OpenAI asegura que más del 5% de los mensajes que recibe ChatGPT en todo el mundo ya están relacionados con salud, una proporción que, según la compañía, se traduce en miles de millones de consultas semanales. En ese contexto, sitúa a la inteligencia artificial como un “aliado” creciente para pacientes y profesionales en un sistema sanitario estadounidense que describe como cada vez más difícil de navegar.
La compañía afirma que, de sus más de 800 millones de usuarios regulares, uno de cada cuatro realiza una consulta sanitaria cada semana y que más de 40 millones lo hacen a diario. El fenómeno, sostiene, se apoya tanto en preguntas clínicas como en la parte más administrativa del proceso asistencial: solo sobre seguros de salud se registran entre 1,6 y 1,9 millones de mensajes cada semana, centrados en comparar planes, entender precios, gestionar reclamaciones, facturación, elegibilidad, inscripción, cobertura y detalles de copago.
El informe subraya que el uso no se limita a una búsqueda rápida de información, sino que se orienta a organizar datos, traducir jerga y redactar borradores que el usuario puede verificar. También apunta a que la fiabilidad mejora cuando las respuestas se basan en contexto específico del paciente, como documentos del plan, instrucciones clínicas o datos del portal sanitario.
En paralelo, OpenAI destaca un patrón que conecta con la realidad de la asistencia fuera de horario: asegura que siete de cada diez conversaciones sanitarias en ChatGPT se producen fuera del horario habitual de consulta, definido entre las 8:00 y las 17:00. Para la compañía, este comportamiento refleja una demanda de información “accionable” cuando los recursos sanitarios están cerrados o no son accesibles.
La IA en sanidad, clave en las zonas 'vaciadas'
La brecha territorial también aparece como un factor clave. OpenAI afirma que los usuarios de áreas rurales desatendidas envían cerca de 600.000 mensajes semanales relacionados con salud. Además, analiza lo que denomina “desiertos hospitalarios”, definidos como zonas situadas a más de 30 minutos en coche de un hospital general, y sostiene que, en un periodo de cuatro semanas a finales de 2025, ChatGPT promedió más de 580.000 mensajes sanitarios semanales desde estos territorios.
En su ranking por porcentaje de mensajes desde esos “desiertos”, OpenAI sitúa a Wyoming como el estado con mayor peso (4,15%), seguido de Oregon (3,4%), Montana (3,2%), Dakota del Sur (2,95%) y Vermont (2,89%). Por volumen, en un mes de muestra, Oregon encabeza el listado con 54.660 mensajes, por delante de Texas (43.337), Virginia (39.886), Nueva York (39.083), Washington (33.137), California (31.974) y Florida (30.360).
El informe insiste en que la IA no reabre hospitales cerrados ni recupera servicios perdidos, pero defiende que puede aportar una ayuda inmediata para interpretar información, prepararse para la atención y cubrir huecos de acceso, al tiempo que reduce carga administrativa en entornos tensionados. En ese marco, la compañía describe herramientas que actúan como escribas clínicos dentro del flujo de trabajo, generando borradores de notas de visita y disminuyendo el tiempo dedicado a registro, codificación y facturación.
En el ámbito profesional, OpenAI recoge datos de adopción de IA en Estados Unidos. Según la Asociación Médica Americana, dos tercios de los médicos habrían incorporado IA para al menos un caso de uso en 2024, frente al 38% en 2023. En enfermería, el informe señala que el 46% utiliza la IA semanalmente. También afirma que más de dos de cada cinco trabajadores sanitarios, incluyendo perfiles como administradores, bibliotecarios médicos, enfermeras y farmacéuticos, usan IA generativa al menos una vez por semana en su trabajo.
El documento detalla además usos concretos declarados por médicos: el 21% habría empleado IA en 2024 para documentar códigos de facturación, historias clínicas o notas de visita, con un aumento de ocho puntos respecto a 2023. En apoyo al diagnóstico, la cifra se mantiene estable en el 12% frente al 11% del año anterior. Y tres de cada cuatro médicos consideran que estas herramientas son útiles para la eficiencia, mientras que el 72% las valora como ayuda para la capacidad diagnóstica.
Más allá del uso cotidiano, OpenAI plantea ideas de política pública orientadas a ampliar la IA en sanidad, con énfasis en conectar datos médicos con garantías de privacidad, reforzar infraestructura para acelerar investigación y ensayos, y clarificar marcos regulatorios para dispositivos y servicios de IA en el entorno clínico. La compañía también anticipa la publicación de una hoja de ruta específica en los próximos meses.
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