El 10 por ciento de las gallinas y pollos de Valladolid están infectados

 Rufino Álamo, presiente Colegio Oficial de Veterinarias de Valladolid, advierte de un virus de Newcastle que ya deja "números importantes".
Rufino Álamo, presiente Colegio Oficial de Veterinarias de Valladolid.


Primero fue la gripe aviar, que este mismo año provocó el confinamiento de las aves de corral de media España. Ahora, ganaderos y veterinarios se enfrentan a otra amenaza: la conocida como enfermedad de Newcastle. Un virus altamente contagioso que, según el presidente del Consejo de Colegios de Veterinarios de Castilla y León, Rufino Álamo, ha infectado ya a “más del 10 por ciento” del censo de gallinas ponedoras de Valladolid. El último brote fue notificado el pasado martes en Olmedo y en una granja ‘delicada’, pues cuenta con más de 300.000 de estos especímenes.

“Hasta ahora el impacto que estaba teniendo esta nueva enfermedad era bajo, pero ya empezamos a hablar de números más importantes", advierte el responsable del Colegio de Veterinarios autonómico sobre esta patología respiratoria que, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, puede afectar a todas las aves y está causada por un virus “altamente contagioso”.


Los efectos de la enfermedad de Newcastle sobre las personas son muy limitados no solo por la dificultad del contagio sino "porque el cuadro clínico es poco más que una conjuntivitis"



‘Vaciado sanitario’ de 21 días


En cualquier caso, Álamo subraya que el abordaje de esta enfermedad “está perfectamente protocolarizado”, pues se dispone de mucha evidencia científica a nivel internacional. “En países como Alemania, Polonia… está apareciendo esta enfermedad con intensidad y los documentos de trabajo están perfectamente establecidos”, incide. En concreto, el dirigente castellano-leonés apunta a dos medidas de bioseguridad básicas frente a Newcastle: la vacunación y las labores de ‘vaciado sanitario’ (durante 21 días, lo que ayuda a romper el ciclo de contagio del virus) y desinfección.


"Hablamos de un germen tan patógeno que cualquier descuido puede originar un problema"



Reconoce el propio Álamo que no esperaba que la enfermedad de Newcastle llegara hasta la zona de Valladolid después de que se detectaran nuevos focos el pasado abril en Valencia. Pero, una vez identificado, “cabe esperar que transcurrido ese periodo de vigilancia e incubación, de siete a 21 días”, y teniendo en cuenta las medidas de seguridad, “se debería dificultar más brotes”. “Pero, claro, hablamos de un germen tan patógeno que cualquier descuido puede originar un problema”, advierte. 

¿Un problema de salud pública?


Si bien se trata esencialmente de un problema de sanidad animal (al margen de los efectos económicos que conlleva para el comercio), “siempre existe la amenaza” de afectar soslayadamente a la salud pública, desliza Álamo, que apunta a los veterinarios y los trabajadores de las propias granjas que tienen contacto directo con las aves infectadas. No obstante, sus efectos sobre las personas son muy limitados no solo por la dificultad del contagio sino porque “el cuadro clínico es poco más que una conjuntivitis”.

“Es una enfermedad bien conocida, su primer diagnóstico se hizo hace un siglo -detalla-. Por eso, prácticamente queda restringido y circunscrito a la producción agrícola y no tiene importancia en la salud pública, y eso es muy importante para los consumidores”.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.