Felipe Calvo, de la Clínica La Luz, enumera las propiedades del ‘True Beam’



16 abr 2014. 14.50H
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Javier Barbado. Madrid

Felipe Calvo es oncólogo en la Clínica La Luz.

“Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad”, reza la frase de una conocida Zarzuela. Una realidad aplicable al campo de la tecnología médica oncológica, y, en concreto, a una máquina apodada True Beam: un acelerador lineal capaz de dosificar y precisar el haz de radiación que recibe el paciente para atacar un tumor como nunca antes se había logrado hacer, tal como ha explicado a este periódico el especialista de la Unidad de Oncología Radioterápica de la Clínica La Luz de Madrid Felipe Calvo.

Existen tres ventajas técnicas en este aparato que lo desmarcan del resto que se resumen en su rapidez (de sesiones de unos treinta días se ha pasado al mismo efecto terapéutico en apenas quince), la información espacial que es capaz de proporcionar y la posibilidad que ofrece de irradiar varias dianas tumorales en la misma sesión.

Desde el punto de vista gestor, el aparato aporta un alto grado de coste-eficiencia ya que –según puntualiza Calvo– posibilita radiar en menos tiempo dejando libre su uso para otro paciente, lo cual se debe –señala– a que prescinde de un filtro aplanador, común en otras máquinas similares, que ralentiza el tratamiento.

Sin embargo, su valor de más impacto reside en sus propiedades estereotáxicas, esto es, la capacidad de orientar el haz de radiación a partir de las coordenadas espaciales que delimitan dónde se encuentra el cáncer.

De hecho, el True Beam se combina con el estudio previo de planificación del tratamiento para obtener información de precisión milimétrica sobre la ubicación del tumor en el enfermo, ya que incorpora un dispositivo de Tomografía Axial Computerizada (TAC) que detecta la posición exacta del paciente segundos antes de dirigir el haz de radiación al tejido maligno.

En consecuencia, se disminuye al máximo la probabilidad de dañar células adyacentes sanas, y esa cualidad convierte a esta tecnología en la opción preferida por el oncólogo para neoplasias localizadas en zonas sensibles (entre otros, es el caso del tumor de próstata, en el que se encuentran muy próximos el recto y la vejiga, o el de pulmón –pone como ejemplos el entrevistado–, en el que se halla cercano el propio tejido pulmonar sano, la médula espinal y el esófago).

En cuanto a su tercera característica –la posibilidad de tratar varios tumores en diferentes zonas en el mismo acto–, el aparato está indicado para oligometástasis o cánceres diseminados en menos de cinco puntos: “Es capaz de tratar, por poner un ejemplo, dos metástasis pulmonares derechas, otra tercera en el pulmón izquierdo y una cuarta cerebral, cosa que antes no se hacía porque no existía tecnología segura para ello”, ratifica Calvo.

Primero en Madrid, segundo en España

El True Beam se utiliza, en general, para toda clase de tumores cualquiera que sea su localización anatómica, desde cánceres cerebrales a sarcomas de extremidades, pero tal vez su aplicación más innovadora, diferencial y distintiva sea la de tumoraciones de pequeñas dimensiones (entre 2 y 3 centímetros) situados en zonas con tejidos sanos circundantes sensibles a la radiación. Por el momento, la Clínica La Luz de Madrid es la primera de esta comunidad autónoma en adquirir este acelerador lineal, que solo se ha instalado con anterioridad en España en otra clínica en Barcelona, según informa el entrevistado.
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