Javier del Río, director de Neurovascular de Cardiva, analiza las perspectivas clínicas para este ámbito

Javier del Río, director de Neurovascular de Cardiva
Javier del Río, director de Neurovascular de Cardiva.


Cardiva, junto a iVascular, ha participado en el Congreso Internacional Symtas 2026 sobre Trombectomía Mecánica en el Ictus Agudo, celebrado los días 18 y 19 de junio en Santiago de Compostela. La compañía colaboró en el simposio ‘Todas las técnicas. Un portafolio. Perspectivas clínicas con iVascular’, en el que neurorradiólogos intervencionistas compartieron su experiencia clínica con su porfolio de productos.

En este contexto, Javier del Río, director de Neurovascular de Cardiva, subraya que el neurointervencionismo vive un momento marcado por avances clínicos, tecnológicos y organizativos. Según explica, desde Cardiva identifican tres grandes líneas de transformación. La primera es “la consolidación de la trombectomía mecánica como tratamiento esencial del ictus isquémico por oclusión de gran vaso”. En este ámbito, apunta, “ya no hablamos solo de abrir una arteria, sino de hacerlo rápido, de forma segura y con el mayor grado posible de reperfusión”.

La segunda línea de avance está relacionada con la expansión de las indicaciones. Del Río señala que la trombectomía mecánica se está abriendo a “pacientes en ventanas más amplias, grandes núcleos isquémicos seleccionados por imagen, circulación posterior y oclusiones más distales o de vaso medio”. Esta evolución, añade, obliga a disponer de dispositivos “cada vez más navegables, atraumáticos y eficaces”.

El tercer eje pasa por la mejora del proceso asistencial. El director de Neurovascular de Cardiva cita el diagnóstico por imagen, el código ictus, la coordinación entre hospitales y la disponibilidad de salas preparadas 24/7 como elementos clave. “En ictus, la innovación no es solo el dispositivo; es todo lo que reduce tiempo, aumenta precisión y mejora resultado funcional”, afirma.

Personalizar la estrategia según el trombo, la anatomía y la oclusión


Uno de los retos que plantea esta evolución es la necesidad de adaptar la estrategia terapéutica a cada paciente. Del Río defiende que la industria debe responder con tecnología “más específica”, ya que “no todos los trombos son iguales, no todas las anatomías son iguales y no todas las oclusiones exigen la misma estrategia”.

Un instante de la ponencia de Cardiva en el Congreso Symtas 2026.


En este sentido, recuerda que existen trombos “más fibrinosos, más rojos, más adheridos”, así como bifurcaciones complejas, vasos tortuosos y localizaciones diversas, como M1, M2, basilar, carótida intracraneal o lesiones más distales. Por ello, considera que “la respuesta no puede ser un único dispositivo para todo”.

A su juicio, la personalización exige combinar distintas soluciones: acceso distal, microcatéteres, stent-retrievers y sistemas de aspiración con diferentes perfiles. “La personalización real significa que el médico pueda elegir la herramienta adecuada para el paciente concreto, no adaptar el paciente a la herramienta disponible”, sostiene.

Un porfolio completo para dar libertad clínica


En este escenario, Del Río destaca el valor de disponer de un porfolio completo, ya que aporta “libertad clínica” al profesional. Durante una trombectomía, explica, “la situación puede cambiar en segundos”: puede aparecer una anatomía compleja, dificultad de acceso, fragmentación del trombo, necesidad de aspiración, rescate con stent-retriever o combinación de técnicas.

Cuando el profesional cuenta con diferentes herramientas, puede “escalar la estrategia, combinar dispositivos y mantener el control del procedimiento”. Según Del Río, esto puede traducirse en “menos tiempo, mayor probabilidad de perfusión completa y, sobre todo, mejores resultados para el paciente”.

“Desde Cardiva e iVascular creemos que el valor está precisamente ahí: acompañar al neurointervencionista con soluciones complementarias, no con productos aislados”, afirma.

Tecnología diseñada y fabricada en España


El responsable de Neurovascular de Cardiva también pone el foco en la relevancia de contar con tecnología diseñada y fabricada en España en un área crítica como el ictus. A su juicio, esto supone “proximidad al clínico, capacidad de respuesta, conocimiento del entorno hospitalario y menor dependencia de terceros países”.

Además, considera que el desarrollo de dispositivos de alto nivel por parte de una compañía española con proyección internacional genera “valor industrial, empleo cualificado, investigación, colaboración con hospitales y reputación tecnológica” para España.

Del Río recuerda que el neurointervencionismo compite en “un entorno global muy exigente”. Por ello, que desde España se puedan aportar soluciones al tratamiento del ictus es, en sus palabras, “motivo de orgullo”, pero también “una responsabilidad”. Esa responsabilidad pasa por mantener “calidad, evidencia clínica, formación y servicio al nivel que exige una patología tiempo-dependiente”.

Cinco retos para los próximos cinco años


De cara al futuro, Del Río identifica cinco grandes retos para el neurointervencionismo en los próximos cinco años. El primero será “tratar más pacientes y hacerlo antes”, reduciendo las inequidades de acceso entre territorios. El segundo, mejorar la selección mediante imagen avanzada e inteligencia artificial. El tercero, seguir optimizando dispositivos para oclusiones distales, vasos más pequeños y anatomías complejas.

El cuarto reto será generar más evidencia clínica en escenarios donde todavía existe debate. El quinto, reforzar la formación y la organización asistencial.

En cuanto a las oportunidades de innovación, Del Río prevé avances en catéteres más navegables, aspiración más eficiente, stent-retrievers más adaptados al vaso, estrategias combinadas e integración con imagen e inteligencia artificial. También apunta a una posible mayor protocolización sobre qué dispositivo utilizar según el tipo de trombo, la localización y la anatomía.

“El objetivo final no debe ser solo conseguir una ‘buena angiografía’. Debe ser dar respuesta a las necesidades de los neurorradiólogos, para reducir la mortalidad, la dependencia posterior y con menos discapacidad”, concluye Del Río. “En definitiva, mejores resultados en el paciente; ese es el verdadero indicador de éxito que trabajamos con ilusión y esfuerzo cada día”.
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