Redacción Médica
22 de septiembre de 2018 | Actualizado: Viernes a las 19:50

La tierna historia de una médico y su paciente: "Él rió, yo rompí a llorar"

"Los pacientes te enseñan más que lo que pone en los libros", narra una médico en un hilo viral de Twitter

"Cada día es una oportunidad para ser mejor médico y mejor persona", escribe.
La tierna historia de una médico y su paciente: "Él rió, yo rompí a llorar"
Redacción
Viernes, 17 de agosto de 2018, a las 13:00
Una historia tierna y enriquecedora de una médica y su paciente se ha convertido en un hilo viral de Twitter. La médico María Fdez. Prada ha narrado en su cuenta de esta red social (@mfprada) una emotiva experiencia que vivió con un hombre de 70 años al que atendió, y que ha motivado la reflexión de si los pacientes “son algo más” que pacientes, puesto que de ellos “se aprende más que en los libros”.

La médica cuenta la historia desde el principio: “Era un hombre de 70 años que vivía en la Asturias profunda. Toda su vida se había dedicado al campo y al ganado. De repente, sin mucho aviso, se le diagnosticó un linfoma esplénico”.

“Le derivaron desde Hematología para la programación de la vacunación en el contexto de la esplenectomía programada. El señor era muy educado y me recordaba a mi abuelo: una vida de sacrificio por las montañas con las vacas bajo lluvia y nieve, el cultivo del campo, la soledad...”, sigue el hilo.

Pero es que, durante ese tratamiento, médico y paciente también hablaban de las huertas que tenían. “Se reía de mi escasa pericia en la huerta de mi abuela, pero de mis buenas intenciones. Un día me trajo una caja con calabacines y tomates. Me dijo que me los regalaba porque así me animaba a seguir cultivando la tierra”

"Son personas con las que te cruzas en el camino, formas parte de su vida durante un proceso duro de salud y ellos también forman parte de la tuya"



La médico cuenta que a los pocos días le llamó diciendo que le iban a operar, por lo que interrumpieron durante quince días el calendario de las vacunas. “Cuando vino a revisión todo parecía ir muy bien, aunque decía que le pondrían un poco de quimio "por si quedó algo por ahí"”. Inició la quimioterapia y a los pocos meses le dieron cita para revisión.

“Ese día no estaba en la sala de espera puntual como siempre, por lo que le llamamos pensando que había podido pasar algo. Estaba en la huerta poniendo una valla con el cuñado!!”, continúa el hilo de Twitter. A la hora, fue a la consulta con una docena de huevos para que la médico hiciera una tortilla ese día a su salud.


"Me dijo que venía a despedirse porque sabía que se iba a morir"


Sin embargo, un día el hombre entró en la consulta cogido del brazo de su hija. Estaba ciego. Tenía metástasis cerebral. “Me dijo que venía a despedirse porque sabía que se iba a morir, que esa sería la última vez que podría hablar conmigo. Me dio las gracias por los ratos que había pasado conmigo, por nuestras conversaciones y por los ánimos que siempre le dábamos”.

“Me acerqué a él y le cogí las manos. Le dije que agradecía cada palabra suya y que nunca le olvidaría, tampoco nuestras conversaciones agrícolas. Él se rió, yo rompí a llorar. Me dijo que no me preocupara, que él se moría sabiendo que ya había plantado todo lo que tenía que plantar, que había sido feliz con su familia y que ahora le tocaba descansar. Yo lloraba, su hija lloraba, él sonreía sin poder ver nuestras caras rotas de realidad”, añade.

Esta historia ha provocado una reflexión de esta médico, que ha trasladado al resto de usuarios: “Los sanitarios no estamos acostumbrados a este tipo de realismo, de asimilación, de cordura. Nos resulta más familiar trabajar con la negación, el pataleo, las quejas de los pacientes... Digamos que, aunque parezca mentira, es más nuestra zona de confort”.

La médico llegó a casa llorando y su familia le dijo: “María, pero si sólo era un paciente, no es familia tuya!”.

Lamenta que ellos no entendiesen que “algunos pacientes son algo más que pacientes”. “Son personas con las que te cruzas en el camino, formas parte de su vida durante un proceso duro de salud y ellos también forman parte de la tuya. Te enseñan más que lo que pone en los libros”. “Te enseñan a sentir, a ser humano, a valorar lo que tienes y puedes perder, a querer la vida, a hacer todo lo que sea posible por evitar la enfermedad y a pensar que cada día es una oportunidad para ser mejor médico y mejor persona”.