Ignacio Cruz, jefe del Servicio de Cardiología Intervencionista en el Hospital Clínico Universitario de Salamanca.
La cardiología intervencionista ha pisado el acelerador en las últimas dos décadas, transformando por completo el abordaje de la
cardiopatía estructural. Para entender hacia dónde se dirige esta subespecialidad en constante evolución,
Ignacio Cruz, jefe del Servicio de Cardiología Intervencionista en el Hospital Clínico Universitario de Salamanca y miembro del Comité Ejecutivo del CSC, explica con detalle su impacto. Durante el reciente congreso de esta comunidad médica, Cruz nos desgrana cómo las nuevas prótesis valvulares y las herramientas tecnológicas de vanguardia, como la
guía SavvyWire, están logrando un objetivo fundamental: simplificar las intervenciones en el corazón para hacerlas cada vez más precisas y seguras para el paciente.
Usted forma parte del Comité Ejecutivo del CSC, ¿qué destaca de los avances presentados en este congreso?
El CSC es, en realidad, una comunidad más que un congreso en sí, ya que nuestro principal objetivo es
aportar formación, especialmente en el campo de la cardiopatía estructural, donde los avances son continuos. Es una subespecialidad de la cardiología intervencionista que ha avanzado muchísimo en los últimos 20 años, creando una necesidad clara de formación para todos nuestros compañeros. Por ello, este encuentro se fundamenta en
casos en vivo, casos grabados y talleres. Apenas hay presentaciones teóricas; buscamos que sea una experiencia muy práctica de la que la gente aprenda.
En cuanto a las innovaciones, los campos más novedosos probablemente sean la
patología mitral y tricúspide, donde está habiendo mucha innovación. Sin embargo, en el área más clásica, como las prótesis transcatéter aórticas, cada vez más compañías aportan novedades. En un congreso de tres días intentamos cubrirlo todo, pero el campo es tan amplio que a veces nos quedamos cortos.
Ha participado en un caso en vivo desde el Hospital Clínico San Carlos, ¿qué beneficios cree que aporta la colaboración entre distintos centros?
Como comentaba, la idea central es la formación. En una subespecialidad como la Cardiología Intervencionista en Cardiopatía Estructural, la mejor manera de formarse es
compartiendo experiencias. Por eso apostamos por la realización de casos. Durante una intervención en directo, el público puede interactuar y preguntar desde el auditorio mientras el operador explica el proceso; esa es la verdadera forma de aprender. Desde nuestro punto de vista, esto resulta mucho más práctico y formativo que una simple presentación.
Realizar casos desde distintos hospitales nos permite compartir esas experiencias de tú a tú. Aunque en general todos trabajamos de manera similar, cada centro tiene sus particularidades y de todos aprendemos.
Durante el caso en vivo que ha realizado, emplearon la guía de presión SavvyWire, ¿por qué?
Al realizar procedimientos de prótesis aórtica, necesitamos medir la diferencia de presión entre el ventrículo y la aorta para evaluar la gravedad inicial de la patología y comprobar el resultado final. Frecuentemente, al usar guías convencionales, esto requiere hacer varios intercambios de material. La
guía SavvyWire nos permite, sin necesidad de hacer esos intercambios,
medir los gradientes de presión desde el inicio hasta el final del procedimiento manteniendo la guía en su sitio. Esto facilita enormemente el control de la intervención y nos ahorra pasos que podrían suponer un riesgo adicional para el paciente.
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"Realizar casos desde distintos hospitales nos permite compartir esas experiencias de tú a tú"
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¿Qué destaca de esta guía de presión para TAVI en términos de estimulación, soporte y medida del gradiente?
Durante mucho tiempo hemos trabajado con guías que no eran capaces de medir la presión. Con esta herramienta, en un único paso —que es cruzar la guía— tenemos los
gradientes monitorizados en todo momento. Además, proporciona el soporte suficiente para liberar la válvula, que es su cometido principal, y permite estimular a través de ella como hacemos con otras guías. En definitiva, aporta un valor extra muy importante respecto a las guías convencionales que solemos utilizar.
¿Qué ventajas tiene la estimulación directa sobre la guía con respecto al uso de un cable de marcapasos?
La principal ventaja es, nuevamente, la
simplificación del procedimiento. Cuanto más sencillo es, menos complicaciones surgen. Al lograr que la guía tenga el soporte adecuado, la estimulación a través de ella en el ventrículo izquierdo es muy segura. Esto nos ahorra tener que colocar un marcapasos temporal en el ventrículo derecho, una práctica que tradicionalmente se ha asociado a complicaciones como las
perforaciones. Consideramos que este enfoque es mucho más seguro y, de hecho, estimular directamente con la guía en el ventrículo izquierdo ya es nuestra práctica habitual.
Teniendo en cuenta el contenido de la reunión de este año, ¿qué cree que veremos en un futuro próximo en intervencionismo en cardiopatía estructural?
Creo que veremos más avances en las prótesis mitrales y tricuspídeas, además de una continua innovación en las prótesis aórticas. Pero el paso fundamental será la aplicación de
software, inteligencia artificial y planificación previa, lo que nos permitirá ser mucho más precisos durante las intervenciones.
La innovación no se limitará al procedimiento en sí, sino a cómo lo preparamos y gestionamos antes de entrar al quirófano. Tener una
planificación clara es clave, ya que saber exactamente qué vamos a hacer disminuye significativamente los riesgos asociados a estos procedimientos.
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