios, ya que se han incluido
zonas que no estaban en el antiguo hospital. "Se han optimizado procesos y se ofrece a la ciudadanía un hospital del siglo XXI. Intentamos que sea un referente en la región", ha enfatizado el profesional.
Luis Prieto Gil, coordinador de Ingeniería e Infraestructuras y miembro de la Oficina Técnica y del Centro Coordinador para el Traslado (Cecot).
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