Pedro Martínez Carro, jefe de Aparato Digestivo en Mancha Centro, analiza el futuro de esta técnica y sus retos

Pedro Martínez Charro, jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Complejo Hospitalario Mancha Centro
Pedro Martínez Charro, jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Complejo Hospitalario Mancha Centro.


SE LEE EN 6 minutos
El jefe de Servicio de Aparato Digestivo del Complejo Hospitalario Mancha Centro, Pedro Martínez Carro, analiza el presente y el futuro de la endoscopia digestiva en España. Destaca el alto nivel técnico de los profesionales, pero también advierte de la falta de inversión, la creciente presión asistencial y la necesidad de reorganizar los servicios. Además, aborda el papel de la innovación, la especialización y la industria en un contexto de cambio.

¿Cómo describiría la situación actual de la endoscopia digestiva en España?

La endoscopia digestiva en España tiene un nivel técnico muy alto, con profesionales muy bien formados. Sin embargo, existe una cierta heterogeneidad en la asistencia: hay hospitales muy grandes y otros muy pequeños, y no se puede ofrecer lo mismo en unos que en otros. Por eso, la comunicación entre centros pequeños y grandes es un aspecto que debe mejorar.

Además, destacaría la innovación tecnológica propia de la especialidad. Continuamente tenemos que renovar equipos porque aparecen otros mejores, pero esa necesidad choca con la rigidez de los sistemas públicos de salud, que no invierten lo suficiente en innovación ni en la reposición del material. Ahí tenemos siempre un cierto rifirrafe.

¿Cuáles son los principales retos a los que se enfrentan hoy los servicios de endoscopia en nuestro país?

El tema de la renovación tecnológica es muy importante, pero quizá el principal reto sea la sobrecarga asistencial. La población está cada vez más envejecida y requiere más medios y técnicas. Además, la implantación del programa de diagnóstico precoz del cáncer de colon ha incrementado el volumen de trabajo. Y esto va a ir increciendo, porque la esperanza de vida, afortunadamente, cada vez es más alta.

¿Cómo cree que evolucionará la endoscopia digestiva en España en los próximos 5–10 años?

Es un reto, porque si la administración pública no invierte lo suficiente en renovación tecnológica, muchas de las nuevas técnicas solo podrán realizarse en centros muy específicos y no estarán al alcance de la mayoría de hospitales. Y, en segundo lugar, será necesaria una dotación suficiente de personal para atender la creciente demanda.

¿Qué cambios cree que veremos en la práctica diaria del endoscopista en ese futuro?

Probablemente veremos una mayor especialización. Los servicios tendrán que organizarse como equipos, casi como en el fútbol: cada profesional con una función concreta. Además, será clave integrar los centros más pequeños con los grandes. La asistencia debería organizarse en torno a hospitales grandes, con centros dependientes que compartan la misma base tecnológica.

¿Se está incrementando la demanda de procedimientos endoscópicos? ¿Cómo afecta esto a la organización de los servicios?

Se está incrementando muchísimo. La población crece y, sobre todo, en los segmentos de edad que más asistencia requieren, lo que genera más procedimientos. Además, los pacientes son más frágiles, por lo que se tiende a realizar procedimientos menos invasivos que la cirugía. Eso hace que recurran más a la endoscopia, algo que vemos cada vez con mayor frecuencia.

¿Qué papel cree que jugará la especialización dentro de la endoscopia?

Es fundamental. El futuro pasa por hospitales grandes con equipos amplios, capaces de cubrir las necesidades básicas en centros pequeños y concentrar los procedimientos más complejos en los centros de referencia.
Todo ello de forma coordinada, con equipos amplios y móviles.

¿Cómo está cambiando el perfil del paciente y sus expectativas respecto a estos procedimientos?

El perfil del paciente es cada vez más envejecido y, por tanto, más frágil. Por eso, se intenta priorizar la endoscopia frente a la cirugía, al ser menos invasiva, aunque eso implique asumir ciertos riesgos para evitar intervenciones mayores.

Respecto a las expectativas, el paciente también está cada vez más informado. Consulta en internet, conoce las opciones menos invasivas y sabe que la endoscopia ofrece buenos resultados y evita muchas cirugías. Esto hace que tenga más información y también mayores exigencias.

¿Desde su punto de vista, qué debería ofrecer hoy la industria para adaptarse mejor a las necesidades reales de los endoscopistas?

Dado que la inversión pública suele ir por detrás de las necesidades, la industria tendrá que adaptarse a la situación económica y ofrecer fórmulas más flexibles: cesión de equipamiento a cambio de uso, modelos por procedimiento, alquileres temporales… En definitiva, flexibilizar la adquisición de material ante las dificultades de la administración pública.

¿Cómo valora la creciente presencia de fabricantes de China en el mercado de la endoscopia?

Es una realidad del día a día. Más de la mitad del material que utilizamos es de origen chino y, en los últimos años, especialmente en los dos últimos, la calidad ha mejorado mucho.

Hoy en día, un producto chino y uno estadounidense son prácticamente indistinguibles en funcionamiento y estándares de fabricación. No hay recelo, al contrario, puede ser beneficioso por la reducción de costes.
Eso sí, supone un reto para los fabricantes europeos y americanos, que tendrán que adaptar sus estrategias y abaratar sus productos.

Si pudiera mejorar un aspecto concreto de su práctica diaria, ¿cuál sería?

El deseo sería disponer de material de última generación cuando se demuestre que es mejor que el actual. Poder acceder a esa renovación tecnológica sería clave, porque al final redunda en la calidad asistencial para el paciente.
Las informaciones publicadas en Redacción Médica contienen afirmaciones, datos y declaraciones procedentes de instituciones oficiales y profesionales sanitarios. No obstante, ante cualquier duda relacionada con su salud, consulte con su especialista sanitario correspondiente.