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14 dic. 2020 18:09H
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MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

Las consultas de otorrinolaringología están registrando un creciente número de casos que refieren y detallan hiposmia (pérdida parcial) o anosmia (pérdida completa), que no solo afecta al olfato, sino también al gusto y que, por tanto, deteriora notablemente la calidad de vida, lo que, a juicio del jefe de servicio de Otorrinolaringología del Hospital Universitario Sanitas La Moraleja, Francisco Márquez, podría explicarse por el coronavirus, ya que se cree que hasta el 60 por ciento de estas consultas están originadas por la infección.

"Es verdad que el olfato no es de los sentidos más importantes, pero si lo pierdes, tu calidad de vida se ve muy perjudicada", ha dicho, para señalar que la capacidad para oler puede verse afectada por alteraciones en la nariz, en los nervios que van de la nariz al cerebro o en el propio cerebro.

En los últimos meses, la irrupción del coronavirus ha puesto sobre la mesa la importancia de las alteraciones del olfato. Hasta ahora, un cuatro por ciento de las consultas de ORL podían estar relacionadas con este síntoma, que solía esconder catarros y otras patologías menores. Sin embargo, ahora hasta un 60 por ciento de las consultas por anosmia e hiposmia están provocadas por el coronavirus.

"Inicialmente, los primeros estudios que se hicieron en China nos indicaron que un ocho por ciento de pacientes infectados mostraba pérdida de olfato. Transcurridos estos meses, y con estudios realizados con más pacientes, este porcentaje de afectación se eleva hasta el 80 por ciento. La buena noticia es que la mayoría de los pacientes, superada la infección y transcurridos unos dos meses, recuperan la función olfativa por completo", ha añadido el experto.

Con todo, hay algunos pacientes que pueden tener secuelas en el olfato y el sabor. Es aquí donde aparece la rehabilitación olfativa, que incluso podría llegar a mejorar la función que se tenía antes de la infección- "Podemos ayudar con el reentrenamiento del olfato, fortaleciendo las células sensoriales existentes, incrementando su número o, al menos, aumentando las conexiones entre ellas. Está demostrado que oler sustancias específicas puede mejorar el olfato", ha apostillado el doctor Márquez.

Partiendo de esta evidencia, el Hospital La Moraleja está utilizando un test del olfato que permite determinar el mejor tratamiento posible para rehabilitar y mejorar la función: "Elegimos sustancias de cuatro grupos: olores frutales (por ejemplo, el limón), olores florales (la rosa), olores especiados (el clavo) y olores resinosos (el eucalipto). Con ellos, el paciente logra estimular su olfato y también otras áreas del cerebro, con recuerdos sobre la forma, el sabor o el color de la sustancia que genera el olor".

Para una rehabilitación óptima, no importa tanto el tipo de infección que ha provocado la pérdida de la función sino el número de células restantes una vez superado el proceso. "El test del olfato lo realizamos en el momento del diagnóstico, con doce sustancias distintas, que deben ser identificadas por el paciente de una forma guiada, es decir, dándole cuatro soluciones para elegir una de ellas. Evidentemente, no todos olemos igual ni con la misma intensidad y esto depende de muchos factores, como el género, la edad y los hábitos de vida", ha detallado el doctor.

Este estudio permite conocer el alcance de la pérdida del olfato, establecer el tratamiento más adecuado para su recuperación y/o rehabilitación y el tiempo necesario para llevar a cabo el proceso entero. Más allá de la COVID-19 y de otras infecciones virales, el olfato también se puede perder por traumatismos craneales, exposición a sustancias tóxicas, alteraciones metabólicas, neurológicas e idiopáticas.

"Si la anosmia se produce por una deformidad del tabique nasal, una hipertrofia de los cornetes nasales, un tumor o unos pólipos en la nariz, es posible recurrir a la cirugía para, también, recuperar la función por completo", ha zanjado.

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