Redacción Médica
19 de septiembre de 2018 | Actualizado: Miércoles a las 13:10

Así es el 'espectáculo' de un pediatra para que los niños no lloren

Realiza toda clase de juegos y carantoñas para evitar que los pequeños sufran

La vacunación es el método más eficaz para prevenir las enfermedades.
Así es el 'espectáculo' de un pediatra para que los niños no lloren
Redacción
Domingo, 08 de abril de 2018, a las 11:00
La vacunación es un proceso por el que tienen que pasar todos los niños, sí o sí. Gracias a ella se consigue evitar un sinfín de enfermedades durante la niñez, la adolescencia y la madurez. Hasta el momento, ha resultado ser una de las armas más exitosas que ha desarrollado la Medicina a lo largo de los últimos siglos para evitar millones de muertes.

A pesar de todos los beneficios que tiene la vacunación, a nadie le gusta que le pinchen con una aguja y los llantos se repiten en las consultas cada vez que un pediatra tiene que inyectar la dosis a un niño. Por ello, un doctor ha aplicado el mejor método con el que combatir el miedo, las risas.

Un médico ha decidido realizar toda clase de juegos, carantoñas y boberías, creando un auténtico espectáculo para que sus pequeños pacientes no pasen ningún tipo de miedo durante la vacunación. De este modo, el doctor ha conseguido que los niños se centren más en el espectáculo, que incluye desde tirar pañuelos hasta comer caramelos, que de los pinchazos.



Gracias a toda esta función, el pequeño es prácticamente ajeno al pinchazo y el dolor solo le dura unos instantes. Es en este mismo momento cuando el pediatra hace uso de sus mejores juegos, para evitar que el niño siga sintiendo el daño producido por la vacuna y para que pueda recuperar su sonrisa lo más rápido posible.

Lo cierto es que este doctor consigue con su método lo que la mayoría de padres del mundo logra, que sus hijos salgan de la consulta del pediatra con una sonrisa. Un hecho sin precedentes por el que seguro que se lleva el aplauso y el agradecimiento de más de un progenitor, ya que no es fácil despistar a un niño cuando está sintiendo dolor.