Hospital del National Health Service (Reino Unido).
La implantación de la Federated Data Platform (FDP), el ambicioso sistema de gestión de datos del
NHS británico liderado por la tecnológica
Palantir, ha dejado de ser un reto técnico para convertirse en una crisis repleta de
dudas de los profesionales sanitarios.
Tras meses de dudas internas entre los propios trabajadores de la tecnológica y protestas de activistas, la
British Medical Association (BMA) ha dado un paso al frente al cuestionar la centralidad de la empresa en el sistema público de salud, según ha podido saber
Redacción Médica.
En declaraciones a este periódico, la BMA ha confirmado que está elaborando guías específicas para que los facultativos puedan ejercer una suerte de
"resistencia técnica" frente a la herramienta desarrollada por la citada empresa, conocida por sus estrechos vínculos con servicios de inteligencia y defensa en Estados Unidos e Israel.
Una línea roja entre el paciente y la gestión
Tom Dolphin, presidente del Consejo de la BMA, ha sido tajante al diferenciar el uso asistencial del administrativo.
"Esperamos plenamente que los médicos utilicen la FDP cuando sea genuinamente necesario para el cuidado directo del paciente", explica Dolphin, aclarando que no se busca comprometer la seguridad clínica.
Sin embargo, el representante de los médicos británicos marca
una línea roja en la gestión operativa: "Cuando el requisito de usar la FDP recae fuera de la atención directa, como en la gestión operativa o la planificación, las obligaciones clínicas simplemente no son las mismas.
La BMA proporcionará orientación a sus miembros sobre lo que esto significa en la práctica, incluyendo si existe la opción de no utilizar la plataforma de Palantir en tales situaciones".
"Preocupaciones legítimas" de los médicos
Desde la BMA admiten que la desconfianza no es infundada. Un portavoz de la asociación ha señalado a Redacción Médica que se están coordinando con sus miembros para determinar qué acciones pueden tomar para
"expresar sus preocupaciones legítimas respecto a Palantir como socio comercial".
Este movimiento responde a un malestar creciente en el sector. Palantir, que ha sido criticada por su papel en el control migratorio en Estados Unidos (a través del ICE) y su reciente soporte tecnológico en conflictos bélicos, es vista por parte del personal del NHS como
un "socio éticamente incompatible" con los valores de un servicio de salud universal.
El riesgo de perder confianza en sanidad
El mayor temor de la BMA es el impacto en el
vínculo médico-paciente. Si la sociedad percibe que sus datos de salud están integrados en una infraestructura gestionada por una empresa de vigilancia y defensa, el número de pacientes que soliciten retirar sus datos podría dispararse, dejando al NHS con una base de datos fragmentada e inútil para la investigación clínica.
"Continuaremos supervisando cómo se utiliza la plataforma sobre el terreno, dadas las constantes preocupaciones sobre la transparencia de Palantir, el manejo de los datos y el impacto en la confianza de los pacientes", concluye Dolphin.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.