La institución prepara una declaración institucional ante el Plan Estatal de I+D+i



22 feb 2013. 12.48H
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Enrique Pita. Madrid
El futuro del sector salud necesita de un “diálogo fluido y una interacción permanente con la Ingeniería”, según ha explicado a Redacción Médica el expresidente de la Real Academia de Ingeniería (RAI), Aníbal Figueiras, al hilo del documento que prepara la institución para evaluar el futuro que se plantea para la I+D+i española tras la aprobación por el Gobierno del Plan Estatal.

Miguel Ángel Laguna (izq.) y Aníbal Figueiras.

Así, Figueiras señala que “la salud requiere de muchas y buenas herramientas: la Ingeniería las proporcionará”. En este sentido asegura que “no solo será imprescindible el equipamiento para pruebas y tests y la disponibilidad de recursos informáticos y de comunicaciones para gestionar datos, sino que la gestión guiada por datos constituirá una vía imprescindible para la sostenibilidad del sector, las ayudas a la toma de decisiones habrán de integrar opiniones de expertos y algoritmos, se requerirán supercomputación y modelos para avanzar en el conocimiento de ámbitos aun no suficientemente explorados –como el cerebro–, las prótesis evolucionarán, a partir de nuevos materiales, hacia sistemas artificiales próximos a los naturales, etc.”.

Por su parte, el académico Miguel Ángel Lagunas, a quien la RAI ha encargado la redacción del documento-base para su Declaración Institucional sobre ‘Investigación, Desarrollo Tecnológico e Ingeniería’, ha explicado a este periódico que la intención es “dibujar el papel de la actividad de ingeniería en la arquitectura de I+D de nuestro país”, y para ello “se abordará el problema de la valoración de investigación científica y técnica en términos, no solo de calidad, sino de relevancia”.

Además, Lagunas apunta que se tratará la consolidación de la tecnología y la importancia del desarrollo de nuevas tecnologías y asimilación de las ya descubiertas. Por otra parte, la precariedad laboral “que afecta seriamente a la competitividad de nuestro sector industrial, también público, en ingeniería” y, por último, “el perfil de una gestión de la I+D más diverso y comprometido que nos aleje de la separación, en actores, gestores y recursos, que el actual horizonte de investigación por un lado e innovación por otro”.

Ante esta perspectiva, y la propia Declaración Institucional, la pregunta que surge es si la ingeniería no está valorada en su justa medida en el Plan Estatal. En este sentido, Lagunas considera que “no es tanto un problema de valoración como de posición o del papel a jugar por esa actividad”. Así, señala que es precisamente esto lo que le ha llevado a aceptar el trabajo encomendado por la RAI. “Tengo la sensación de que la ingeniería está considerada como una actividad complementaria o incremental en la actividad científica y sin ninguna precisión en la denominada innovación”, explica, y apunta que desde su punto de vista “es imposible el desarrollo tecnológico sin disponer de buena ingeniería y me atrevería a afirmar que el alcance económico de la investigación científico o técnica, así como la baste tecnológica de la innovación se ven seriamente lesionadas sin capacidad de desarrollo y asimilación tecnológica”.

Así, recalca que “la supervivencia de nuestro sector industrial ante las innovaciones que no se producirán en España no es posible sin capacidad de desarrollo tecnológico”, por lo que si hay que poner una prioridad sería “el desarrollo tecnológico, sin que ello pueda dar lugar a que solo la ingeniería pueda llevarla a cabo”.
 

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