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21 mar. 2019 16:54H
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MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

Una nueva investigación de la Carnegie Mellon University (Estados Unidos) ha descrito con mayor precisión cómo el daño cerebral causado por un derrame cerebral puede conducir a un deterioro permanente de la visión. Los hallazgos, publicados en la revista 'Proceedings of the Royal Society B', podrían ayudar a identificar mejor qué áreas de la visión son recuperables, facilitando el desarrollo de tratamientos más efectivos para fomentar la recuperación de la vista.

"Este estudio abre nuevos caminos al describir la cascada de procesos que ocurren después de un accidente cerebrovascular en el centro visual del cerebro y cómo esto conduce finalmente a cambios en la retina. Al comprender mejor qué conexiones entre el ojo y el cerebro permanecen intactas después de un accidente cerebrovascular, podemos comenzar a explorar terapias que fomenten la neuroplasticidad con el objetivo final de restaurar más visión en más pacientes", explica el autor principal del estudio, Brad Mahon.

Cuando se produce un accidente cerebrovascular en la corteza visual primaria, las neuronas responsables de procesar la visión pueden resultar dañadas. Dependiendo de la extensión del daño, esto puede llevar a áreas ciegas en el campo de visión.

Aunque algunos pacientes recuperan espontáneamente la visión con el tiempo, para la mayoría la pérdida es permanente. Una consecuencia conocida desde hace mucho tiempo del daño a las neuronas en esta área del cerebro es la atrofia progresiva de las células de los ojos, llamadas células ganglionares retinianas.

"Aunque el ojo no se lesiona en el accidente cerebrovascular, las células de la retina que envían proyecciones a las partes del cerebro que están dañadas degenerarán con el tiempo. Una vez que esto ocurre, es cada vez más improbable que la visión se recupere en ese lugar", detalla Mahon.

Esta nueva investigación buscó comprender los mecanismos de la pérdida de la visión después del accidente cerebrovascular, y si era posible identificar áreas en el campo de visión que pudieran ser recuperadas. En el estudio participaron 15 pacientes tratados en los hospitales Strong Memorial y Rochester General de Estados Unidos por un accidente cerebrovascular que afectó el área de procesamiento visual primario del cerebro. Los participantes se hicieron pruebas de visión, se sometieron a escáneres en una resonancia magnética para identificar áreas de actividad cerebral y se les sometió a una prueba que evaluó la integridad de las células de la retina.

El equipo encontró que la supervivencia de las células ganglionares de la retina dependía de si el área visual primaria del cerebro a la que estaban conectadas seguía activa o no. Las células oculares que estaban conectadas a áreas de la corteza visual que ya no estaban activas se atrofiarían y degenerarían, llevando a un deterioro visual permanente.

Sin embargo, los investigadores observaron que algunas células del ojo permanecieron sanas, aunque el paciente no podía ver en el campo de visión correspondiente. Este hallazgo sugiere que estas células oculares permanecen conectadas a neuronas intactas en la corteza visual y que la información visual se abría paso desde los ojos hasta la corteza visual, a pesar de que esta información no estaba siendo interpretada por el cerebro de una manera que permitiera la visión.

"La integración de varias regiones corticales del cerebro es necesaria para que la información visual se traduzca en una representación visual coherente del mundo. Y aunque el accidente cerebrovascular puede haber interrumpido la transmisión de información desde el centro visual del cerebro a áreas de orden superior, estos hallazgos sugieren que cuando el centro primario de procesamiento visual del cerebro permanece intacto y activo, los enfoques clínicos que aprovechan la plasticidad del cerebro podrían llevar a la recuperación de la visión", asegura Bogachan Sahin, coautor del estudio.

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