José De Andrés Ibáñez, presidente de ESRA en España, analiza además los avances y retos de la Sociedad Científica

"Las técnicas no farmacológicas son muy prometedoras para abordar el dolor"
José De Andrés Ibáñez, presidente de la Sociedad Europea de Anestesia Regional y Tratamiento del Dolor (ESRA) en España.


30 sep 2022. 08.00H
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José De Andrés Ibáñez es presidente de la Sociedad Europea de Anestesia Regional y Tratamiento del Dolor (ESRA) en España y jefe de Servicio de Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor del Departamento Valencia-Hospital General. Este año, la citada Sociedad celebra su 25 aniversario en San Sebastián, lugar donde se celebró su primer consejo hace un cuarto de siglo. En una entrevista con Redacción Médica, su presidente habla de los retos que ha superado la Sociedad, cuáles son sus objetivos futuros, y la importante oferta de formación que ofrece la agrupación para los profesionales de la especialidad. 

ESRA España se ha convertido, tras tres décadas de andadura, en un referente como sociedad médica dentro del ámbito de la Anestesiología en nuestro país. ¿Qué importancia tiene la representación española en la sociedad científica europea? 

Desde luego nuestra integración, al igual que España se integró en la Unión Europea, hace que se produzca una concordancia con las sociedades que, de alguna manera, rigen las normas, guías de práctica clínica y desarrollo científico en la actualidad. ESRA, la Sociedad Europea de Anestesia General y Tratamiento del Dolor, es la Sociedad más antigua que existe. Se creó en 1982 y España siempre buscó su integración como país y contar con presencia en el foro; ahora tenemos representación en el consejo de esa sociedad. A partir de ahí se pauta nuestra obligación, que viene ligada a la actividad: decidimos qué actividades se marcan en nuestro país.

¿Qué valores destacaría de la sociedad? 

Para nosotros el principal sería poder transmitir a nivel español todas las guías que se marcan a nivel internacional y que todos los países que pertenecen a la sociedad están siguiendo. Nosotros, como uno más, estamos integrando esas normas internacionales en la buena práctica de la anestesia regional y el tratamiento del dolor en España.

Uno de los pilares de ESRA España es su programa de formación para los profesionales en Anestesia Regional y en Tratamiento del dolor. ¿Cuáles han sido los mayores logros en este campo y qué oferta existe actualmente?

ESRA fue pionera en poder integrar programas de formación continuada, y lo que es más importante, al mismo tiempo certificarlos con créditos y, posteriormente, contar con sistemas de acreditación del conocimiento. Teníamos diplomas de Anestesia regional y Tratamiento del Dolor Agudo y ahora, más recientemente, también un diploma europeo del Tratamiento del Dolor Crónico. Es una sociedad que, en todo momento, ha tenido como objetivo fundamental la formación del anestesiólogo, pero también ha tenido como pilar esencial su sistema de acreditación. Creo que el mayor logro que hemos tenido desde esta sociedad es poder formar, pero también acreditar a los profesionales, un elemento esencial en su carrera.

También, fruto de un trabajo de ESRA España con la sociedad internacional, un avance es que los diplomas se puedan emitir en español. Es una de las actividades que realizamos dentro del congreso anual, es decir, promovemos toda la actividad de formación, pero además se desarrolla el diploma durante la celebración del congreso, con lo cual es un valor añadido para todos los participantes. 

¿Qué innovaciones esperan en un futuro a corto y medio plazo en el abordaje del dolor?

En el abordaje del dolor la farmacología está en desarrollo, pero tal vez por los tiempos que se precisan para testar los productos, y las propias dificultades de las compañías farmacéuticas, hacen que no tengamos una expectativa a corto plazo de grandes cambios. Sin embargo, todo lo que implica técnicas no farmacológicas es muy prometedor. A través de la tecnología vamos teniendo unas posibilidades de manejo activo del paciente que nos permiten, tanto en el tratamiento del dolor agudo como el dolor crónico, disponer de una cartera de servicios muy amplia y adecuada.

Por poner un ejemplo, desde la anestesiología siempre hemos trabajado el control del dolor a través de la transmisión nerviosa. Ahora tenemos la capacidad, pienso que a corto plazo, de que las técnicas de neurorregulación con tipos de corrientes permitan un control muy adecuado del dolor que experimentan los pacientes. 

En estos años, en los que destacan los grandes avances en el campo del dolor, ¿de qué forma diría que estas técnicas han logrado reducir las visitas del paciente a su médico y, por tanto, han aliviado la presión asistencial mejorando además la calidad de vida del paciente?

El propio desarrollo tecnológico ha conseguido que podamos plantear acciones que tienen un cierto tiempo de acción. Estamos hablando en muchos casos de meses. Por ejemplo, el implante de determinados sistemas dentro del cuerpo del paciente permite regular el origen del dolor y con ello disminuir la fuente que está ocasionando este. Así, se consiguen tiempos mucho más prolongados de eficacia del dolor. Además, como el paciente puede autorregular su tratamiento, este se puede adaptar a su rutina. Al final, el día a día tiene una necesidad y, ya sea de reposo o de actividad física, va a tener diferentes requerimientos. Esto hace que los sistemas se adapten a las necesidades que tiene el paciente. Cuando no es un sistema implantado y lo que tenemos es un tratamiento, conseguimos unos tiempos de efectividad prolongados, lo cual permite que el paciente cuente con un seguimiento mucho más extenso.

Con el nuevo Real Decreto de Especialidades ya publicado, ¿qué desarrollo formativo en estos campos del dolor y la anestesia locorregional debe tener la Anestesiología?

Dentro del perfil del anestesiólogo, el control del dolor es nuestro factor fundamental. Este es el origen del confort, que al final, tanto en la anestesia quirúrgica como en el postoperatorio, o en la faceta crónica de una enfermedad, es lo deseado. El problema es la falta de tiempo a la hora de realizar nuestra formación. El tiempo de formación de esta especialidad es de cuatro años, frente a otras especialidades que cuentan con cinco. El propio tiempo de duración ha sido un factor limitante puesto que el contenido formativo de la especialidad, con los años, ha ido creciendo. Así, tenemos el problema de cómo poder transmitir a los especialistas en formación todo el contenido que tienen que que tener en el tiempo que disponemos.

Ahora, tanto a corto plazo como a futuro, nuestra expectativa es que los organismos decisores entiendan el gran contenido que tiene nuestra especialidad y poder mejorar el tiempo de formación para que los profesionales puedan acceder a todo ese conocimiento.

¿Cuáles han sido su mayor reto y su mayor satisfacción durante estos años como presidente de la sociedad científica?

Sin duda el mayor reto ha sido cómo enfrentarnos a las amenazas externas. Por ejemplo, todos los cambios o dificultades que han nacido a raíz de la pandemia. Durante ese periodo hemos tenido reuniones muy limitadas, y además ha cambiado la manera en la que se hacían. Como todas las sociedades, hemos modificado la manera en la que mantener el contacto con los socios. Además, sin duda, las fases económicas  que tiene el propio país no acompañan, por que lo también ha sido una dificultad. Nosotros siempre nos hemos adaptado al horizonte económico, social y sanitario y siempre nuestro reto ha sido ir un paso por delante de las dificultades del entorno. 

Por otro lado, nuestra satisfacción ha sido que, incluso durante la pandemia, tuvimos congresos virtuales y el seguimiento fue masivo. E inmediatamente, en septiembre del año pasado, fuimos la primera sociedad en realizar un evento físico. En las reuniones científicas tenemos que cumplir todas las normas sanitarias, en ese momento muy estrictas por el covid y aun así hubo una participación enorme y ninguna incidencia o brote derivado del congreso. Fue una manera de consolidarnos como sociedad. Llegamos a este congreso de 2022 con capacidad plena.

Este año, la Reunión Anual ESRA España se está celebrando en San Sebastián. ¿Qué destaca de esta edición?

Destaca que vamos a celebrar 25 años ininterrumpidos de reuniones. Es un cuarto de siglo de actividad formativa de ESRA España. Es una satisfacción volver a nuestro punto de origen porque hace 25 años, en 1997, se celebró el primer consejo en San Sebastián. Desde el punto de vista formativo tenemos los temas de más palpitante actualidad. Además la formación se hace absolutamente interactiva. Planteamos una formación teórica porque hoy en día podemos acceder a ella por medios electrónicos de manera masiva. Nuestro planteamiento es tener a los mejores educadores y docentes y que esta oferta se plantee de manera interactiva.

El año que viene, esta cita científica será en Oviedo, ¿esperan introducir alguna novedad? ¿Qué asuntos cree que protagonizarán el congreso de 2023?

El programa de congreso de 2023 está en producción. La cosa es que, para tener los temas más actuales, hay que trabajarlos mientras pasan. Si se plantean con mucho tiempo de antelación perdemos esta frescura. Pero sí, ya hay temas claros. Además, Oviedo es una ciudad que tradicionalmente destaca por ser un centro de formación MIR con mucho prestigio, y esto nos obliga a que la formación esté al nivel del nombre de la ciudad. ESRA España siempre ha abogado por completar la formación del MIR que todavía está formándose, normalmente del tercer y cuarto año de especialidad. Nuestro gran compromiso es que encuentren un complemento a lo que están aprendiendo en sus propios hospitales.

El hecho de acudir a una ciudad que tiene un gran prestigio en educación es un aliciente para tener un programa que esté a la altura de las circunstancias.

Falta poco para que la Reunión Anual ESRA España celebre su 30ª edición. ¿Cómo han logrado este gran desarrollo como sociedad científica? ¿Qué espera del futuro de ESRA España?

El gran desarrollo de ESRA ha sido siempre mirar al socio. Como responsable de la sociedad, siempre hemos procurado evitar lo que se ve en otras organizaciones: una gran hipertrofia de su propia estructura y de sus propias órdenes, dejando al socio como un elemento adicional. Nosotros siempre hemos mirado al participante y seguidor como el elemento clave para seguir haciendo de la sociedad un foco de atención para estas personas.

Consideramos que la competencia es muy importante, tenemos que mirar siempre cómo se están haciendo las cosas en nuestro entorno. Lo ideal es aprender siempre de quien pensamos que lo está haciendo bien, y nosotros intentar hacerlo mejor, con toda la humildad, pero con todo el esfuerzo de lo que implica la mejora del día a día. Quien piense que lo ha hecho bien y ha llegado a su punto óptimo no tiene una buena gestión interna. Nuestra gestión es el análisis del día a día y saber que podemos hacerlo mejor. Para ello siempre nos miramos en los participantes y seguidores, y les preguntamos qué quieren de nosotros y cómo podemos hacerlo mejor. Miramos al futuro buscando la excelencia al mismo tiempo que avanza el conocimiento científico, así como avanza la manera de trasladar ese conocimiento científico. Los mecanismos de formación van a ir cambiando con el tiempo y ESRA estará siempre atenta en poder integrar dentro de su programa formativo las novedades.
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